El Mundo

10 octubre, 2017

OIT: oscuro panorama para las y los trabajadores en el mundo

Más de 201 millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran desocupados en todo el mundo, de acuerdo a un informe de la OIT. Entre el año pasado y este, la cifra aumentó en 3,4 millones. Se trata de un 5,8% de la población económicamente activa y no hay expectativas en que el porcentaje disminuya en el futuro próximo. Para las mujeres, el panorama es peor aún.

Más de 201 millones de trabajadores y trabajadoras se encuentran desocupados en todo el mundo, de acuerdo a un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Entre el año pasado y este, la cifra aumentó en 3,4 millones. Se trata de un 5,8% de la población económicamente activa y no hay expectativas en que el porcentaje disminuya en el futuro próximo.

En Perspectivas sociales y del empleo en el Mundo, publicado recientemente por la OIT, alertan también sobre las condiciones de vida de aquellos trabajadores y trabajadoras que sí poseen empleo, en particular en los países emergentes y a pesar de «algún progreso registrado en las últimas décadas»: aproximadamente una de cada tres personas con empleo vive en condiciones de pobreza extrema o moderada y más de 1.400 millones se encuentran en situación de «vulnerabilidad laboral», es decir, en condiciones precarias. Esta última cifra aumenta en 11 millones de personas al año.

Para la OIT esta situación se explica por la pérdida de protagonismo de las Pequeñas y Medianas Empresas (PyMEs) en el mercado laboral de los dos últimos años. Entre 2003 y 2016 habían dado «un gran salto» en cuanto a la generación de empleo pero desde entonces hay un estancamiento a nivel global.

El impacto es directo, ya que el 87% del empleo mundial es en el sector privado, lo que expresa a aproximadamente 2800 millones de personas que trabajan tanto en el mercado formal como informal. Aunque la mayoría es en grandes empresas, en el último tiempo las PyMEs habían duplicado su fuerza de trabajo en más de 130 países alcanzando entre el 31 y 35% del empleo privado. En particular esta situación afecta más a las economías en desarrollo donde el empleo en PyMES representa el 52% del total privado.

La subdirectora general para políticas de la OIT, Deborah Greefield, explicó la difícil situación de las PyMEs por las dificultades que tienen para acceder al crédito, lo que afecta la productividad del sector.

Por otro lado, el informe sostiene que desde la crisis financiera de 2009 también se ha debilitado el trabajo full time y estable dando lugar a mayores contrataciones temporales. Antes, el empleo permanente y a tiempo completo en las nuevas empresas crecía un 6,9 % más rápido que en las ya establecidas, pero esa diferencia se redujo al 5,5%.

El empleo femenino

Las PyMEs también tienden a contratar más mujeres que las grandes empresas, con lo cual es de esperar que la parálisis en ese sector tenga también consecuencias de mayores desigualdades en términos de género.

Además, el informe plantea que las mujeres «tienen muchas menos probabilidades de participar en el mercado de trabajo, una vez que se incorporan, tienen mayores dificultades para encontrar un empleo y, cuando lo encuentran, la calidad de su empleo sigue siendo una gran preocupación».

En 2017, afirma la OIT, la tasa mundial de participación de las mujeres en la fuerza de trabajo -apenas superior al 49%- es casi 27 puntos porcentuales inferior a la de los hombres, y se prevé que permanezca invariable en 2018, a pesar de que existe una mayor visibilización del tema. Lejos parece estar el compromiso asumido por los integrantes del G20 en 2014 de transformar esa desigual participación en el ámbito del trabajo y llegar a 2025 con esa brecha en el 25%.

“El hecho de que, a escala mundial, la mitad de las mujeres esté fuera del mercado de trabajo, cuando el 58% de ellas preferiría tener un empleo remunerado, indica claramente que existen importantes dificultades que están limitando sus capacidades y su libertad de trabajar”, declaró la Directora General Adjunta de Políticas de la OIT, Deborah Greenfield. Y agregó: “Por lo tanto, para los encargados de diseñar políticas la preocupación inmediata debería ser aliviar las restricciones que enfrentan las mujeres cuando deciden entrar al mercado de trabajo y eliminar los obstáculos que deben superar una vez que están en el lugar de trabajo”.

A nivel mundial, la tasa de desempleo de las mujeres es del 6,2% este año: 0,7 puntos porcentuales más que los varones. La OIT estima que ninguna de las dos se modificarà en 2018 y que hasta 2021 es imposible «anticipar ningún progreso en base a las tendencias actuales».

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