El Mundo

1 noviembre, 2019

Falta de respuestas políticas fortalecen la movilización social en Chile

Quince días cumple la movilización social que se inició por el tarifazo del transporte público y que hoy se ha convertido en un choque directo al modelo político, económico y social chileno. La respuesta del gobierno y de los partidos ha sido débil sin dar propuestas claras para las demandas ni menos una posible salida a la crisis.

José Robredo Hormazábal*

@joserobredo

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Desde que se desató el mayor estallido social en Chile desde el retorno de la democracia (1990), y quizás de la última centuria, los escenarios han variado diariamente e incluso dentro de cada jornada. Unos cambios que han dejado fuera de juego tanto al gobierno como al resto de la institucionalidad política, poniendo en evidencia el nivel de desconexión con la ciudadanía.

A 15 días del inicio de la movilización, que incluye la marcha más grande registrada con casi un millón y medio de personas solo en la capital trasandina, el gobierno de Sebastián Piñera se ha visto atrapado por el manual de la política tradicional para enfrentar la protesta: medidas en formato de lista de supermercado y represión. Según reporta el último informe del Instituto de Derechos Humanos, hay 1.307 personas heridas y hospitalizadas, 4.271 detenidas (entre ellas 471 menores de edad) y 167 acciones judiciales contra el Estado (18 por violencia sexual y 120 por torturas). 

La primera medida gubernamental fue congelar el alza de tarifas del transporte público y luego darle urgencia a proyectos claves de su agenda legislativa que, hasta antes de la crisis, eran resistidos por la oposición, pero que en este contexto se vieron obligados a darle la venia. Así Piñera “pasó máquina” en el Congreso instalando el binomio “buenos y malos”, hecho del que la oposición no ha podido escapar. Por esta vía, se le ha dado fuerza a las cuestionadas propuestas en materia de pensiones, seguro catastrófico de salud, rebaja del sueldo de los parlamentarios y a la cantidad de diputados.

“Acogemos con humildad las legítimas demandas sociales y los mensajes que los chilenos han entregado. Es verdad que los problemas se acumulaban desde hace décadas y los distintos Gobiernos no fuimos capaces de reconocer la situación en toda su magnitud”, dijo el pasado 21 de octubre el mandatario al momento de presentar las propuestas en una declaración de prensa, donde no respondió preguntas. 

Todas estas medidas han sido calificadas como “parche” y que no van al fondo de la crisis ni responden a las demandas de la ciudadanía. De hecho la ex candidata presidencial y vocera del Frente Amplio, Beatriz Sánchez, expresó esta semana que “van 13 días en los [Sebastián Piñera] sólo ha reprimido manifestaciones en paz y mirado de lejos cuando hay violencia, sin ninguna propuesta de fondo”. 

Política al debe

Mucho se ha hablado en estos días de la necesidad de diálogo, de escuchar a la ciudadanía. Quizás es el único punto de acuerdo entre el oficialismo y la oposición, pero el debate se ha centrado en qué tipo de diálogo es el que se debe llevar a cabo. Mientras el gobierno postula la necesidad de sostener las prácticas de la transición –acuerdos políticos traducidos en un listado de propuestas legislativas y ejecutivas–, la oposición se divide en sumarse a esa invitación o involucrar a la organización social. 

El mandatario chileno también realizó un cambio de gabinete que modificó al comité político de gobierno y a su equipo económico. A primera vista una modificación profunda, que se difundió como una “oxigenación”, pero que en realidad sólo fueron una serie de enroques ministeriales y de organismos. La calle dio cuenta de ello y salió con más fuerza a manifestarse a lo largo del país. 

Crédito: EFE / Elvis González

Por otro lado se ha invitado en dos ocasiones a los partidos de oposición al palacio de La Moneda para iniciar la búsqueda de soluciones. En la primera solo acudieron una parte de los partidos de la ex Nueva Mayoría –anterior coalición de gobierno–, ya que el Frente Amplio, el Partido Socialista y el Partido Comunista se restaron de asistir por encontrarse en Estado de Emergencia con los militares en las calles. En la segunda oportunidad, concretada este 31 de octubre, se abstuvieron de asistir comunistas y la mitad del Frente Amplio. 

Los resultados de estas citas son bastantes pobres. No hubo mención a la propuesta parlamentaria de un plebiscito ni de avanzar hacia un proceso constituyente que concluya en una nueva Constitución, una de las demandas de fondo que se ha ido construyendo como solución a la crisis. 

Este fin de semana es largo en Chile, jueves 31 de octubre y viernes 1 de noviembre son feriados, lo que no ha menguado la movilización en las calles y ha propiciado la convocatoria a centenares de cabildos en diferentes ciudades y barrios del país y una serie de actividades culturales con la participación de artistas de reconocida trayectoria.

Mientras el gobierno apuesta al desgaste de la movilización durante estos días y los partidos siguen en su ruedo buscando soluciones, las y los chilenos en las calles siguen manifestando su malestar con un sistema que los agobió hasta el límite. La política chilena sigue al debe mientras la crisis se asienta allende los andes. 

* Desde Santiago

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