Nacionales

31 marzo, 2020

Cuarentena en hoteles: entre la improvisación y la desidia del gobierno de la Ciudad

El gobierno porteño decidió que las personas repatriadas del exterior no cumplan la cuarentena en sus hogares. Sin embargo, no garantiza condiciones básicas de alimentación, higiene y salud.

Desde el inicio de la cuarentena obligatoria los distintos distritos del país tomaron posturas diferentes en cuanto al tratamiento de las personas que regresaban desde el exterior, ya sea en los últimos vuelos comerciales o en alguna de las rutas de repatriación.

La provincia de Buenos Aires, por ejemplo, decidió que esas personas realizaran 14 días de aislamiento total en sus propios domicilios, con un seguimiento de las autoridades sanitarias. En cambio, la Ciudad decidió poner a disposición hoteles para realizar ese proceso de dos semanas.

Nada mal, en principio. Son dos enfoques diferentes y ambos aparentemente igual de válidos, si no fuera por la desidia con la que los funcionarios de Horacio Rodríguez Larreta encararon esta tarea.

Sebastián López arribó de Barcelona el 26 de marzo en un vuelo de repatriación y quedó alojado en un hotel de la zona de Congreso. Dice que los principales problemas pasan por la higiene: “Desde que estoy, solamente pasaron una vez a desinfectar. Pasan con un spray y un trapito y están un minuto”.

Además, afirma que hay quejas sobre la alimentación, que “es muy mala” y “no contempla a la gente diabética y celíaca”. Un modus operandi que el Gobierno de la Ciudad replica de sus escuelas, donde la baja calidad de los alimentos que se le proveen a los alumnos ya es una marca registrada.

Comida entregada a las personas que se encuentran en cuarentena en uno de los hoteles de la Ciudad de Buenos Aires

A pesar de todo, Sebastián asegura que lo más grave de su situación es la incertidumbre: “No nos dicen qué va a pasar, no sabemos si nos van a hacer estudios cuando se cumplan 7 días o nos vamos a quedar 14”.

Aunque más de 400 personas ya fueron remitidas a sus casas, son casi dos mil las que aún están en los hoteles y no ven un criterio unificado respecto a cuándo va a terminar esta situación.

Otra pasajera, que prefirió no dar su nombre, llegó el 25 desde Brasil y actualmente cumple la cuarentena en un hotel de Retiro, también afirma que la higiene es problemática: “La limpieza se hace en un segundo, vienen personas como aterrorizadas y tiran lavandina en el piso. Recién después de cuatro días nos trajeron sábanas y toallas”.

Aunque desde la Ciudad afirman que hay atención médica permanente en los hoteles, esta pasajera describe una situación de absoluto descuido. “Mi compañera de habitación estuvo descompuesta, llamé a la recepción y me preguntaron si tenía fiebre. Ese primer día no hubo médico y no vinieron a decirnos si necesitábamos algo”, asegura y dice que, cuando pidió un termómetro, “a las horas” se lo volvieron a exigir porque era el único que tenían disponible.

Un trabajador del área de salud mental dependiente de la Ciudad fue convocado a partir de esta semana para proveer atención en los hoteles. De su primera experiencia, concluye que “hay un desorden absoluto, no hay nadie del Ministerio de Salud. Está coordinado por voluntarios que no tienen criterio sanitario”.

“Lo que más demanda la gente es recetas. A veces hay médicos y a veces no”, afirma y pide, al igual que sus compañeros, que limiten su exposición al contagio: “Lo que fuimos a hacer ahí lo podemos hacer desde el hospital”.

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