Economía

1 octubre, 2018

El «perfil social» de Cambiemos en busca de apoyo religioso para contener la crisis

En medio de la crisis generada por las políticas económicas del gobierno nacional, cuyo impacto social se vio reflejado en los índices de pobreza publicado la semana pasada por el INDEC, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, pidieron a las iglesias Católica y Evangelista que participen en la distribución de alimentos en barrios populares con el objetivo de contener la situación.

En medio de la crisis generada por las políticas económicas del gobierno nacional, cuyo impacto social se vio reflejado en los índices de pobreza publicado la semana pasada por el INDEC, la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, pidieron a las iglesias Católica y Evangelista que participen en la distribución de alimentos en barrios populares con el objetivo de paliar esta situación.

El circuito planificado por las funcionarias intentará propiciar la llegada de alimentos de primera necesidad mediante sacerdotes y pastores, aunque se plantea mantener la vía directa de los municipios y organizaciones sociales.

En concreto, acordaron destinar recursos a Cáritas y sus sedes en el conurbano y a los obispados de todas las diócesis de la provincia. Por otro lado, la propuesta a los evangélicos fue mediante representantes de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA): Jorge Sennenwald, Osvaldo Carnival y Pedro Ibarra.

“Nos juntamos con todas las sedes de Cáritas del conurbano, con los obispos de todas las diócesis y con los pastores evangélicos para seguir profundizando el trabajo social que se hace en el conurbano y en el resto del país», dijo Stanley al diario La Nación.

Por su parte, su par bonaerense, Santiago López Medrano, justificó la decisión debido a la “capilaridad” y la “presencia” de ambas instituciones “en todos los barrios” mediante un “templo, capilla o comedor».

La articulación buscada desde el Estado se enmarca en los preocupantes datos del INDEC sobre la pobreza a lo largo y ancho del país, que en el primer semestre de este año alcanzó un 27,3% de la población urbana. En números fríos, se trata de 7.079.764 personas sobre las 27.733.983 que viven en los 31 conglomerados que mide el organismo.

En los primeros seis meses del 2018, 501.354 personas cayeron bajo la línea de pobreza, lo que en términos porcentuales equivale a un crecimiento del 7% en la cantidad de pobres respecto al primer período del año.

De esas más de 500 mil personas, 301.107 pertenecen a partidos del Gran Buenos aires, y equivalen a un 60% del total de personas que cayeron en situación de pobreza durante el primer semestre, lo que demuestra que en el conurbano bonaerense esta cifra se incrementó a una velocidad superior que en el resto del país.

No llama la atención lo propuesto por las mandatarias que manejan el «perfil social» de la Alianza Cambiemos, y que a su vez fueron recibidas por el Papa Francisco tiempo atrás. El dato llamativo es el de la intervención en el reparto de recursos por parte de grupos evangelistas -de gran incidencia en las barriadas populares- que por primera vez fueron convocados para articular la contención social de la crisis.

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