Nacionales

3 marzo, 2020

La pata ambiental del discurso de Alberto Fernández

Las palabras del presidente en la apertura de sesiones, mencionaron varias cuestiones vinculadas al ambiente y la producción. Algunas muy interesantes y otras cuestionables, que incluso parecieran contradictorias.

Julián Monkes*

@JMonkes

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El discurso del presidente Alberto Fernández en la apertura de las sesiones legislativas marcó el rumbo que busca para su gobierno y los principales proyectos a impulsar. Entre estos planteó la necesidad de poner en valor sectores que históricamente han tenido conflictos socioambientales con las comunidades locales y que han causado grandes devastaciones ecológicas. 

“Tenemos que insertar a la Argentina en la agenda 4.0, en donde el mundo avanza a una velocidad enorme. También discutir cómo ponemos en valor la industria de bienes de capital para el sector del petróleo, la minería y el campo”, expresó el jefe de Estado. Asimismo señaló que dará inicio a “una renovada batalla nacional por el gas y el petróleo”. 

“Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo de nuestro país. Vamos a extraer los recursos a partir de un entramado productivo tecnológico y diversificado en todas las provincias argentinas, motorizando la creación de empleos de calidad, el desarrollo local de las comunidades, la innovación tecnológica, el desarrollo de nuevas empresas y la incorporación de los desafíos de la industria 4.0”, detalló el presidente. 

En ese sentido anunció que enviará un proyecto de Ley para el desarrollo del sector hidrocarburífero y minero que “promueva y estimule la inversión nacional e internacional en el sector y facilite el desarrollo de la cadena de valor industrial, tecnológica y de servicios”. 

“En materia minera también tenemos grandes posibilidades pendientes, con pleno respeto a estándares ambientales y participación social. En particular, la minería metalífera y la del litio se presentan como grandes oportunidades para aumentar las exportaciones argentinas”, completó.

En esta intervención, se ve que el planteo de profundizar estas actividades está atado a la necesidad del ingreso de divisas extranjeras. Más allá de las apreciaciones personales, la tesis que maneja el gobierno es que estos tres sectores componen fundamentalmente las exportaciones argentinas y hay que fomentarlos para que ingresen más dólares. Sumado a que la generación de energía con el gas y petróleo, reducen la salida de divisas al tener menos necesidad de importar. 

Por otro lado, la mención al respeto de los estándares ambientales y la participación social son, sin lugar a dudas, una respuesta a lo sucedido en Mendoza poco más de un mes atrás. 

Más adelante en el discurso, Fernández realizó una intervención más amigable con la dimensión socio ambiental. En concreto habló de dos de los caballos de batalla del Ministerio de Ambiente: los basurales y la agroecología. A su vez, también hizo mención al cambio climático, la ley de bosques y las ciudades sustentables. Por último, puso sobre la mesa la necesidad de integrar al Mercosur en esta perspectiva. 

“Queremos que el Mercosur mire hacia sus propios integrantes y sus propios pueblos, y que profundice una integración dinámica de su estructura en materia productiva, de garantía de inversiones, de compras públicas, de mejora de trámites aduaneros, de armonización de estándares laborales, sanitarios, ambientales y sociales. La integración bien entendida comienza por el hogar común”, se explayó.

Hilando un poco más fino, se puede pensar que las acciones de adaptación y mitigación al cambio climático, entran en contradicción con la explotación minera y de petróleo; así como lo hace el fortalecimiento de la ley de bosques con el impulso a la producción de granos. No es raro que la pata ambiental del discurso tenga estos planteos contrapuestos. 

Una hipótesis puede ser que se trate de mera retórica y demagogia. Lejos de adscribir a esta hipótesis, consideramos que esto se debe a la complejidad que tiene la cuestión ambiental y todas las dimensiones que la componen; en especial la vinculada a la macroeconomía y la balanza comercial. 

A su vez, también podemos ver que los planteos interesantes que esboza en el discurso van en consonancia a la orientación construida desde el ambientalismo y los sectores populares. Se generó sentido común, pero sobre todo, una alternativa. Ya son años de experiencia problematizando el uso de agroquímicos, el monocultivo y la producción de commodities; la alternativa, la agroecología. 

La cultura del consumo excesivo y el descarte devasta los bienes naturales de un mundo finito e incrementa los basurales a cielo abierto lindantes a los barrios; la alternativa, el reciclaje con inclusión social. 

Esto no es igual ante las propuestas sobre la minería y el fracking; mucho menos para la generación de divisas de forma amigable con el ambiente. Lo cierto es que para la transición energética falta mucho; es necesario empezar sí, pero también generar energía mientras tanto. 

La megaminería es devastadora y contamina cursos de agua. Pero no toda la minería es igual, y en lo concreto, se necesitan esos insumos para construir cosas como la computadora o el celular desde la cual estás leyendo esta nota. Más aún, ¿qué hacemos con el litio? Elemento necesario para las baterías que almacenan la energía que podrían generar los molinos. 

Párrafo aparte para la mención superficial de las ciudades sustentables y la articulación con el Mercosur. Si bien no profundizó en ninguno, se puede pensar que hace referencia al transporte público o al acuerdo de Escazú. 

Por otro lado, hubo grandes ausentes, como las energías renovables y la conservación de áreas naturales como refugio para la biodiversidad. Dos grandes ejes si se quieren implementar estrategias para la mitigación del cambio climático y ecológico. 

La coyuntura del país es compleja para abordar la cuestión ambiental, más aún cuando entra en conflicto con la sostenibilidad económica del país. Cuando se analiza un caso en particular, se puede problematizar fácilmente los impactos socioambientales sobre una comunidad que se encuentra en el territorio. Sin embargo, viendo el escenario a escala nacional, la escasez de divisas profundiza una crisis que impacta especialmente en las clases populares.

El tiempo empuja a evitar los dogmas y transitar el incómodo camino de construir un ambientalismo popular y latinoamericano que pueda responder esas preguntas anteponiendo las necesidades del pueblo, a nuestra tranquilidad moral de preservar la naturaleza.

* Licenciado en Ciencias Ambientales

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