El Mundo

30 octubre, 2019

Un juez frena ley antiaborto en Alabama

Un magistrado federal de los EE.UU bloqueó de manera temporal la aplicación de la ley en contra del aborto más restrictiva del país norteamericano.

La norma que prácticamente prohíbe la totalidad de los abortos se aprobó en Alabama en mayo de este año e iba a ser puesta en práctica dentro de las próximas dos semanas. En contraofensiva, el juez Myron Thompson sostuvo que «la prohibición del aborto en Alabama contradice un claro precedente del Tribunal Supremo de Justicia», en referencia al caso Roe vs. Wade de 1973.

En el mismo sentido, consideró que la ley impulsada por la gobernadora republicana Kay Ivey “Viola el derecho de un individuo a la privacidad, a tomar decisiones centrales para la dignidad personal y la autonomía. Disminuye la capacidad de las mujeres para actuar en la sociedad y para tomar decisiones en materia de salud reproductiva. Desafía la Constitución de Estados Unidos».

En concreto, la norma que se espera llegue a la Corte prohíbe todas las interrupciones de embarazos en cualquier estadío y bajo todas las cuasales, incluída si es producto de una violación. En tanto, castiga con hasta 99 años de prisión a quien practique un aborto, o 10 años si no llega a concretarse la práctica.

Además de quitarles derechos a las mujeres y empujarlas a la revictimización de tener que parir un hijo producto de un abuso, o continuar con un embarazo no deseado que pueda afectarlas de manera psíquica o física, la norma impone las penas máximas sobre los médicos. Esto se debe a que, al no poder ir directamente en contra del fallo del 73, se busca limitar las prácticas al fin de reducirlas a cero amparados en el vacío legal que dejó la Corte en dicha oportunidad.

En este marco, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, los conservadores fueron ganando lugares estratégicos de poder, incluido el máximo tribunal que sumó dos detractores del aborto a sus filas. Está previsto que en junio del año que viene la nueva Corte Suprema de Justicia norteamericana revise el fallo Roe vs. Wade y cambie la forma de legislar sobre el aborto de manera desfavorable al derecho de millones de mujeres estadounidenses.

El caso a revisar será el de Luisiana, que obliga a los médicos que practican la interrupción del embarazo a hacerlo en clínicas que estén ubicadas a menos de 48 kilómetros de un hospital general. Esto reduce las posibilidades de acceder a un aborto seguro para miles de mujeres y limita la capacidad de los médicos de operar de manera libre.

Movimientos feministas y de derechos humanos apelaron argumentando que la medida provocaría el cierre de muchos de los establecimientos de salud dedicados a estas prácticas, llegando al punto de quedar una sola en pie. Sin embargo, la administración conservadora de Trump correrá con la ventaja.  

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