Cultura

20 febrero, 2019

Alfredo Zitarrosa: la voz del pueblo

A 55 años del comienzo de una carrera profesional que lo llevaría a ser uno de los artistas más reconocidos de la música popular latinoamericana, desde Notas rendimos homenaje a Alfredo Zitarrosa, quien con sus elaborados líricos inspiró a varias generaciones de varios países, especialmente en su natal Uruguay.

A 55 años del comienzo de una carrera profesional que lo llevaría a ser uno de los artistas más reconocidos de la música popular latinoamericana, desde Notas rendimos homenaje a Alfredo Zitarrosa, quien con sus elaborados líricos inspiró a varias generaciones de varios países, especialmente en su natal Uruguay.

Nacido con el nombre de Alfredo Iribarne un 10 de marzo de 1936, Zitarrosa vivió los primeros años de su vida con una familia adoptiva para en su adolescencia volver a vivir con su madre biológica Jesusa Blanca Nieve Iribarne y su esposo argentino Alfredo Nicolás Zitarrosa, quien le daría el apellido por el que hoy es reconocido mundialmente.

Antes de destacarse como cantante, Zitarrosa desfiló por varias disciplinas artísticas durante su juventud. En 1954 se inició como locutor de radio, sin embargo en los siguientes años también incursionaría en la animación y presentación de espectáculos, la poesía, el teatro y el periodismo, donde se destaca su participación en el semanario Marcha. Ya en 1964, a la edad de 28 años, Zitarrosa tuvo su debut en la música profesional.

El 20 de febrero participó en un programa de televisión peruano que se transmitía por el Canal 13, Panamericana Televisión. En aquel entonces Zitarrosa se encontraba en una situación económica difícil, por lo que su amigo César Durand, quien regenteaba una agencia de publicidad, lo ubicó en este programa donde ganó 50 dólares que le permitieron dar el puntapié inicial de su fructífera carrera. Unos meses más tarde hizo su debut en su país, en el auditorio de SODRE (Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica), presentación que le sirvió para ser invitado en 1966 al festival de Cosquín, en Argentina.

Arraigado en la costumbre folclórica, Zitarrosa pronto fue considerado como una de las grandes voces de la música latinoamericana. Pero pese al prestigio que tenía gracias a su arte, su ideología abiertamente izquierdista le trajo más de un problema en los países que él consideraba su hogar. Militó en el Frente de Izquierda de Liberación (FIDEL) y luego en el Partido Comunista de Uruguay hasta su muerte. En 1971 adhirió al Frente Amplio y fue ese mismo año en el que se comenzó a prohibir su música en Uruguay. Dos años más tarde esta censura se hizo más concreta con el comienzo de la dictadura cívico-militar el 27 de junio de 1973. Este hecho lo llevó a exiliarse en Argentina, aunque solo de manera temporal, ya que el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 dio inicio a otra sangrienta dictadura en el continente.

Zitarrosa se exilió en España hasta 1979, cuando se radicó definitivamente en México. Allí, además de seguir con su carrera de cantante profesional, desarrolló diversas actividades periodísticas tanto en el diario Excelsior como en Radio Educación. Una vez finalizados los períodos dictatoriales en Uruguay y Argentina, Zitarrosa fue invitado a tocar nuevamente en ambos países. El 31 de marzo de 1984 fue recibido en Montevideo por una multitud que lo aclamó y acompañó desde el aeropuerto en lo que él recordaría como “el momento más importante de mi vida”. Su muerte, el 17 de enero de 1989, a causa de una peritonitis que derivó en un infarto mesentérico, fue sorpresiva e inesperada, dado que tenía apenas 52 años.

A pesar de lo corto de su carrera, Zitarrosa fue de lo más prolífico, ya que grabó más de cuarenta discos, mucho de los cuales fueron editados de manera póstuma. Incluso editó su obra literaria en 1988 en forma de una compilación de cuentos titulada Por si el recuerdo, donde reúne historias escritas en sus últimos treinta años.

Es innegable la influencia de Zitarrosa en la música popular latinoamericana, ya que cultivó un estilo abocado a la creatividad y la fusión musical. Logró asimilar diversos géneros, desde la milonga hasta el rock con sus “arreglos a lo Zitarrosa”, y también imprimió un fuerte sello desde sus líricas, que incluían temáticas como el arraigo a su tierra, la justicia social y la protesta, todas ellas influidas por un fuerte componente autobiográfico. Algunas de sus canciones más exitosas fueron “Doña Soledad”, “Pa’l que se va”, “Crece desde el pie”, “Recordándote”, “Stéfanie”, “Zamba por vos”, “El violín de Becho”, y en especial “Adagio en mi país”, que siempre en tiempos de crisis es útil y necesario releer sus letras.

Guido Rusconi – @KamaronBombay

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