América Latina

30 enero, 2019

Marcha Mundial de las Mujeres: el feminismo se reúne en Brasil para enfrentar a Jair Bolsonaro

La Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) se reúne en Curitiba para analizar la coyuntura y poner en común estrategias para enfrentar al gobierno de Jair Bolsonaro. Notas conversó con Paula Cozero, integrante de la marcha, abogada, y profesora de Derecho.

Con la vigilia Lula Livre como escenario, militantes feministas de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) se reúne en Curitiba para analizar la coyuntura y poner en común estrategias para enfrentar al gobierno de Bolsonaro. Notas conversó con Paula Cozero, integrante de la marcha, abogada, y profesora de Derecho de les trabajadores.

– ¿Qué es la Marcha Mundial de las Mujeres y cuáles son sus reivindicaciones?

– La Marcha Mundial de las Mujeres es un movimiento feminista, anti patriarcal, anti racista e internacional. Surgió en la década de los noventa, y está presente en diversos países a nivel mundial y de América Latina, y en Brasil en distintos estados. Se consolidó en Brasil en la década del dos mil. Es un movimiento que tiene como foco el debate y construcción de un feminismo anti capitalista, con un fuerte debate sobre como el neoliberalismo embiste los derechos de las mujeres, entendiendo que el capitalismo es un sistema patriarcal y racista.

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Cozero en una ronda Feminista en la vigilia Lula Livre.

Uno de los ejes de actuación y debate, es la esfera económica y especialmente cómo el trabajo de las mujeres es apropiado por el capitalismo, y cómo necesitamos construir, pensar, otro sistema económico que dignifique la vida de las mujeres. Otros ejes importantes son las violencias y su impacto en la vida de las mujeres, como el debate sobre el aborto y la lucha por su legalización. También el debate sobre los servicios públicos, en especial en el contexto actual, donde el avance del neoliberalismo genera la destrucción de los servicios públicos afectando la vida de las mujeres.

En la esfera internacional abordamos la desmilitarización, considerando que las mujeres son las más afectada por los contextos de guerra y violencia, sufriendo abusos y violaciones. Y también se liga al debate sobre los bienes comunes, el rol de las mujeres en su protección, importante en América Latina, donde precisamos de alguna forma proteger el patrimonio de la humanidad.

– ¿Cuáles son los desafíos a los que se enfrentan considerando la avanzada de la derecha en el gobierno?

– Estamos viviendo un periodo muy grave para los derechos de las mujeres. Luego del golpe de Estado del 2016 a la presidenta Dilma Rousseff, derrumbando a la primera presidente mujer del país, con un discurso machista, que significó también de alguna forma una reacción al avance del feminismo.

El ascenso de Bolsonaro es resultado de diversos factores, pero también es una reacción a los avances que las mujeres logramos en el último período, y ahora estamos en un retroceso social de mayor represión, especialmente en el campo, de mucha violencia, específicamente el crecimiento de violencia contra los LGBT, contra las mujeres, en un escenario que es difícil y preocupante. Al mismo tiempo, seguimos firmes, ya que las mujeres hicieron una resistencia fundamental en la elección de Bolsonaro, ante el avance en la destrucción de las políticas públicas, especialmente salud y educación, donde congelaron gastos por 20 años. Esto va a impactar mucho más en la vida de las mujeres, ya que son las responsables, a causa de la división sexual del trabajo, y van a ser las más afectadas por este recorte.

Particularmente, en el caso de la educación existen proyectos para interrumpir el debate sobre género y la sexualidad en las escuelas. Tenemos ministerios que están conformados principalmente por hombres, la secretaría de Derechos Humanos y de Mujeres es extremadamente conservadora, lo que es muy preocupante, al igual que el Congreso, que está constituido en un 15% por mujeres.

En este contexto, en general los movimiento estamos tendiendo a fortalecer las bases, fortaleciendo el trabajo de formación sobre feminismo, porque entendemos que es central la construcción de espacios más democráticos en este contexto cruel que estamos viviendo.

– ¿Cómo se expresan las políticas de este gobierno, en la vida de las mujeres?

– La división sexual del trabajo es un tema central, entendiendo que el capitalismo se apropia del trabajo de las mujeres, siendo este más precario, mal remunerado o no remunerado, en el caso del trabajo doméstico. Esa conformación del mundo del trabajo también es fundamental para entender cuál es el poder de las mujeres en la sociedad, cuántas están siendo explotadas por el capitalismo, y que en este contexto de crisis económica, aliada a una crisis democrática y de ascenso del conservadurismo, tenemos que hacer una reafirmación del debate moral del papel de la mujer: cómo alguien que pertenece al ámbito doméstico, que debe cuidar sus hijos, como plantea la derecha.

En cuanto al plano económico, aumentó el desempleo, ya que Brasil sufrió cambios en la ley del trabajo que aumenta la contratación precaria, siendo las mujeres las más afectadas. Terminan replegadas al ámbito doméstico, con trabajos precarios, parciales e informales. Entonces, a la esfera económica está aliado el discurso moralista, articulado con la destrucción de los servicios públicos, principalmente de salud y educación, reforzando el papel de las mujeres al cuidado de los hijos o de quienes estén enfermos en la familia. El contexto es grave en ese sentido, expulsa a las mujeres de los cargos de poder y refuerza papel en el espacio privado.

– ¿Cómo se preparan para el 8M?

– Estamos construyendo, de manera colectiva, las actividades. Históricamente esta fecha es un momento de mucha unión dentro del campo progresista. Si bien hay momentos en que esa unidad es difícil, el 8 de marzo el campo de izquierda se reúne para construir grandes actos. En Curitiba ya los movimientos, sindicatos, partidos, feministas autónomas, se están reuniendo para organizar un gran acto, de afirmación de los derechos de las mujeres, y también en contraposición al gobierno de Bolsonaro, que es un presidente abiertamente machista y misógeno.

Melisa Suárez, desde Curitiba – @LaSuárezM

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