Géneros

25 febrero, 2019

La Plata: a 12 años del femicidio de Sandra Ayala Gamboa

La joven oriunda de Perú fue violada y asesinada en el ex edificio perteneciente a la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) ubicado en 7 entre 45 y 46 en la ciudad de La Plata. Bajo el reclamo de “El Estado es responsable”, su mamá, Nélida Gamboa Guillén, encabezó una conferencia de prensa en las puertas del establecimiento.

El viernes 22 de febrero se cumplieron doce años del femicidio a la joven oriunda de Perú, quien fue violada y asesinada en el ex edificio perteneciente a la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) ubicado en 7 entre 45 y 46 en la ciudad de La Plata. Bajo el reclamo de “El Estado es responsable”, su mamá, Nélida Gamboa Guillén, encabezó una conferencia de prensa en las puertas del establecimiento.

La Casa Sandra Ayala Gamboa, rebautizado de esta forma el ex Ministerio de Economía gracias por la incansable lucha de “Nelly” Gamboa, recibió a organizaciones sociales, feministas, estudiantiles y de derechos humanos con el fin de recordar a Sandra una vez más, intervenir la vereda con un mural en pedido de verdad y justicia y afirmar una vez más que el Estado es el responsable de estos casos de violencia hacia las mujeres.

“Todas somos Sandra” y “Sandra Ayala Gamboa presente” indicaban dos de los carteles alzados en el lugar. En este sitio, un 16 de febrero de 2007, la joven de 21 años se acercó a una supuesta oferta de trabajo como niñera. Desde el momento en que salió de la pensión donde vivía no hubo rastros de ella, hasta que seis días después encontraron su cuerpo con huellas de violación en este edificio, que se encontraba vacío y en reparación.

Sandra era enfermera y hacía tres meses que había llegado a La Plata para comenzar sus estudios en la Facultad de Medicina. Luego de doce años, su causa se convirtió en estandarte y bandera de lucha colectiva en representación de aquellas voces silenciadas. Al unísono, su rostro convirtió al homicidio en femicidio, carácter por el cual se denominó a aquellos delitos en el que el código penal hace referencia a los crímenes asociados a la condición de mujer.

Porque Sandra no era una simple mujer y el lugar donde la violaron no era un lugar común. Sandra era una joven que reunía las condiciones de mujer pobre, inmigrante, estudiante, en un mundo nuevo por conocer. Estas características hacen aún más vulnerables los derechos de las mujeres ya que otorga más impunidad al caso. Y el lugar de la violación fue una obra en construcción, abandonado y cerrado. Esta vulnerabilidad se potenció además ante la Justicia ya que no actuó (y no actúa) debidamente ante los incontables reclamos, denuncias y pedidos de justicia encabezados por Nelly.

Actualmente el Ministerio de Economía es la sede donde el rostro de Sandra Ayala Gamboa se hace fuerte y cobra sentido de pertenencia para muchas mujeres que sufren violencia de género y se acercan hacia el lugar para recibir ayuda. Allí se encuentra en su oficina Nelly, quien alzó la bandera de la lucha feminista en nombre de su hija y en nombre de todas aquellas que de alguna forma u otra, buscan el sostén necesario para denunciar los abusos sufridos.

“La lucha continúa, no vamos a parar. Yo no quiero parar y quiero que toda la gente que le hizo daño a mi hija esté presa, encerrada, pagando la condena y no matando a nuestros hijos e hijas. Por eso pedimos justicia y siempre vamos a estar aquí. Invitamos a todas las mujeres que sufren violencia que no se callen, que vengan y denuncien. Aquí no se cobra nada, todo es gratuito”, comentó a Notas Nelly, minutos antes de brindar una conferencia de prensa en la vereda de Avenida 7.

En busca de verdad y justicia

En su casa de Lima, Nelly Gamboa recibió un llamado en aviso de que su hija estaba desaparecida. Apenas se enteró de lo sucedido no dudó en venir para Argentina en busca de respuestas. Cuando llegó al país se dirigió al consulado de Perú y luego a la Departamental Primera de La Plata, lugar donde nunca le dieron respuestas claras ni entendieron la desesperación de una madre en busca de su hija.

Desde aquel entonces no dudó en quedarse en el país para esclarecer el caso de su hija y luchar para que todos los involucrados en el caso tengan su debida condena. Tal fue la lucha que, a pesar de sus contras, Diego Cadícamo fue condenado a prisión perpetua en noviembre de 2012 (por el caso de Sandra y ocho violaciones más). Sus contras se justifican en que en el cuerpo de Sandra fueron hallados además cuatro perfiles de ADN.

“La causa judicial sigue abierta contra los policías. La fiscal siempre encuentra un ‘pero’ y no hay avances. Seguimos y vamos a seguir hasta que puedan encerrar a estos policías, que cuando se hizo la denuncia fueron cómplices. Vamos a seguir peleando porque ellos también fueron y son culpables porque habían podido fácilmente abrir y ver qué pasaba en el lugar y no lo hicieron”, afirmó Nelly a este portal.

En la conferencia pidió justicia por su hija y por todas las mujeres que son violentadas. No bajó los brazos y si no fuera por su lucha, el femicidio de su hija no hubiese tenido la visibilidad que tuvo.

Santiago Camarero, desde La Plata – @SantiCamarero

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