Derechos Humanos

23 octubre, 2019

“Lo realmente necesario es llevar la apología del franquismo al Código Penal”

A horas de la exhumación del cuerpo del dictador español Francisco Franco hablamos con Bonifacio Sánchez, de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de España, sobre lo insuficiente de la medida sin políticas de memoria y reconocimiento de las víctimas.

Luciano Coccio

@LuchismoD

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Bonifacio Sánchez lleva casi 20 años ocupándose de los olvidados de la democracia española: las victimas de la dictadura franquista. Hijo y nieto de represaliados republicanos es el portavoz de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Desde el 2000 recuperaron 1400 cuerpos de personas asesinadas en más de 150 fosas comunes. 

En vísperas de la exhumación del dictador Francisco Franco, enterrado en el Valle de los Caídos, explica por qué este hecho es insuficiente para los 114 mil desaparecidos que todavía se buscan en España.

– ¿Cómo vivirá la exhumación del dictador Francisco Franco?

– Yo no voy a celebrar. Yo celebraré de verdad cuando el Estado atienda a las familias de las represaliados. A esos hombres y mujeres de 80 o 90 años que se nos están muriendo sin que hayan tenido ni una simple llamada de teléfono para decirles: “Perdonad, hemos llegado tarde pero estamos con vosotros”.

– Esta exhumación, sin una política de Memoria Histórica, ¿es un avance o un golpe de efecto para que todo siga igual?

– Tememos que se quede en un simple gesto, porque ya ha habido declaraciones del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) indicando que se trataría de cerrar un círculo y de un éxito de la democracia. Para nosotros esto debería ser el inicio porque no ha habido políticas reales de memoria. 

Este podría ser un buen comienzo, pero en el mismo proceso del traslado de los restos de Franco no se hacen bien las cosas. Estamos en contra de llevarlo a un lugar público pagado por todos los españoles. Las obras de acondicionamiento, que llevan 40 mil euros gastados para un genocida, la hemos pagado todos.

Otro aspecto anormal es el garantismo que ha gozado la familia del dictador, la fundación Francisco Franco y los benedictinos que viven en el Valle, cosa que no ha tenido ninguna víctima.

– ¿Qué le pareció escuchar a la familia Franco apelar a los derechos que el propio dictador le negó a las víctimas?

– Para la lógica de ellos entra dentro de lo normal, porque siempre han gozado de una absoluta impunidad. En España ningún franquista fue llevado a un tribunal para dar cuenta de los crímenes. 

La familia apela a esos derechos que fueron privados a sus víctimas que se cuentan por cientos de miles. Pero el problema es que el Estado responda positivamente a eso. Cuando un Estado democrático se rinde a la exigencias de la familia de un genocida algo no va bien. 

– ¿Qué le parece el protocolo para la exhumación?

– Lo deseable sería hacer una exhumación con la presencia de todos medios de comunicación, tal y como se hizo el 23 de noviembre de 1975 cuando fue inhumado allí. Pero explicando por qué se lo saca de allí, por qué estuvo ahí tanto tiempo, quién era, quién construyó ese enorme mausoleo y otras explicaciones más. Retirarle todos los honores que aun conserva. Eso sería un primer paso importante de recuperación de memoria democrática. 

Tampoco tendría que haber un transporte ofrecido por el Gobierno, sencillamente sacarlo y entregárselo a la familia y que ella haga lo que crea conveniente. Que ya somos generosos con eso. 

Acabamos de sacar los restos de unos republicanos en Teruel y al decirle al juez, siguiendo el protocolo de Naciones Unidas, que hemos encontrado restos humanos con signos de muerte violenta no asistió a los familiares. Nunca asisten a las víctimas de la dictadura. Jamás.

Bonifacio Sánchez

– La vicepresidenta Carmen Calvo dijo que José Antonio Primo de Rivera no se mueve porque es víctima de la guerra ¿cree que así legitima el relato franquista? 

– Naturalmente. ¿Es una víctima? Sí. Pero no invalida el carácter de jefe fundador e ideólogo de Falange que cometió los mayores crímenes en España: las desapariciones forzadas de personas. Por tanto, su responsabilidad es de primer orden como genocida. Porque no fueron crímenes del frente de guerra, fue un exterminio planificado y metódico contra la población civil. 

En 2013, en la apertura de la Querella Argentina, la jueza María Servini de Cubria, en el preámbulo, lo califica de “genocidio español”. Está todo dicho. ¿Quién puso en marcha los crímenes, desde el punto de vista ejecutor? Falange. ¿Quién fundó Falange? Primo de Rivera. Da igual cómo muriera, no puede estar junto a las víctimas.

– ¿Teme que ahora se trasladen los homenajes del 20 de noviembre, día que murió el dictador, a un nuevo sitio?

– Y más cerca de Madrid que antes. Tras la II Guerra Mundial se buscó evitar que haya cualquier tipo de lugar de culto o exaltación al nazismo, por eso las cenizas de los genocidas se tiraron al mar o al río. Acá eso está muy lejos de suceder, por lo que es probable que Mingorrubio se convierta en un nuevo lugar de exaltación al franquismo. 

– ¿Qué debería hacerse ahora con el Valle de los Caídos? ¿Conoce la experiencia de la ESMA en Argentina?

– Sí, claro. Podría ser, pero el Gobierno del PSOE habla de hacer del Valle un lugar para la reconciliación nacional donde estén ambos bandos, que dicho sea de paso, son unos términos franquista.

Hay algo urgente. Los restos de los 16 mil republicanos represaliados tirados detrás de la basílica y que sus familias exigen. Una vez recuperados se puede convertir en un lugar para la pedagogía democrática y si no es posible que lo hagan desaparecer. 

– En España hay 114 mil desaparecidos y 2500 fosas comunes ¿Cuánto tiempo y dinero demandaría recuperar los restos?

– Requiere de una decisión de Estado a largo plazo. Pero no mucho dinero, se puede hacer con los propios medios que ya cuenta el Estado: cuerpos especiales del Ejercito, universidades, médicos forenses, creación de un banco de ADN, etc. No tiene grandes costes.

Lo que no vale es decir que ayudarán. Un Estado democrático no delega las funciones de Derechos Humanos en nadie, ni lo subcontrata, ni le da dinero a los familiares. Los ejerce.

– ¿Qué determina la Ley de Memoria Histórica de 2007?

– La ley delimita a la Memora Histórica a un ejercicio personal y familiar. A partir de ahí plantea que la administración pública, en todos los niveles, evalúe la posibilidad de colaborar en exhumaciones pero sin obligación. Tampoco hay un apartado para sancionar en caso de incumplimiento, ni un compromiso de desarrollo económico. Lo único que hace es decir que el problema está ahí, pero no cómo resolverlo. 

Una ley así no es necesaria. Lo necesario, que no aparece en la ley, es llevar a la apología del franquismo al Código Penal, como en Argentina. El otro día en un cine de Valencia, donde se estaba proyectado “Mientras dure la guerra”, lo desalojaron al grito de “Viva Franco. Viva Cristo Rey”, y nadie detuvo a nadie.

– ¿Por qué, a cuarenta años del fin de la dictadura, en España cuesta tanto señalar estos grupos como franquistas?

– La Transición la inician los franquistas junto con el PSOE y el Partido Comunista, que entiende que hay que mirar para adelante con el falso discurso de evitar otra guerra.

Con un rey que es heredero del franquismo, con una jerarquía eclesiástica que es la misma, con un Ejercito que sigue al mando con una profunda formación franquista y unos poderes económicos que se formaron durante la dictadura con trabajo esclavo. Como decía Juan Gelman: “Cuando acaban las dictaduras llegan los organizadores del olvido”.

– ¿Qué es franquismo sociológico?

– Una dictadura de cuarenta años, basada en el terror puro y duro no resuelto durante la Transición es una dictadura que tiene una profunda raíz social. Aunque la sociedad ignore que es franquista.

El hecho de no preocuparse por resolver este asunto o que parte de los familiares de los vencidos admitan un punto de culpabilidad debido a la presión del régimen por generaciones, ha hecho posible un fenómeno dramático: las consecuencias sociológicas y psicológicas cuando no ha habido una vacuna, no ha habido un corte ni una labor pedagógica que explique las razones del problema.

Que el culpable no era tu abuelo que se afilió a la Unión General de Trabajadores o participó de una huelga. El culpable no era él, eran otros. Estamos en un tiempo en el que ese fenómeno no ha sido aclarado y que la sociedad ha preferido mirar a otra lado. De tal manera que te encuentras a personas que, aún teniendo familiares víctimas, prefieren no hablar del tema. 

– ¿Cree que alguna vez el Estado pedirá perdón? ¿Es compatible con la monarquía?

– Dudo que vaya a hacer así. El Estado, en su conjunto, tendría que hacerlo por partes. Es decir, la Iglesia Católica tiene que hacer una labor de reconocimiento de culpabilidad. El empresariado falta que de cuentas de las riquezas que acumularon y devolver parte de patrimonio que fue robado a los presos esclavos. El Gobierno debería promover un homenaje estatal como primer ejercicio democrático. 

Y dudo porque al frente hay una Jefatura de Estado, una monarquía que en este caso no se ha pronunciado, a diferencia de otros temas como Cataluña. Y no van a decir nada, son deudores de esa dictadura. 

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