Nacionales

15 marzo, 2020

The Show Must Go On: ¿Seguir o no con nuestras rutinas en tiempos de coronavirus?

Frente al caos, la paranoia, el miedo y la desinformación, lo que debemos hacer es continuar con nuestras vida. Tomando las precauciones y recomendaciones del Ministerio de Salud pero, sobre todo, frenando el caos desinformativo.

Rocío Rivero*

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Demasiada información y desinformación está circulando en las últimas horas, minutos, segundos sobre el Coronavirus. Audios de les amigues, de la vecina médica, del tío que sabe los remedios caseros para matar al virus, llegan por miles a los grupos de whatsapp. La frutilla del postre fue cuando el jefe de gobierno porteño graficó, en vivo y en directo, en la conferencia sobre prevención del virus, lo que no hay que hacer cuando estornudamos. 

¿Cual debería ser nuestra actitud como personas que en tiempos de post verdad? ¿Fomentamos la crítica, el debate y la búsqueda de información certera? Desde nuestros dispositivos móviles ¿fomentamos la paranoia? ¿frenamos el miedo? ¿oponemos la razón frente a todo lo que diga Coronavirus o solo reproducimos memes? 

Hay quienes ya hablan de muertos no declarados, salen a comprar provisiones, se pelean por un frasquito de alcohol en gel en la farmacia y se enojan cuando se suspenden los eventos masivos como el partido de Racing o el Lollapalooza ¿Será que recrearemos escenas del eternauta para el otoño porteño? Depende de nosotres que no.

Lo cierto es que el virus, por condiciones naturales, algunas conocidas y otras por investigar, en Argentina, todavía no reporta casos autóctonos, es decir, la mayoría de los casos (45 confirmados al día de hoy por el Ministerio de Salud) provienen de personas que se contagiaron en el primer mundo, volvieron al país, no cumplieron la cuarentena y esparcieron casi sin saberlo (esperemos) partículas del virus que fueron a dar con otras personas (tres casos por contacto directo con casos importados), generando dos muertos ambos mayores de 60 años y con otras enfermedades que complicaron su cuadro.

Del nuevo virus por suerte ya sabemos que se transmite por gotas y contacto directo con superficies contaminadas y que se puede evitar fácilmente si nos lavamos las manos con más frecuencia y no le estornudamos en la cara a nadie, ni siquiera a la policía.

Mientras tanto, en el maravilloso mundo de la epidemiología, nos podríamos pasar horas y horas investigando, a lo Dr. House, contactos, lugares, besos, abrazos y mates para dar con les primeres afortunades que se convirtieron en las valijas vivas de las partículas virales.  Esto no es nuevo en el mundo, las enfermedades infecciosas diezmaron poblaciones a lo largo de la historia. La gripe (1493) y la viruela (1519-20) se dice que fueron las aliadas perfectas de los españoles para arrasar con las poblaciones locales durante la época de la conquista. Lo que pasó fue que los nativos no tenían defensas inmunológicas naturales, por no haber estado nunca en contacto con los agentes causales de esas infecciones, y al llegar los conquistadores con sus bichos, sus armas y el hambre, los nativos no pudieron hacerle frente a ese combo mortal.

¿Esto significa que nos vamos a morir todes por Coronavirus? No y No. O por lo menos no es lo que la ciencia sabe hasta ahora, ya que la tasa de letalidad es de 3,47% ( la mayoría son mayores de 60 años). En la historia del mundo ya llevamos varias pandemias de gripe (H1N1, Influenza, Gripe «asiática», Gripe de Hong Kong, son algunos ejemplos no tan publicitados porque no existía Internet). Lo interesante es que algunas de ellas tuvieron tasas de letalidad más altas que la del Coronavirus.

Pero lo que sí es verdad, es que la mayoría de los casos de coronavirus (86,6%) se reportaron en mayores de 30 años, de los cuales el 81% de las muertes ocurrieron en personas mayores de 60 años. Por lo que hasta ahora el virus supone un problema grave para las sociedades en aquellos países donde las pirámides poblacionales están envejecidas, como las europeas por ejemplo.

Entonces, frente al caos, la paranoia, el miedo y la desinformación, lo que debemos hacer es continuar con nuestras vida, si no viajamos al exterior y no estuvimos en contacto con gente que sí lo hizo, el show debe continuar, nuestras rutinas tienen que mantenerse, con precauciones lógicamente. Debemos lavarnos las manos más seguido, cuidar a nuestros viejes, evitar las aglomeraciones de personas en lugares cerrados, cumplir la cuarentena e impulsar que se cumpla. Pero por sobre todo, lo que debemos hacer es frenar el caos desinformativo, al virus los transmitimos las personas, no el aire, la wifi o el cable de banda ancha. 

Solo respetando las últimas recomendaciones del Ministerio de Salud y las del Gobierno Nacional podremos frenar la enfermedad en el país, porque lo que nos enseña en esta oportunidad la salud pública es que frente a las epidemias las batallas se ganan solamente de manera colectiva.

* Doctora en Biología Molecular y Biotecnología

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