Nacionales

4 septiembre, 2019

«Para la humanidad la migración fue fundamental, todos somos pueblos caminantes»

El 4 de septiembre se conmemora y celebra la llegada de miles y miles de migrantes a nuestro país. Se recuerda la disposición dictada por el Primer Triunvirato en 1812 ofreciendo “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.

Juan Manuel Erazo

@JuanchiVasco

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El Díe del Inmigrante se estableció en Argentina mediante el Decreto Nº 21.430 de 1949. Aun así, esta fiesta más que nada celebrada por las comunidades de ascendencia europea, es poco asimilada con los últimos flujos migratorios de nuestro país, provenientes de países vecinos.

Para actualizar el significado de lo que implica ser migrante hoy en día entrevistamos dos jóvenes referentes de la comunidad boliviana en Argentina, militantes del Frente Patria Grande y trabajadores de la economía popular: Elsa Yanaje de La Plata e Iber Mamani de La Matanza.

– Muchas veces dijiste que la inmigración es algo mucho más natural de lo que varios medios y políticos insisten en reflejar ¿A qué te referís con esta idea?

– Iber Mamani: Para el desarrollo de la humanidad la migración fue fundamental. Contribuyó con el conocimiento, la fuerza de trabajo y por sobre todo con el intercambio de cultura. La idea de “nación pura”, de la cual el nazismo se jactaba, no existe. Todos somos pueblos caminantes.

Los africanos que hoy están establecidos en la Argentina huyeron de las guerras provocadas por las transnacionales. Son recibidos a macanazos, las fuerzas de seguridad los persiguen como si fueran delincuentes por ganarse la vida vendiendo en la calle.

Esa migración es rechazada por el gobierno neoliberal de Mauricio Macri. Pero después abre las puertas a los empresarios extranjeros como Monsanto que contaminan las aguas, las semillas y usurpa tierras de los pueblos originarios, arrancando las riquezas naturales.

Los medios de comunicación son rentados por los que están en el poder y hacen una bajada de línea: «el migrante bueno y el migrante malo». El migrante bueno es el que no reclama, baja la cabeza y recibe una limosna por el duro trabajo. El migrante malo somos los que defendemos nuestros derechos.

Les molesta que digamos que nosotros aportamos a la economía, producimos y construimos en la Argentina. Por esta razón es que nos criminalizan y nos persiguen. Por todo esto modificaron la “ley de migraciones” 25.871 y aplicaron el DNU 70/17.

– Pensando en la migración venezolana, o de centroamérica a EE.UU. ¿Cuáles son para vos los principales factores que motivan la migración actualmente en nuestro continente?

– IM: En el caso de Venezuela son dos factores fundamentales. Por un lado, la injerencia del imperio en las decisiones políticas y democráticas. Eso es muy peligroso ya sabemos que pasa cuando al imperio le apetece algunos de tus recursos. Por otro lado, la crisis económica por la caída del petróleo y el bloqueo económico ha hecho que muchos venezolanos huyan en busca de trabajo. 

En el caso de Centroamérica es similar con el detalle que huyen al país los llevó a esas crisis.

– ¿Qué experiencias concretas de tu vida te han llevado a militar por los derechos de los y las migrantes?

– IM: Mi padre era humillado por ser boliviano, mis hermanos discriminados en la escuela, eso me llenó de ira y odio. Pero un día conocí grandes personas que me enseñaron sobre la historia de mi pueblo. A partir de allí reconstruí mi identidad y decidí sumarme a la lucha de los pueblos originarios.

Pero el hecho que me tocó muy cerca, y me impulsó a que mi bronca y mi indignación la transforme en lucha fue el asesinato de mi amigo Franco Zárate quien fue víctima del racismo. El ejecutor fue Gualberto Pelagio Ximenez, pero el autor intelectual fue el sistema racista eurocentrista.

Yo hoy salí de la victimización, aprendí herramientas que pueden servir para defender los derechos de los más humildes, razón por la cual milito en la economía popular y en el Frente Patria Grande.

– ¿Cómo es la situación de la comunidad migrante en la Argentina? ¿Cuáles son las deudas que hoy existen?

– IM: Se viven aires de hostilidad. Los pobres son carne de cañón de este gobierno. Estos cuatro años fueron de trincheras para defender los derechos del pueblo trabajador. Los migrantes somos parte del pueblo. Las comunidades que hoy se suman a las filas de las organizaciones sociales y políticas somos un actor importante. Por eso hoy estamos pidiendo reconocimiento como sujetos políticos, y apoyo moral y ético.

– Elsa Yanaje: La situación de las comunidades migrantes acá en la Argentina ha sido bastante difícil desde que asumió Mauricio Macri. El gobierno comenzó a manifestar una mirada racista firmando decretos en contra de los migrantes. Ese pensamiento se fue replicando en la población generando un aumento en la discriminación contra el inmigrante latinoamericano.

Vimos que se nos echaba la culpa por la falta de trabajo, se nos hacía responsables incluso de la crisis que el país venía teniendo. Esto se hacía en conjunto con muchos funcionarios que alentaban en sus discursos a la expulsión o al cierre de la frontera como hicieron [el diputado] Alfredo Olmedo o [el gobernador de Jujuy] Gerardo Morales.

Cabe destacar la falta de políticas de Estado para los sectores donde nos desarrollamos, como el sector rural. Se nos paga una miseria por un trabajo que nadie quiere hacer. Esto no se visibiliza.

– Sobre el caso concreto de la comunidad migrante boliviana ¿La presidencia de Evo Morales ha implicado cambios en la vida de los migrantes en Argentina? ¿Ha variado el flujo migratorio?

– IM: En la ante última visita del presidente Evo Morales a la Argentina, se solidarizó con la comunidad boliviana reconociendo que muchos estamos en Argentina por responsabilidad de los gobiernos neoliberales anteriores. Dijo que hoy hay otra Bolivia, fuerte y soberana.

En ese encuentro, los pequeños productores de los cordones frutihortícolas le hicieron conocer su situación. Por eso Evo les ofreció tierras a los que quieran retomar para los pagos.

Desde mi punto de vista personal, todos los gobiernos de Bolivia tienen una gran deuda con los bolivianos y las bolivianas que vivimos en el exterior. Yo apoyo el proyecto de Evo, pero creo que tiene que escuchar más a la comunidad en el exterior. Al pueblo, no a la burocracia.

Durante estos últimos años muchas familias retornaron a Bolivia ya que la situación económica es mucho mejor que la de Argentina. Bolivia cuenta con el desarrollo económico más alto en América Latina.

– EY: Cuando asume Evo Morales el gobierno de Bolivia muchos no le tenían fe. Empezó primero a repercutir en los que viajaban para allá a visitar familia y que cuando volvían hablaban de las obras de infraestructura que se hacían, los decretos que había firmado, el reconocimiento a los pueblos originarios.

Creo que la llegada de Evo Morales al Estado Plurinacional de Bolivia marca desde el inicio una diferencia grande con lo que venía siendo. Es ahí donde él dice “yo quiero gobernar con el pueblo”. Esto repercute en muchos hermanos y hermanas que deciden volverse al ver esta avanzada en Bolivia, porque hay oportunidades, porque las tierras pueden estar a nombre de las mujeres. Por ejemplo, en el sector rural muchos compañeros no están. Se fueron porque las corridas del dolar encarecen los precios de los insumos.

La mayoría de los que vinieron hace poco se volvieron, y después nos cuentan que allá les está yendo mejor, porque se les da las tierra, se los valora, se les da un incentivo. Es así que mermó bastante la migración.

– ¿Cómo es la relación entre mujeres e inmigración?

– EY: Te puedo contar el caso particular mío. En los ’80 mi mamá vino para acá siendo una trabajadora golondrina. En 1984 se instaló en Jujuy y es ahí donde me tiene. Se estaba pasando miseria y hambre en Bolivia.

Mi papá la deja al enterarse que yo era mujer lo que demuestra la estructura patriarcal que sostienen aún algunas comunidades. Él entendía que el primogénito tenía que ser varón, llevar el apellido y replicarlo, y ayudar a sostener a la familia.

Al ser madre soltera fue rechazada por la comunidad y se vino con la panza. Ella siempre vivió con un sueldo diferenciado, sufriendo situaciones muy machistas. La oportunidad que tuvo de sostener a su familia fue mudarse a Argentina. Primero en Jujuy cosechando tabaco, después en Mendoza recolectando aceitunas y frutas. Así fue recorriendo diferentes lugares.

Muy sufrida fue la vida de ella y de muchas mujeres que hoy en día comienzan a contar su historia. Muchas de nuestras compañeras han vivido situaciones extremas de violencia y amenazas. Estas situaciones las terminan superando y toman la decisión de escapar de todo eso.

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