El Mundo

20 febrero, 2020

Coronel colombiano denunció que en 2001 le ordenaron realizar ejecuciones extrajudiciales

Álvaro Amórtegui Gallego aseguró que el general retirado, Mario Montoya, dio la orden de generar “falsos positivos”. Es decir, asesinar civiles y hacerlos pasar por guerrilleros.

El coronel del Ejército colombiano Álvaro Amórtegui Gallego, denunció este miércoles en una entrevista a la prensa local que cuando estuvo bajo el mando del general Mario Montoya recibió la orden de matar a 17 civiles. Estos habían capturados en una operación y luego se los hizo pasar como supuestos guerrilleros muertos en combate.

El hecho sucedió en 2001 cuando Amórtegui Gallego regresó de la península del Sinaí donde Colombia realizaba una misión de paz como parte de la Fuerza Multinacional y de Observadores (MFO). Además, el militar denunció que bajo el mando de Montoya hubo robo de municiones, uniformes y otros elementos del Ejército.

“Yo llego del Sinaí en 2001. En la primera operación que yo hago capturo a 17 tipos en una casa. Él (Montoya) me llama al celular y me dice ‘ya le mando los brazaletes’ y le digo ‘aquí no me mandan brazaletes, aquí no me mandan a nadie. Esos manes (hombres) yo los capturé vivos y vivos se quedan’”, relató. 

Montoya -que fue comandante en jefe del Ejército colombiano entre 2006 y 2008 bajo la presidencia de Álvaro Uribe- le envió «brazaletes de las FARC” para que se los colocara y «los matara”. “Que más quiere (que le explique), que más me estaba indicando”, sostuvo el coronel.

La denuncia se da luego que Montoya declarara por primera vez ante la Justicia Especial para la Paz (JEP) por el tema de los “falsos positivos”, testimonio que las víctimas calificaron como «una burla» por su falta de respuestas.

Los llamados “falsos positivos” eran una práctica en la que militares engañaban a jóvenes pobres, incluso discapacitados, con promesas de empleo para luego llevarlos a distintos lugares del país donde eran ejecutados y presentados como guerrilleros para con ello obtener beneficios de sus superiores.

La Fiscalía colombiana ha investigado cerca de cinco mil de estos casos que implican a unos 1.500 militares y que fueron cometidos entre 1988 y 2014.

Denuncias por intimidación

Por otra parte, Amórtegui, aseguró que en el Comando Central N°2 de Popayán, hay generales que amenazan a subalternos que no se alinean a determinadas doctrinas políticas haciendo un uso irregular de la inteligencia militar.

Estos mecanismos de inteligencia se vienen utilizando “de forma inadecuada por algunos señores generales, los cuales la utilizan como una herramienta sistemática para intimidar a algunos oficiales” respecto a “sus políticas y doctrinas que no están escritas», explicó el coronel.

A raíz de la denuncia, la oficina de prensa del Ejército señaló que se abrirá una investigación en el Comando Central N°2 “con el propósito de confirmar o desvirtuar las afirmaciones y consecuentemente adoptar las actuaciones administrativas y/o disciplinarias que correspondan». 

«Responsabilizo de mi seguridad, de mi vida, de la seguridad de mi familia, a estos agentes de contrainteligencia y a estos señores oficiales, que había informado al comandante del Ejército, de cualquier cosa que me pase», concluyó Amórtegui.

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