El Mundo

6 marzo, 2020

Se reactivan las movilizaciones y avanza el proceso constituyente en Chile

Con el regreso de las vacaciones las miradas se vuelcan al intenso calendario de protestas. Con los estudiantes en las calles, la primera gran demostración de fuerza será la movilización feminista y de mujeres de este fin de semana. El presidente chileno se convierte en un problema sin solución para la derecha.

José Robredo Hormazábal*

@joserobredo

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El inicio de mes de marzo en el país trasandino llega tras los ecos que dejaron las últimas jornadas estivales del Festival de Viña del Mar, que se convirtió en otra plataforma de expresión de malestar contra el gobierno de Sebastián Piñera. El mandatario ha insistido en que el eje de su discurso sea el “restablecimiento del orden público”, dejando totalmente de lado el responder las demandas sociales que se siguen manifestando a lo largo del país y, de paso, buscando aferrarse al apoyo que le pueden entregar los sectores más duros de su coalición de derecha. 

Con el comienzo de las clases y de las actividades laborales, también se han reactivado las acciones de protesta, aunque las movilizaciones masivas tendrán su primer hito este 8 y 9 de este mes con la convocatoria a huelga feminista y a marchas en las principales ciudades en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Se esperan reunir similar cantidad de personas que la gran manifestación del 25 de octubre (donde salieron a la calle más de cuatro millones en todo Chile). 

Esta nueva movilización del movimiento feminista y mujeres chilenas ha sido precedida de una nueva polémica con el presidente Piñera. Durante la promulgación de la “Ley Gabriela” -que establece la ampliación del femicidio a todos los crímenes por motivos de género- sostuvo: “A veces no es solo la voluntad de los hombres de abusar, sino también la posición de las mujeres de ser abusadas”. Y agregó: “Tenemos que corregir al que abusa y también tenemos que decirle a la persona abusada que no puede permitir que eso ocurra, y que la sociedad entera la va a ayudar y respaldar en denunciar y en evitar que esos hechos sigan ocurriendo». 

Los dichos, que se dieron un día antes de que la ministra de la Mujer, Isabel Plá, rindiera cuentas ante la Cámara de Diputados, tuvieron enorme repercusión y calentaron los ánimos para este fin de semana. 

Junto a la convocatoria feminista se han calendarizado una serie de movilizaciones que buscan visibilizar las principales demandas que se han puesto en primera línea desde el 18 de octubre pasado: 11 de marzo, segundo año de gobierno de Piñera y 30 años del retorno de la democracia; 20, movilización del Pueblo Mapuche; 22, día del agua; 23, marcha por el derecho a la vivienda y la ciudad; 29, Día del Joven Combatiente y el 31 “No más AFP” y por un sistema solidario de pensiones.

Un calendario que tiene al gobierno y las fuerzas policiales endureciendo el discurso y las acciones en contra de la protesta social. 

Proceso Constituyente: plebiscito a la vista

En paralelo, se retomó la actividad legislativa que terminó por aprobar un importante pendiente del año 2019: la paridad de género para la Convención que se llevará adelante en caso que la opción “apruebo” triunfe en el plebiscito del próximo 26 de abril. El texto había sido objetado tanto por el gobierno como por un importante grupo de parlamentarios oficialistas, por lo que su aprobación se considera una derrota para el Ejecutivo y un nuevo elemento de tensión para la coalición derechista. 

La campaña del plebiscito se encuentra en pleno desarrollo y tiene fijado el inicio de la franja televisiva que para el 27 de marzo. La disputa por el “apruebo” y el “rechazo” a una nueva Constitución se percibe en las calles, en los medios y en las encuestas, que cifran –en promedio– la opción “apruebo” en un 68% mientras que el “rechazo” varía entre el 14% y el 22%. 

Respecto del órgano constituyente, el escenario es favorable a la “Convención Constitucional” (integrantes electos por voto popular), que logra el 52%, mientras que la “Convención Mixta” (mitad de los miembros electos por votación popular y otra mitad parlamentarios en ejercicio) alcanza un 34%. 

Estas cifras dejan tarea importante a la campaña del “Apruebo”, donde participa la oposición y algunos representantes de la derecha moderada, para que junto con lograr concretar la idea de una nueva Constitución para Chile, ésta se construya en un espacio con representantes electos por voto y que no incorpore a parlamentarios, quienes son parte importante de los cuestionamientos ciudadanos. 

La soledad presidencial

Con sus constantes salidas de libreto, un errático relato del orden público y una paupérrima aprobación –que varía entre el 7% y el 10%– Sebastián Piñera está comenzando a recibir “fuego amigo” al no conseguir logros en materia de seguridad. Los principales “tiradores” son dos cartas presidenciales de la oficialismo: el senador Andrés Allamand y el líder de la extrema derecha José Antonio Kast. 

«En la centroderecha, en general, estamos disconformes con la manera que el Gobierno ha abordado el tema del orden público. Hay que tener una actitud general de mucha mayor firmeza, hay que respaldar con fuerza a Carabineros e Investigaciones y ser particularmente activo en el manejo de situaciones complejas», dijo el parlamentario, quien además fue uno de los principales opositores al acuerdo por la nueva Constitución. 

Mientras que Kast, que en las últimas semanas se ha venido a la baja en las encuestas, sostuvo que “oponerse a este gobierno también es oponerse al ‘apruebo’ y al cambio constitucional que quieren imponer”. “Sebastián Piñera es el responsable de que tengamos un plebiscito y será el culpable si tenemos que pasar dos años discutiendo una hoja en blanco. Votar ‘apruebo’ es votar por Piñera”, agregó. 

Estas declaraciones dan cuenta que la figura presidencial ya no solo es molesta para la oposición, sino también para importantes sectores conservadores, que ven en Piñera una barrera más que superar en sus cálculos, con miras los procesos electorales de octubre próximo y a las presidenciales de 2021. 

El escenario puede calentar aún más el contexto de movilización social, que en las últimas semanas ha visto la aparición de grupos de choque de derecha que actúan sin ser detenidos por la policía. Con ellos, la presión política en las calles ha aumentado, lo que pronostica la tensión que se vivirá en Chile durante las siguientes semanas. 

* Desde Chile

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