América Latina

2 julio, 2019

La huelga docente llega a su quinta semana en Chile

Desde el sindicato exigen el pago de la llamada “deuda histórica”, el reconocimiento de educadores y educadoras diferenciales como profesionales de la educación y que se dé marcha atrás con la reforma del plan de estudios de la secundaria, entre otros puntos.

Desde el sindicato exigen el pago de la llamada “deuda histórica”, el reconocimiento de educadores y educadoras diferenciales como profesionales de la educación y que se dé marcha atrás con la reforma del plan de estudios de la secundaria, entre otros puntos.

En el transcurso del fin de semana docentes de todo Chile evaluaron la propuesta realizada por el Ejecutivo y decidieron rechazarla por no cumplir sus demandas. Es así como el paro, que fue declarado “por tiempo indefinido”, entró en su quinta semana.

Si bien es cierto que el Gobierno liderado por Sebastián Piñera ha realizado algunas negociaciones, las declaraciones del mandatario y de su ministra de Educación, Marcela Cubillos, no han hecho más que elevar la tensión.

El jefe de Estado calificó la huelga como “ilegal”, a pesar de cumplir con todas las normativas laborales chilenas (de por sí bastante restrictivas). Por su parte Cubillos, que no se sentó en la mesa de diálogo con las y los docentes, aseguró este lunes que no pagará los días de clase perdidos por alrededor de 600 mil estudiantes en todo el país.

Frente a esto el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, calificó la medida como el “retroceso más grande” en la “convivencia democrática”.

Asimismo aseguró que “los profesores no pueden ni deben dejarse amedrentar por el gobierno ni los sostenedores. El profesorado debe mantener su unidad férrea”.

“Insistimos en una respuesta integral del gobierno al petitorio de los profesores”, agregó y destacó “la mención para los educadores parvularios y diferenciales, porque no se debe mantener esta discriminación odiosa; la malla curricular y la deuda histórica”.

Según distintas consultoras las protesta cuenta con respaldo popular y ha logrado el apoyo de otros sindicatos. Además ha provocado una caída de la imagen positiva del Gobierno.

Los puntos del reclamo docente

Uno de los ejes del conflicto es el estatus menor (en términos de salario y derechos laborales) que se asigna en el sistema actual a quienes ejercen la docencia en jardines de infantes, preescolares y escuelas para personas con discapacidades. Desde el sindicato demandan que sean reconocidos como iguales al resto de los maestros y maestras.

Por otra parte se exige que se retrotraiga la modificación curricular que estableció que las asignaturas de Historia y Educación Física sean “no obligatorias” para los cursos de 3° y 4° medio.

Finalmente, uno reclamo constante del magisterio chileno que ha vuelto a ser puesto sobre la mesa es el pago de la llamada “deuda histórica”.

Esta se remonta al año 1981 cuando se estableció una serie de aumentos de hasta un 90% del sueldo base para todos los funcionarios públicos, entre quienes se encontraban las y los educadores.

Sin embargo, en el marco de las reformas neoliberales aplicadas en el país se traspasó la responsabilidad financiera de liceos y escuelas a los municipios, lo que llevó a desconocer esos incrementos salariales. Esto afectó no sólo a docentes en actividad, sino también a quienes hoy se han jubilado y cobran un ingreso muy por debajo de lo que les corresponde.

Ningún Gobierno democrático, desde 1990 hasta la actualidad, se ha hecho cargo de la mencionada deuda.

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