América Latina

30 julio, 2017

Venezuela vota por la paz: la apuesta es por el triunfo democrático

En las primeras horas de la jornada electoral, el país sigue con ansiedad y expectativa el desarrollo de la votación para conformar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Salvo por incidentes aislados, los comicios avanzan con una tensa tranquilidad frente a la campaña de boicot dirigida por la oposición venezolana.

En las primeras horas de la jornada electoral, el país sigue con ansiedad y expectativa el desarrollo de la votación para conformar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Salvo por incidentes aislados, los comicios avanzan con una tensa tranquilidad frente a la campaña de boicot dirigida por la oposición venezolana.

Alrededor de las 4:30 de la madrugada, cuando aún el sol no acababa de asomar sobre Venezuela, el sonido de la diana dio la señal que todos esperaban. Esta tradición instalada por Hugo Chávez como parte del ritual electoral fue acompañada en distintos rincones de los barrios por petardos y música. Poco a poco, la gente comenzó a acudir a sus respectivos centros de votación.

La relativa tranquilidad con la que se viene desarrollando la jornada en la mayor parte del país no deshace la amenaza presentada por grupos armados determinados a obstruir la votación.

En los focos tradicionales de conflicto, como la zona caraqueña de El Paraíso, grupos de encapuchados insisten en alterar la paz, generando enfrentamientos con los efectivos de seguridad. No obstante, esto no ha impedido que en la mayoría de la ciudad los centros electorales muestren una gran participación.

En el municipio Libertador, estado Mérida, un ataque contra un centro de votación en horas de la noche dejó dos víctimas fatales. Junto a Táchira y otros territorios cercanos a la frontera con Colombia, han sido testigo de algunas de las acciones más violentas de los grupos extremos de la oposición, afianzados por la infiltración del narco-paramilitarismo colombiano y el apoyo económico de sectores vinculados al latifundio.

El sábado por la noche, el candidato José Félix Pineda fue asesinado de varios disparos mientras se encontraba en su hogar de Ciudad Bolívar. Pineda era candidato a la Constituyente por el sector comunas y consejos comunales. Esta forma de sicariato se erige como una práctica sistemática de la derecha venezolana, con la cual buscan amedrentar al chavismo.

El Poliedro de Caracas se encuentra desbordado por colas de gente. El complejo fue dispuesto para recibir a aquellas personas que no han podido acudir a sus centros regulares de votación debido a las amenazas y el acoso de grupos violentos. Medidas similares han sido tomadas en otros Estados del país para garantizar las medidas de seguridad necesarias para inspirar confianza en la población y garantizarle a todo el pueblo venezolano la posibilidad de ejercer su derecho al voto.

En Altamira, zona de clase de media alta de Caracas, se registra una pequeña concentración convocada por la oposición, que podría crecer en número hacia la tarde. Manteniendo su boicot a la Constituyente de manera intransigente, han anunciado su intención de marchar hacia la Autopista Fajardo, en clara provocación de un choque con las fuerzas de seguridad.

No obstante mucha gente tiene reservas de ser fotografiada o prestarse para dar testimonios. Una secuela de los últimos meses, del impacto psicológico de los linchamientos y la quema de personas que se convirtieron en el último patrón de la violencia opositora. Acercarse a votar, ante las amenazas y el acoso de los grupos de choque de la derecha, se ha convertido en un acto de valentía y una declaración de principios.

En su primera prueba electoral desde 2015, si la iniciativa del chavismo logra acarrear niveles satisfactorios de participación significaría una inyección renovadora de fuerza para el proceso bolivariano. Aunque la derecha continúa en su camino insurreccional, la constituyente supone la posibilidad de reencauzar por la vía política el conjunto de tensiones manifestadas por la crisis prolongada en estos últimos años. El sentir que ha motivado a buena parte de quienes se han acercado a votar trasciende a un gobierno. El llamado a la paz se dirige a contrarrestar con la participación popular la las afectaciones sufridas por el tejido social del país.

Emilio Torres, desde Caracas

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