22 agosto, 2017
Lula da Silva: “Es necesario dar esperanza al pueblo de que otro Brasil es posible”
Entrevista exclusiva de Brasil de Fato con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la que analiza los motivos del golpe institucional que sacó a Dilma Rousseff de la presidencia y quiénes estuvieron detrás de esa conspiración. Además, habla de su situación judicial, el presente de Brasil y la campaña hacia las presidenciales de 2018.

Entrevista exclusiva de Brasil de Fato con el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en la que analiza los motivos del golpe institucional que sacó a Dilma Rousseff de la presidencia y quiénes estuvieron detrás de esa conspiración. Además, habla de su situación judicial, el presente de Brasil y la campaña hacia las presidenciales de 2018.
– En su opinión, ¿cuál fue el motivo del golpe contra Dilma Rousseff?
– En realidad, las fuerzas conservadoras nunca aceptaron el resultado de las elecciones de 2014. La derecha se rehusó a respetar la elección democrática de la población. Un día después de las elecciones, ya comenzó el sabotaje al gobierno de Dilma y la conspiración para derrocarlo.
En la Cámara y en el Senado fue pauta bomba sobre pauta bomba [N.de la E.: proyectos de ley que aumentan el gasto público], para inviabilizar la economía, para asustar inversores y consumidores, mientras los proyectos del gobierno, tan necesarios para el país, no pasaban o eran completamente desfigurados.
Lo que está cada vez más claro hoy, inclusive para mucha gente que fue engañada por las mentiras de la prensa, es que no fue un golpe solo contra Dilma o el PT. Fue un golpe contra la educación y la salud públicas, contra los derechos de los trabajadores y jubilados, para privatizar las empresas públicas y el Pre Sal [mayor yacimiento petrolífero marino del mundo, ubicado frente a las costas de Brasil], para desnacionalizar la Amazonia. Fue un golpe contra el país.
– ¿Cómo evalúa usted el papel de los medios y, especialmente de la Globo, en el golpe?
– Los grandes monopolios de comunicación fueron decisivos para el golpe. La Red Globo, en particular, fue uno de sus principales articuladores y su gran propagandista. El golpe no habría sido posible sin el ataque sistemático y la sórdida campaña de desmoralización que la Globo hizo contra el gobierno Dilma y el PT.
Para facilitar el golpe, ayudó a sofocar las acusaciones contra los lideres golpistas (el blindaje a Aécio Neves es un ejemplo flagrante de eso), que solo aparecieron después que la presidenta fuera derrocada. La Globo no dudó siquiera en aliarse a Eduardo Cunha [ex presidente del Congreso, actualmente preso sentenciado a pena de 15 años por corrupción] para sabotear al gobierno y lo protegió de modo escandaloso hasta que él terminara su servicio sucio. Vendió al país la falsa idea de que los problemas nacionales fueron creados por el PT, y que bastaría alejar al PT del gobierno -inclusive atentando contra la ley y la democracia- para que Brasil se volviera una maravilla. Hoy, con la misma cara de piedra, trata de convencer a los trabajadores y al pueblo pobre de que las personas van vivir mejor sin derechos laborales y sin jubilación.
– El juez Sergio Moro lo condenó en la acción sobre el apartamento de Guarujá. Usted también está siendo blanco de otros procesos. ¿Por qué esa persecución de la Justicia?
– El juez Moro, en la sentencia con que me condenó, dice que el tal apartamento no es mío, pero que eso no importa. Responsables por la Operación Lava Jato ya dijeron que no hay pruebas contra mí, pero que ellos tienen la convicción personal de que yo soy culpable. Todo mundo sabe que un principio básico del derecho, que es sagrado en todas las verdaderas democracias, es que la carga de la prueba cabe al acusador, no al acusado. Para otros, ese principio vale. Para mí, no. Mi inocencia está más que probada, pero eso simplemente no es tomado en consideración.
Tengo 40 años de vida pública, de dedicación a los trabajadores, a los pobres, al país. ¿Será este mi crimen? ¿Haber sacado a Brasil del mapa del hambre? No puedo conformarme con tanta arbitrariedad. ¿Cuál es la razón de esta partidización de la justicia? Llego a pensar que los que dieron el golpe no pueden admitir que Lula compita nuevamente por la Presidencia…
– En caso de ser elegido, ¿cuáles son las medidas que usted tomará para mejorar la vida del pueblo y el rumbo del país?
– Es pronto para hablar como candidato, mucho menos como electo. Antes, necesitamos impedir que los golpistas destruyan los derechos sociales arduamente conquistados por el pueblo brasileño en la última década. E impedir que privaticen a precio vil las empresas públicas. También es necesario garantizar que las próximas elecciones sean de hecho libres y democráticas.
Un nuevo gobierno, legítimo, que tenga una visión progresista del país, puede perfectamente sacar al Brasil del atolladero en el que hoy está. Nosotros ya gobernamos el país y probamos en la práctica que Brasil puede ser una nación soberana, con verdadero crecimiento económico, generación de empleos, distribución de la renta, inclusión social y ampliación de las oportunidades educativas en todos los niveles.
Para eso, es necesario entender que las clases populares no son un problema, y sí una solución. Cuando los pobres de la ciudad y del campo puedan volver a comprar es que el comercio va a vender y la industria producir y, con eso, la inversión va a regresar. Será muy importante también elegir un Congreso mejor que el actual, con más representantes de los trabajadores, de los campesinos, de las mujeres y de los jóvenes.
– ¿Qué recomienda usted en términos de organización y enfoque al Frente Brasil Popular para avanzar en la lucha contra los retrocesos y por la democracia?
– El Frente es una cosa extraordinaria, porque reúne diferentes sectores de la sociedad para pensar el Brasil y luchar por su transformación. Ha sido fundamental en la resistencia contra los retrocesos políticos y sociales. El enfoque del Frente es correcto, combinando formulación y movilización permanente.
Pienso que es muy importante también que expliquemos a la población lo que estamos defendiendo. Es necesario dar esperanza al pueblo de que otro Brasil es posible y que, con un gobierno popular, días mejores vendrán.
Edición: Vivian Fernandes
Traducción: Pilar Troya
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