Géneros

19 febrero, 2019

Una emergencia invisible: otra mujer fue asesinada por su pareja en Quilmes

Tras siete días de internación y pronósticos “alentadores” falleció la mujer que fue quemada viva por su marido en la localidad de Quilmes, donde el Concejo Deliberante había declarado la Emergencia en Violencia de Género.

Tras siete días de internación y pronósticos “alentadores” falleció la mujer que fue quemada viva por su marido en la localidad de Quilmes, al sur del conurbano bonarense, donde meses atrás el Honorable Concejo Deliberante había declarado por unanimidad la Emergencia en Violencia de Género.

Graciela Coria estuvo una semana internada luego de que su marido intentara asesinarla prendiéndola fuego viva. Según la fiscal  Mariana Curra Zamaniego, Nelson Orlando Durán, su pareja de 43 años, fue quien dio aviso a la policía y se encontraba asistiendo a la víctima en el momento en que los efectivos policiales arribaron a la vivienda de la calle Sarratea al 2700. Desde el momento cero, todo apuntaba a él como autor del intento de femicidio, por lo que se encuentra detenido desde esa noche.

En el momento de la detención, las autoridades policiales informaron que el estado de salud de la mujer era delicado debido a las graves heridas que había recibido en la cara y en el tórax. Sin embargo, el director del Hospital Iriarte, Luis Fragomeno, sostuvo en declaraciones a la prensa que el estado de salud de la mujer era “estable” y estaba “respondiendo bien” a la atención medica.

Ellunes 18 de febrero Graciela Coria murió. Previo al deceso y durante toda la tarde, decenas de mujeres quilmeñas se manifestaron en las calles para exigir al gobierno de Martiniano Molina que reglamente la Emergencia en Violencia de Género que el Honorable Concejo Deliberante declaró de forma unánime en julio de 2018, pero que no cuenta con una partida presupuestaria que efectivice las políticas púbicas necesarias para la erradicación de la violencia machista.

En tanto, a principios de febrero, “La Fortaleza”, el organismo gubernamental a cargo del tratamiento de los casos de violencia de género en Quilmes, dirigido por Ileana Lingua, inició una campaña de recolección de donaciones para otra mujer que se encuentra en emergencia y cuyo caso no es atendido por las autoridades gubernamentales. A pesar de que la dirección de “La Fortaleza” está a cargo de una íntima amiga de Molina, recién este lunes, y en medio de una masiva manifestación, el intendente pareció escuchar el reclamo de las mujeres.

“Hace unos días desde el área de Género del Municipio estuvieron pidiendo públicamente camas y sábanas para una mujer que está siendo víctima de violencia de género, lo que nos alarmó mucho porque esto significa que no hay una política para atender los cas0os de violencia de género”, sostuvo Lorena Aguirre, de la Comisión de Mujeres de Quimes, Florencio Varela y Berazategui durante la movilización. En ese sentido, añadió: “La ordenanza la logramos en julio de 2018 pero todavía Martiniano Molina no la ha reglamentado, de manera que no hay presupuesto y no está en vigencia. Hemos pedido entrevistas tanto por escrito como en forma pública para saber por qué no la implementa, todavía sin respuesta”.

Mientras las calles de Quilmes se colmaban de reclamos, Martiniano Molina publicó una serie de historias en Instagram donde entrevistó a una víctima de violencia de género de Villa La Florida, San Francisco Solano. Allí, Mirta, la entrevistada,  dijo que naturalizó «el maltrato verbal y la falta de respeto” y contó que “La Fortaleza” fue “un lugar donde la apoyaron”  y al cual considera “un bastón” aunque tiene que “aprender a caminar sola”.

Lo que Mirta no sabe, y Martiniano no cuenta, es que en “La Fortaleza” los y las trabajadoras no tienen los recursos para poder trabajar de forma prolija y seria. De hecho, es una de las pocas áreas cuya planta de empeladas es en su mayoría femenina y no proviene de acomodamientos políticos, sino de formaciones profesionales. A pesar de ello, no cuentan con personal de limpieza, presupuesto, movilidad, medicamentos, ni herramientas para llevar adelante el trabajo que les compete. Como si fuera poco, ni siquiera les permiten parar el próximo 8 de marzo. Molina, por su parte, está a tanto de la situación, y, según les dijo a las propias trabajadoras, considera como “un esfuerzo notable” que las profesionales del área estén limpiando en vez de asistir a las mujeres violentadas.

Carla Martilotta, desde Quilmes – @CarlaMartilotta

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