Géneros

30 julio, 2019

Reincorporaron a la trabajadora despedida del INAES

Este martes la dirección del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) decidió hacer lugar al reclamo de organizaciones feministas y de derechos humanos y reincorporar a Paula Ferioli, la trabajadora despedida por ser víctima de violencia de género.

Este martes la dirección del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) decidió hacer lugar al reclamo de organizaciones feministas y de derechos humanos y reincorporar a Paula Ferioli, la trabajadora despedida por ser víctima de violencia de género.

Después de innumerables reclamos, desde el organismo dependiente del ministerio de Desarrollo Social, conducido por Carolina Stanley, decidieron reincorporar a Paula.

Su caso se hizo público cuando el INAES decidió no renovarle el contrato después de siete años de trabajo, decisión que estuvo acompañada de la prohibición del ingreso al edificio de Belgrano 172 en CABA.

La trabajadora sufrió violencia de género, lo que la llevó a pedir licencias y ausentarse de su lugar de trabajo. Ante esa situación fue despedida en un acto de violación al artículo 4° de la ley 26.485.

En 2018 comenzaron los abusos laborales por parte de su jefa, Mirta López, mismo año en que pudo separarse de su marido y alejarlo de sus hijos. Durante una reunión, Paula manifestó su disconformidad con la obligación de hacer horas extras por el mismo salario. En consecuencia, López le exigió que “bajara el perfil” y comenzó a hostigarla.

“Manifesté esta coacción que había sufrido comenzando aquí una persecución directa, quita de tareas, malos tratos, ninguneo de parte de ella y del delegado de UPCN en el INAES”, dijo la damnificada. Después de seis meses de maltrato y violencia, donde le renovaban el contrato de manera trimestral y no anual como a sus compañeros y compañeas, la desvincularon.

Fue entonces que organizaciones feministas y de derechos humanos se manifestaron en las puertas del INAES para exigir su reincorporación, lo que finalmente se logró este martes.

A pesar de las buenas noticias, es un hecho que en Argentina miles de mujeres son sometidas a maltratos laborales, contratos precarios y amenazas constantes de despidos. La ley ampara a las mujeres que son víctimas de violencia de género y les permite solicitar licencia para recomponerse, sin embargo, tanto en ámbitos de trabajo públicos como privados, ese derecho es limitado o directamente negado.

El caso de Paula sienta un precedente para la lucha feminista, obligando al Estado, garante de los derechos de la población, a reconocer su abuso y dar marcha atrás con el despido.

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