Géneros

1 marzo, 2018

«En nuestro país hay un maridaje iglesia católica – gobierno que lleva siglos»

Soledad Deza, abogada e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir, conversó con Julia Mengolini al aire de Futurock FM sobre la batalla por la legalización del aborto y las influencias de la religión en las decisiones de Estado.

Soledad Deza, abogada e integrante de Católicas por el Derecho a Decidir, conversó con Julia Mengolini al aire de Futurock FM sobre la batalla por la legalización del aborto y las influencias de la religión en las decisiones de Estado.

– ¿Cómo se defiende el derecho al aborto y otros temas vinculados con la sexualidad desde la religión católica?

– Nosotras somos una organización de mujeres católicas y feministas. Católicas… tiene 25 años en el país. Mantenemos una disidencia con las jerarquías eclesiásticas en lo que hace a cualquier imposición referente a la moral sexual. Hemos acompañado las luchas del colectivo de la diversidad para la conquista de sus derechos como el Matrimonio Igualitario, la Identidad de Género.

Hace tiempo que trabajamos derechos sexuales y reproductivos y puntualmente la legalización del aborto. Porque pensamos que todo lo que tiene que ver con lo sexual, el cuerpo y la soberanía de los procesos reproductivos quien está en mejores condiciones éticas de decidir qué hacer o no hacer, precisamente en libertad de conciencia, es cada persona. Entonces en este caso pensamos que cada mujer, cada persona con capacidad biológica de gestar, es la que está en mejores condiciones de decidir si va a llevar adelante un embarazo.  En todo caso estará librado a su relación con Dios si decide que necesita el perdón.

– ¿Por qué te sentís católica?

– Creo que existe un Dios. Me parece que existe un dogma de la religión católica que tiene que ver con el amor al prójimo. Gran parte de la justicia social también se condice con la doctrina de la Iglesia Católica. En lo que no acuerdo es en la imposición de una moral sexual restrictiva, en la organización patriarcal, que justifican ese tipo de dogmas y contribuyen a consolidar un lugar de subordinación de la mujer dentro de la organización política. En eso disiento pero en el resto acuerdo.

– El sector que más resiste el avance del proyecto de legalización del aborto es precisamente la jerarquía de la Iglesia Católica, que tiene mucha influencia a través de las parroquias. ¿Tienen pensada alguna acción para contrarrestar esto?

– Nosotras hacemos una apuesta por la laicidad. En primer lugar porque estamos organizados como un Estado laico, aunque no siempre nuestros gobernantes se comporten así. Y por otro lado porque creemos que la división Iglesia-Estado es fundamental para generar reglas de convivencia que hagan el mundo vivible para todos. Apuntamos a eso.

También vale destacar por ejemplo que en Italia el aborto se legalizó habiendo un Papa italiano. Que es cierto que desde las parroquias se manda mails a los legisladores para presionar, pero también están los grupos de Curas de Opción por los Pobres y hoy salieron los de la Teología de la Liberación en favor de la legalización del aborto.  Y también marcar que no se circunscribe ese disciplinamiento a la jerarquía eclesiástica.

Lo digo con conocimiento de causa. Acá en Tucumán sacamos un comunicado porque el gobernador de la provincia y la ministra de Salud salieron a decir públicamente que estaban en contra de la legalización del aborto y llamando a los legisladores y legisladoras a votar en contra. Entonces ojo.

Me parece que el problema no es la injerencia indebida de la Iglesia sino cómo nuestros representantes se disciplinan con esos sectores, que históricamente quieren ejercer poder. En nuestro país hay un maridaje Iglesia Católica-Gobierno que lleva siglos.

– ¿Tenés contacto con legisladores nacionales?

– Están las compañeras de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que yo integro, y en este momento están cabildeando en Buenos Aires. Estamos juntando más firmas que las que pensábamos.

La lucha feminista es la que ha abierto esta agenda. No nos vamos a comer esto de que es el gobierno el que habilita o no habilita, es la lucha histórica de las mujeres, con mucha fuerza en el último tiempo sobre todo la que ha logrado conformar esta agenda. Y que está logrando despenalizar socialmente el aborto. Hay una presión mayor para poner la firma.

– Sonás optimista.

– Si las feministas no somos optimistas ¿qué nos queda?. No nos regalaron un derecho. Todos los conquistamos: votar, estudiar, trabajar.  Si no empujamos con optimismo ¿qué vamos a hacer con esta lucha?. Es una lucha con alegría.

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