Cultura

16 agosto, 2017

Lucifer: el diablo bueno

Estrenada a principios del año pasado por la cadena FOX y ahora disponible en Netflix, Lucifer es una mezcla de policial y comedia fantástica dirigida al público adolescente. Su trama liviana la convierte en un experimento descafeinado con algunos momentos entretenidos.

Jorge Luis Borges solía burlarse de aquellas tramas en que ciertos personajes -históricos o míticos- eran colocados en situaciones actuales. Como si fuese divertido que Hamlet manejase un taxi o que Jesucristo entrara a un bar. Parece que a Tom Kapinos, creador y productor ejecutivo de Lucifer, no le importó demasiado esta premisa. De hecho, toda la serie -estrenada por FOX en enero de 2016 y ahora disponible en Netflix- se basa en ello. Un personaje, en este caso el mismísimo Satanás, suelto en los avatares de la vida posmoderna.

Esta debilidad argumental que acaricia el ridículo pareció importarles poco a los productores de DC Cómics y Warner Bros TV, que unieron sus fuerzas en esta serie que ya tiene dos temporadas y prepara una tercera.

De repente, y sin ninguna explicación coherente, El Diablo se cansa del infierno y se pone un boliche en Los Ángeles (léase cierta ironía en el lugar de residencia). ¿De dónde viene el éxito en un argumento tan poco original? La respuesta está en la gran audiencia y los altísimos ingresos que genera. Esa vieja fórmula mágica que rige cualquier producto del mercado: no importa si es malo, si vende se queda.

Apuntado a un público juvenil y de mediana edad con síndrome de Peter Pan, Lucifer no es una serie aburrida pero si, trillada.

Uno de sus puntos fuertes es la actuación de Tom Ellis como un diablo copado que experimenta nuevas sensaciones como la piedad y el amor, pero sin caer en lo cursi. Ellis crea un Satanás mitad Ricky Martin, mitad El Joker que seduce, divierte y se psicoanaliza. El personaje está bien trabajado y permite sostener en parte la mediocridad de los demás: Lauren German como la detective Chloe Decker y sobre todo el bajísimo nivel interpretativo de Kevin Alejandro como Dan, el ex marido de Chloe.

Satanás, el Ángel Caído en Los Ángeles, es dueño de un night club, maneja un descapotable negro y se da un tiempo para resolver homicidios. Las fiestas, los lujos plantean escenarios deseables, irreales e inalcanzables para el observador, como si se tratase de una publicidad.

Repleta de primeros planos como una novela mexicana, Lucifer tiene momentos chispeantes en los que siempre está presente Ellis. También sale muy bien parada de esa mezcla Scarlett Estevez, que interpreta a la hija de la poco expresiva detective Decker. En La Memoria de Shakespeare, Borges dice creer en Hamlet pero no en las circunstancias que lo rodean. Parafraseando al autor, resulta genuino creer en Lucifer, pero no en esta serie en particular.

Mariano Cervini – @marianocervini

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