Nacionales

9 agosto, 2019

Molina: del Pozo de Quilmes al turismo en Villa Itatí

El jefe comunal aseguró que quiere convertir a una de las villas mas grandes del distrito en un “atractivo turístico”. La utilización pública de los sectores más vulnerables y golpeados por su gobierno.

“Soñamos con que Itatí se convierta en un polo turístico. Yo visité hace muchos años la Rocinha, como turista, y estuvo buenísimo. Ese tipo de trabajos pone de manifiesto un montón de familias que trabajan que tienen su etnia, su trabajo, su origen”. Eso dijo Martiniano Molina en lo que fue su última entrevista con un medio de comunicación antes de las elecciones del próximo domingo.

En diálogo con El Termómetro, el intendente de Quilmes realizó un breve repaso sobre sus primeros 4 años de gobierno. Dijo que cuando asumió la ciudad era “oscura”, “lamentable” y “medieval”. Dijo que su gestión realizó “más de 300 obras para los vecinos” y mejoras en los barrios, y aseguró que los líderes opositores estaban en connivencia con “la delincuencia y el narcotráfico”. Para cerrar, dijo que sueña con que Villa Itatí se convierta en un “polo turístico” de la ciudad.

Si Molina esperaba llamar la atención para lo que luego sería su cierre de campaña, lo logró. Las fotos, videos y notas que salieron después de la recorrida que hizo por las obras montadas en Quilmes fueron repudiadas por los mismos vecinos a los que buscaba seducir. Fue tan fallida su conclusión, que tuvo que salir a explicar lo inexplicable: dijo lo que dijo. Está el audio, la entrevista, y su pésimo historial de declaraciones a la prensa.

Las palabras inescrupulosas de un líder político que tiene en sus manos la dignidad y la seguridad de la vida de las personas que viven bajo su comando hablan de una irresponsabilidad y desconocimiento total de lo que significa gobernar. Martiniano confirmó que en estos cuatro años no aprendió nada, ni siquiera a hablar.

Los equipos de prensa, comunicación y redes que caracterizaron al gobierno de Cambiemos no tuvieron reflejo en Quilmes. A fuerza de coachs, fonoaudiólogas y especialistas, Macri cambió su manera de relacionarse con los medios. María Eugenia Vidal está blindada desde el momento cero y sabe surfear la ola de periodistas amigos y entrevistas pautadas en detalle. Pero Martiniano empezó mal y terminó peor.

Al comienzo de su gestión, en vísperas del Día de la Memoria en 2016 y durante una rueda de prensa, el intendente recién electo confundió un histórico centro clandestino de detención con un simple bache en el asfalto.

El periodista le preguntó si el ex Pozo de Quilmes entonces DDI) sería convertido en un museo de la memoria durante su gestión (algo que finalmente se hizo), pero el intendente no supo de qué le estaban hablando y respondió con un speech armado y que sostuvo a lo largo del tiempo: “cada una de las problemáticas ya sea las cuestiones que tienen que ver con los servicios, en el caso del bacheo, las luminarias, todo lo que tiene que ver con la obra pública, de las escuelas y la situación edilicia del todo el municipio es complejo.”.

A partir de ese momento y con su desconocimiento del territorio en evidencia, Martiniano se enemistó con la prensa local. Tanto él como su gabinete empezaron a rechazar entrevistas y acceder a las declaraciones del intendente era casi imposible para los medios locales, en los actos se ocultaba de los periodistas y le agarró fobia a los medios mas o menos críticos de su gestión. Nunca habló de política, despotricó contra líderes opositores en cuanta oportunidad tuvo, y siempre se escudó en las obras, que tampoco lo acompañan.

Su primer caballo de batalla fue la puesta en valor de la Avenida Mitre, que une Quilmes con Berazategui, bastión de los peronistas Juan José y Juan Patricio Mussi. En 2016 comenzó la obra que tuvo su primera inauguración – terminaron por hacerla en tramos – en agosto de 2018. En el medio, decenas de comercios quebraron por la falta de tránsito en una de las arterias principales de la ciudad (en Quilmes cerraron 195 comercios en total según un relevamiento de la ONG Defendamos Buenos Aires).

Para cuando la obra estaba inaugurada, después de incontables paralizaciones, afloraron los problemas: falta de rampas para discapacitados, desproporción entre el pavimento y las veredas, cortes de electricidad constantes y tres postes de luz que habían quedado en medio de la avenida porque nadie los corrió.

Vecinos y comerciantes recurrieron a la Defensoría del Pueblo de la Provincia para exigir que se los exima del pago de tasas municipales por la cantidad de pérdida a la que fueron sometidos por la falta de planeamiento. El gobierno también perdió esa batalla.

Otra de las obras más renombradas de su gestión fue la inauguración del Metrobus de Avenida Calchaquí, la más transitada de la ciudad. La inauguración se hizo con bombos, globos amarillos, malabaristas y música fuerte. Al otro día una intensa lluvia sacudió a la provincia y la obra quedó inutilizada: se inunda de principio a fin.

Tampoco es ninguna solución para el tránsito. Las líneas de colectivos que circulan por la zona no fueron reforzadas con mas unidades y los carriles para vehículos particulares avanzan más lento que nunca por una mala coordinación de los semáforos.

Marcha atrás sobre sus pasos

Las obras no son lo único que a Molina se le pueden discutir. Ordenanzas sancionadas por su gobierno fueron desestimadas, cajoneadas y vetadas a lo largo de su gestión después de presentarlas como triunfos propios.

En 2016 el bloque de concejales de Cambiemos trabajó en conjunto con el resto del HCD para sancionar una ordenanza que regule la actividad de los centros culturales del distrito. Después de que se aprobara por unanimidad, foto y festejo mediante, el intendente la vetó y la actividad cultural volvió a quedar a la deriva víctima de la persecución municipal.

Su similitud directa se encuentra en la sanción de la Emergencia en Violencia contra las Mujeres que la Comisión de Mujeres de Quilmes, Varela y Berazategui presentó en 2015 a raíz de los incontables casos de violencia machista que ocurren en el distrito.

En agosto de 2018 el HCD aprobó por unanimidad la ordenanza que declara la emergencia e insta al gobierno municipal a dedicar una partida presupuestaria extraordinaria para el desarrollo e implementación de políticas públicas en la materia necesaria para combatir la violencia hacia las mujeres. La sanción se logró después de años de constantes movilizaciones feministas en las calles quilmeñas.

foto: Facebook Comisión de Mujeres Quilmes

Recién en marzo de este año el gobierno de Molina la reglamentó y anunció que aplicarían en el distrito la Ley Micaela. Cuando realizó el anuncio, Molina dijo que esto reforzaba “el trabajo que el Ejecutivo viene realizando en lo que respecta a la promoción de derechos de las mujeres en situación de vulnerabilidad”.

Al día de hoy la emergencia no fue implementada, las mujeres siguen marchando por las calles de Quilmes encabezadas por la única candidata mujer a la conducción del distrito. Mientras tanto, la secretaría de Género y Niñez del municipio funciona cada vez peor.

Fuentes confirmaron a Notas que el presupuesto no alcanza, que las profesionales y psicólogas que trabajan con las mujeres más vulnerables llegan a cargar con dinero de su bolsillo las tarjetas SUBE para que las mujeres de los barrios puedan acercarce a “La Fortaleza” – único local de la Secretaría que está en el centro – para hacer las denuncias y reportar los maltratos a los que son sometidas. Ante los reclamos, las trabajadoras son amenazadas por la responsable del área, Ileana Lingua y no se animan a contar las cosas que ven y escuchan.

La importancia de la implementación de la emergencia en violencia de género radica en que son las mujeres más vulnerables las que sufren con mas fuerza el desamparo y el abandono. Según un relevamiento hecho por IDEAL en 2017, el 17,3% de la superficie del partido se compone de zonas vulnerables.

«El 17,3% de la superficie del partido se compone de zonas vulnerables»

ideal

“El común denominador es su informalidad, un deficitario nivel de acceso a los servicios públicos (cloacas, agua, luz, transporte), tramas urbanas irregulares, viviendas construidas con materiales precarios, alta densidad poblacional, escaso o nulo espacio verde y falta de intervenciones públicas para regularizar la situación dominial (tenencia de las tierras) o planificar el urbanismo”, reza el informe.

En ese sentido, desde la organización observaron que de 41,899 hogares el 12,97% tiene infraestructura deficitaria y el 9,2% tiene las necesidades básicas insatisfechas. En tanto, el 22% son madres adolescentes y existe una tasa de mortalidad del 12,6%

Ante esta realidad, y después de los desafortunados planes que Molina tiene para Villa Itatí, desde el Frente Darío Santillán del barrio le respondieron: “No somos una atracción turística. Somos hombres y mujeres que vivimos en un barrio popular y que estamos luchando para que nuestro barrio tenga todos los derechos que tiene cualquier vecino: luz, agua, cloacas. Usted no tiene que soñar. Debería gobernar. Si no puede hacer, deje esa tarea a otros.”

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