Derechos Humanos

1 agosto, 2019

Continúa preso uno de los sobrevivientes de la balacera policial de Martín Coronado

Ángel Bramajo -empleado de Aysa, padre de una niña y quien conducía la camioneta Ducato que recibió los 14 disparos policiales que causaron la muerte de su amigo Diego Cagliero- se encuentra preso hace más de 70 días acusado del delito de “robo calificado».

Ángel Bramajo -empleado de Aysa, padre de una niña y quien conducía la camioneta Ducato que recibió los 14 disparos policiales que causaron la muerte de su amigo Diego Cagliero- se encuentra preso hace más de 70 días acusado del delito de “robo calificado por haber sido cometido en poblado y en banda en concurso real con el delito de tenencia de arma de uso civil sin la debida autorización”.

El hecho, ocurrido en mayo pasado horas antes de la masacre de San Miguel del Monte a manos de las fuerzas policiales, tuvo lugar en avenida Márquez y Santos Vega, en Loma Hermosa.

Minutos antes, Ángel junto a seis amigos, pararon en un supermercado Día situado en Presidente Perón al 7600, en Martín Coronado, a comprar hamburguesas. Hubo una discusión con el personal de seguridad del comercio por una bebida alcohólica que uno de los jóvenes no había pagado y entonces llamaron al número de emergencias 911.

A las pocas cuadras, un patrullero que formaba parte de un operativo cerrojo persiguió sin sirena a la camioneta de Ángel y la encerró. Sin dar la voz de alto ni mediar palabra, los efectivos realizaron 14 disparos.

Como consecuencia de la balacera, Diego Cagliero, músico de 30 años, recibió un tiro que entró por la axila y llegó hasta el cuello, provocándole la muerte en el acto y otro de los ocupantes, Mauro Tedesco, recibió un balazo en el estómago que no alcanzó a matarlo.

Según la versión policial, el accionar se justificó porque los jóvenes habían cometido un “golpe comando” con armas de fuego en el supermercado Día. Sin embargo, los hechos contradicen la versión policial ya que la camioneta salió del lugar a 40 km, una velocidad muy baja para huir de un supuesto robo.

Además, las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del supermercado demuestran que los jóvenes no portaban ninguna clase de arma. Solo se registra que uno de los jóvenes intentó llevarse sin pagar una bebida alcohólica.

“Es una locura sostener que existió un plan para ir a robar en forma de golpe comando. Lo que pasó es que alguno se hizo el pícaro y se quiso llevar algo”, explicó Juan Manuel Casolati, abogado defensor de Ángel.

Y añadió que “en el caso de Ángel, ni siquiera se bajó de la camioneta, él no pudo saber lo que había pasado dentro del supermercado. Incluso, él puso plata para comprar las hamburguesas”.

“En la camioneta no había dinero ni mercadería, pero convenientemente secuestraron dos armas: una pistola de aire comprimido y un revólver calibre 32. La policía tuvo que plantar la prueba de descargo y decir que los chicos iban armados para justificar los disparos”, afirmó el letrado.

De los 12 efectivos que participaron de la balacera, solo Rodrigo Canstatt y Sergio Montenegro fueron imputados por el asesinato de Diego y las heridas a Mauro.

“Si él no frenaba, los acribillaban a todos. Hubo chicos que se tiraron por la ventanilla del acompañante. Los policías estaban desquiciados, no hubo sirena, ni voz de alerta. Después les siguieron pegando, pisándoles la cabeza en el piso”, relató Carla, pareja de Ángel y madre de su hija. “Mi marido no es un delincuente, la fiscal Gabriela Disnan tiene que darse cuenta que le está arruinando la vida a un trabajador y su familia. Nuestro reloj se frenó, mi casa se volvió un lugar oscuro, lo extrañamos demasiado”, concluyó.

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