Géneros

20 febrero, 2018

Cecilia Merchán: «Legalizar el aborto es un tema de justicia social»

La diputada del Parlasur y ex legisladora nacional Cecilia “Checha” Merchán, conversó con “No vuelven más” (FM La Patriada) sobre la lucha por el derecho al aborto, su experiencia personal, la jornada de movilización y “tuitazo” de este lunes y las perspectivas para un reclamo que cada vez recibe más apoyo social.

La diputada del Parlasur y ex legisladora nacional Cecilia “Checha” Merchán, conversó con “No vuelven más” (FM La Patriada) sobre la lucha por el derecho al aborto, su experiencia personal, la jornada de movilización y “tuitazo” de este lunes y las perspectivas para un reclamo que cada vez recibe más apoyo social.

– ¿Qué balance hacés de la jornada del lunes por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito? ¿Cómo ves que se empiezan a calentar motores de cara al 8 de marzo?

– Creo que lo que se está logrando es masificar un montón una lucha de hace mucho tiempo. Esos motores se viene calentando y recalentando y año tras año se logra avanzar mucho más en poner en agenda pública estos temas. Así que estamos en un momento genial.

– Lo que pasó el lunes con el Twitter y después físicamente en Congreso y varias ciudades del país, habla claramente de que el tema de la legalización del aborto es un tema central. Y que es un tema que hemos ido instalando de distintos modos de manera tal que, hoy sigue siendo ilegal, clandestino en algún sentido, pero se habla tanto que pasa a tener otro lugar, otras historias, otras experiencias. Me parece muy importante lo que está sucediendo, lo considero un momento sumamente oportuno para profundizar los debates que tenemos.

– Además de tu lugar como legisladora, como dirigente, tenés una experiencia personal respecto a un aborto que realizaste hace 25 años…

– Mi experiencia en aquel momento fue dura, con complicaciones post-aborto. Yo tenía 18 años, atravesaba una decisión difícil para una joven que venía de un pueblo y que tenía mandatos maternales muy fuertes. En el mismo momento en el que yo lograba a partir de una cantidad de redes de amigas de mi mamá, de mi propia mamá, logré poder zafar de esa circunstancia mientras otra joven, que era la hija de una mujer a la que yo alfabetizaba en ese período moría por no poder contar con esas redes. A mí eso me marcó muy profundamente. No solamente por lo que me ocurría a mí sino por lo que le ocurría a una hermana de la vida en el mismo momento.

Creo que estas cosas son las que tenemos como mujeres y como sociedad. Felizmente me parece que en este tiempo hay otras historias, otras experiencias. Si bien seguimos teniendo situaciones dramáticas -a Belén la tuvimos presa en Tucumán, mueren un montón de mujeres- también es cierto que las redes, por ejemplo las que tienen que ver con el aborto con misoprostol, que se puede hacer en casa, quita el velo.

Ver en la calle a un montón de jovencitas de distintas clases sociales mezcladas con mujeres de mi edad y otras más grandes que yo hablando del tema, me parece muy zarpado. En Capital hay un montón de médicos y médicas que tienen una mirada diferente. En aquel momento cuando se complicó y no paraban los dolores, mi hermano me llevó al hospital público y escuchábamos cómo detrás de la cortina un médico le decía a otra “no la toque esto es un aborto”. Si yo no contaba en ese momento con una red familiar, amorosa, que tenía que ver con el lugar social que yo tenía, una familia que tenía esas posibilidades, que me pudieran ingresar a una clínica privada con un diagnóstico falso, yo también hubiera estado muerta.

Hoy hay otras condiciones, son muy importantes las experiencias que se van gestando alrededor de desmitificar al aborto. Saber que tenemos derechos, que ningún médico o médica nos puede dejar como me dejaron a mí y a tantas otras, tirada. Como sigue sucediendo en muchos lugares del país.

Cuando hablamos de aborto estamos hablando de la injusticia y de la acción política, social, de encuentro entre mujeres que va permitiendo esta cobertura que tiene el aborto y todo esto que ha significado algo tan oscuro y doloroso para muchas de nosotras.

– Sin embargo el Congreso sigue sin tratarlo. ¿La sociedad está más preparada que los dirigentes?

– Parece increíble. Mientras fui diputada nacional fui parte de las que impulsó un montón de leyes como la del aborto, matrimonio igualitario, identidad de género. Impulsamos un montón de leyes. Y otras que parecían inviables, imposibles, como la de identidad de género que es revolucionaria y en otros países falta un montón. En la legalización del aborto no logramos avanzar. Fundamentalmente tiene que ver con el lugar que la sociedad dispone para una gran mayoría de personas que somos las mujeres.

Por eso también me parece tan interesante plantear un paro para el 8 de marzo, porque las mujeres estamos preparadas en esta sociedad para dedicarnos a la crianza de nuestros hijos e hijas, a cuidar a los viejos, todas las tareas del cuidado en el hogar y cuando salimos del hogar también replicamos tareas de cuidado.

Todo esto está muy atado al lugar que le damos a la maternidad a la sociedad. Legalizar el aborto implica hablar de maternidades libres, maternidades pensadas desde otro lugar, no obligatorias, y nos permite repensar los roles de cuidado. Y lo digo como madre, fui madre muy joven. No es que hablo desde un lugar desconocido.

Creo que esas son las cosas que estamos discutiendo cuando discutimos violencias, la legalización del aborto. Cómo todo este sistema se puede sostener exclusivamente con el trabajo gratuito de las mujeres en las casas. Si el trabajo de las mujeres se incorporara al Producto Bruto Interno, dicen unas economistas feministas de Bolivia y de Brasil, sería el 30% del PBI. Y ese trabajo lo hacemos de manera gratuita. No se movería el mundo si nosotras no hiciéramos de manera gratuita ese 30% de la tarea. Para eso es tan importante seguir atando la idea del cuidado a la de la maternidad obligatoria. Creo que es esto lo que se discute en el fondo.

– En el último tiempo muchos funcionarios han hecho declaraciones respecto al aborto, pero se refieren al tema en términos personales, morales, y sin reconocer que se trata de un problema social, ¿qué opinás al respecto?

– Creo que esa moral es la moral patriarcal que nos atraviesa. Y cuando decimos que es una injusticia social, hablamos de patriarcado. No es algo disociado. Incluso cuando algunos de esos funcionarios o funcionarias, que son compañeros y compañeras, amigos, tienen alguna opinión formada en contra de esto, lo basan en cuestiones más de índole “personal”. Yo creo que es una de las formas en las que nos atraviesa el machismo en la sociedad.

Se trata a todas vistas de un tema de derechos humanos, porque que esas 500 mil o más mujeres que somos de todas las clases sociales, todas las religiones, del campo, de la ciudad, de distintas etnias estemos en la clandestinidad es un tema de derechos humanos.

Por otro lado, volver a revisar que es un tema de injusticia social. Legalizar el aborto es un tema de justicia social. Primero porque es injusto que los hombres no padezcan lo mismo. Pero además porque entre las mujeres es muy distinto tener acceso a un aborto seguro o no tenerlo. Quienes no acceden a ese aborto seguro son las más pobres, las mujeres sin recursos y fundamentalmente las más jóvenes.

Además, es un problema de salud pública. No hay manera de justificar eso desde una perspectiva personal. Después por supuesto, nadie le está diciendo a nadie lo que hay que hacer. Pero es inevitable para funcionarios, funcionarias, legisladores, legisladoras, discutir la problemática en términos políticos, sociales, culturales y profundos.

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