El Mundo

22 octubre, 2019

«Piñera no está capacitado para gobernar y debería dar un paso al costado»

La diputada chilena del Partido Comunista, Karol Cariola Oliva, analizó la situación en su país ante la crisis desatada los últimos días y denunció la falta de respuesta por parte del gobierno que ha sido incapaz de abrir un diálogo con los manifestantes.

Desde el viernes pasado Chile se encuentra atravesado por manifestaciones en todo el territorio nacional que han impugnado el modelo neoliberal que imperó durante décadas. El gobierno del presidente Sebastián Piñera ha optado por responder militarizando las calles, declarando el Estado de excepción y el toque de queda en varias ciudades. Incluso llegó a afirmar que el país se encontraba en «una guerra».

La diputada del Partido Comunista chileno, Karol Cariola Oliva, dialogó con el programa «Maldita Suerte» por FM La Patriada para analizar la situación. En ese marco planteó que se trata de una protesta «transversal» a toda la ciudadanía. «El poder político en Chile en general está cuestionado, los parlamentarios estamos cuestionados, la institucionalidad está cuestionada por lo que todos deberíamos estar dispuestos a corrernos y convocar a elecciones», sentenció.

– ¿Cómo está la situación en Chile al día de hoy?

– La situación está bastante compleja, tensa, pero también esperanzadora. ¿Por qué lo digo así? Porque si bien hemos tenido una situación de mucha consternación por el rol que ha jugado el gobierno: un rol nefasto, completamente poco dialogante, irreflexivo, ha tomado decisiones erróneas que han encendido aún más los ánimos por parte de la ciudadanía; también hay mucha esperanza por parte de un movimiento social que ha salido a expresar un descontento que no solo tiene que ver con el aumento del pasaje. Esa es la punta del iceberg.

El alza del pasaje fue lo que hizo estallar un descontento que se viene acumulando hace muchísimo tiempo.

Hemos tenido que lamentar situaciones muy terribles como la muerte de más de una decena de personas; la salida de militares a las calles; el Estado de excepción. Todo por la falta de control político que tiene el gobierno.

Entregó la democracia a manos de los militares por primera vez después de muchos años. Porque no es capaz de dar respuesta a una ciudadanía que está cansada de los abusos, de la corrupción de los ladrones de cuello y corbata, de los bajos salarios, de la desigualdad que produjo el neoliberalismo en nuestro país.

– Jorge Sharp, el alcalde de Valparaíso, dijo que en Chile la democracia fue suspendida ¿comparte ese diagnóstico?

– En Chile efectivamente hay una democracia alterada y suspendida. Porque permitieron que sean los militares quienes tomen el control de la seguridad pública y que el pueblo sea apuntado por las armas.

El lunes por la noche mataron a un joven de 25 años en una ciudad donde no había toque de queda. Llama muchísimo la atención que ese tipo de situaciones se sigan dando contra la ciudadanía que sale a manifestarse.

Piñera decretó el Estado de excepción para dar supuestamente tranquilidad, seguridad y establecer el orden público. Pero lo que ha generado como consecuencia es todo lo contrario.

Evidentemente esto altera la democracia. Estamos en un momento donde ni siquiera el Congreso nacional ha podido actuar con normalidad. El presidente no quiso optar por el diálogo con las organizaciones sociales. La represión es brutal.

De hecho el Instituto Nacional de Derechos Humanos ya ha presentado varias querellas por el uso exacerbado de la fuerza por parte de las autoridades. Nosotros estamos pidiendo observadores al Alto Comisionado de Naciones Unidas y también a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

– Sebastián Piñera decidió dar una respuesta castrense a un problema político y llama la atención que no haya anunciado ninguna agenda concreta de trabajo para intentar resolver el conflicto ¿Está haciendo algo más al respecto?

– Lo que está tratando de hacer, una vez más, es dar una respuesta por arriba desde las élites. Hizo una convocatoria a los partidos políticos a reunirse para buscar una salida.

Ante eso varios partidos ya hemos respondido que no vamos a asistir a una reunión de ese tipo para tratar de resolver a espaldas del pueblo y con los militares en la calle. La forma de resolver es de cara a la ciudadanía, con el pueblo organizado, con los movimientos sociales que están reunidos en una mesa donde están representados los sindicatos, el Colegio de Profesores, el movimiento “No más AFP”, la Central Única de Trabajadores (CUT) y todas las organizaciones que han sido portadoras de la voz del descontento ciudadano en los últimos años.

Sebastián Piñera tiene en este momento en el Congreso proyectos de ley que, por ejemplo, plantean una reforma tributaria que le devuelven 800 millones de dólares al 1% más rico del país. Hay otro proyecto que fortalece el sistema de pensiones de capitalización individual que ha condenado a los jubilados a pensiones de pobreza y lo quiere votar a toda costa esta semana. Se ha opuesto a una ley de reducción de la jornada laboral del cual somos autoras Camila Vallejo, yo y otras legisladoras.

Entonces le hemos pedido al gobierno en reiteradas oportunidades que retire los proyectos, que cambie la orientación. Aún así no ha mostrado ni un ápice de voluntad de dialogar. 

El diálogo se abre mostrando voluntad: retirando los militares de la calle y dejando de lado la represión. Es muy difícil dialogar con las armas.

– ¿Hay alguna salida institucional a esta crisis? ¿Piñera debe renunciar?

– Nosotros como Partido Comunista hemos dicho que Piñera no demostró estar a la altura de lo que un presidente debe hacer cuando la movilización social se expresa.

Esto comenzó con un grupo de estudiantes secundarios evadiendo el Metro y no supo controlar esa situación, que no era grave y se podía resolver con un diálogo. Hoy esto se le escapó de las manos.

No está capacitado para gobernar y debería dar un paso al costado. El poder político en Chile en general está cuestionado, los parlamentarios estamos cuestionados, la institucionalidad está cuestionada por lo que todos deberíamos estar dispuestos a corrernos y convocar a elecciones, adelantar ese proceso.

La ciudadanía se cansó, Chile se cansó. Nosotros tenemos que estar en sintonía con eso y dispuestos a dar ese paso.

Pero aquellos que detentan el poder no son capaces de desligarse de él y por un segundo ponerse en los zapatos del pueblo. No escuchan ese clamor tan fuerte.

Hoy no estamos para medidas cortoplacistas, necesitamos hacer transformaciones profundas, revisar la institucionalidad por completo, también la Constitución que nos dejó la dictadura. Eso queremos expresar al decir que estamos dispuestos a todo, incluso a poner nuestros cargos a disposición.

– La sensación desde afuera es que ninguna fuerza política está pudiendo canalizar el malestar social ¿hacen el mismo diagnóstico?

– Así es, aquí no hay ningún partido u organización política única que esté representando de manera particular las protestas. Esto nace de una movilización ciudadana, espontánea, es el pueblo, incluso sin división de clases.

Hay una expresión muy transversal de que la institucionalidad fue desbordada. Por eso creemos que es una oportunidad muy importante para desarrollar una perspectiva de transformación estructural.

Por eso pensar que se hace desde las élites, desde arriba, como se estaba acostumbrado a hacer en este país, es un error. El pueblo lo va a rechazar una vez más y no es el camino, no es lo correcto.

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