Nacionales

9 julio, 2017

Malos Aires antibici

Estas últimas semanas se trataron en la Legislatura decenas de leyes que involucran a la bicicleta. Aunque algunas son positivas, otras van a contramano de promover el ciclismo urbano, limitando su capacidad de circulación.

En la Ciudad de Buenos Aires -y contra el discurso oficial- estamos viviendo un retroceso en cuanto a políticas de movilidad. Estas últimas semanas se trataron en la Legislatura decenas de leyes que involucran a la bicicleta. Aunque algunas son positivas, otras van a contramano de promover el ciclismo urbano, limitando su capacidad de circulación. Algunas de las más alarmantes son:

Limitación de velocidad para todos los ciclorodados (incluyendo bicicletas)

El proyecto 01729D17, impulsado por el oficialismo, hace referencia a los ciclorodados con pedaleo asistido (bicicletas eléctricas). Pero en el inciso 5° establece una regla general que aplica a todos los ciclorodados, en todas las vías: “Límite máximo general para TODOS los ciclorodados: veinticinco kilómetros por hora (25 km/h)”.

Si bien en un principio podemos pensar que el criterio no es del todo errado, ya que la bicicleta es de por sí lenta, en una segunda lectura podemos advertir que para poder limitarse en su velocidad, el vehículo deberá contar con tecnología que lo controle.

Este tipo de agregados al equipamiento básico van a contramano de las recomendaciones mundiales, que plantean imponer mínimas condiciones y requerimientos, ya que el beneficio que el uso de la bicicleta trae a toda la sociedad supera con creces los inconvenientes que provoca. Además, la aleja de ser un vehículo económico y popular y desincentiva su uso al incrementar su complejidad y costo.

Lo sorprendente, es que esta medida no se basa en hechos de la realidad que den cuenta de su necesidad, ya que no existen antecedentes registrados de siniestros con bicicletas a alta velocidad.

Prohibición de circulación en avenidas

Actualmente las bicicletas pueden circular por avenidas y autopistas, con unas pocas excepciones (9 de Julio, Gral. Paz, Lugones, Cantilo y Gral. Dellepiane). A su vez, en las arterias que existan ciclovías (en la acera), las bicicletas deben circular dentro de ellas (Código de Tránsito ley 2148).

Con el proyecto 352D16, quieren extender la prohibición a todas las avenidas sin ciclovías.

Modificación en la edad de circulación por la calzada

El proyecto 215D16 indica que la edad mínima para conducir en bicicleta por la calzada es de 16 años, edad que hoy está establecida en 12 de acuerdo a la ley nacional. Chicos de, por ejemplo, 15 años pedaleando por la vereda se ponen en peligro a sí mismos y a los peatones repitiendo el círculo de la inequidad vial.

Estas dos últimas, fueron en un principio desestimadas gracias a la presión de asociaciones ciclistas como la Asociación de Ciclistas Urbanos y Ciclofamilia y de la movilización de la comunidad ciclista, reflejada en el apoyo que en poco tiempo se pudo recolectar a través de un petitorio online firmado por 400 personas.

Sin embargo, la limitación de velocidad pasó el primer filtro de la Comisión de Transporte de la Legislatura y se percibe el temor de que aparezcan más medidas sin previo aviso. Para abordar estos temas, se convocó una Mesa Ciclista, un espacio para discutir temas viales específicos de los ciclorodados.

La opinión de los y las ciclistas

Marcela Espíndola, integrante de Ciclofamilia, afirmó a Notas: “Hay una tensión permanente entre medidas en favor del ciclismo urbano ‘a la moda’ y legisladores que por ignorancia o por voracidad reguladora ven en cada ciclista una amenaza a la circulación de los automóviles”.

Por un lado, se construyen ciclovías, pero en las calles laterales en vez de las avenidas.“De noche la mayoría de las ciclovías son oscuras, poco transitadas y que cualquiera evitaría por seguridad personal”, agregó. Esta sensación “se acentúa en las mujeres y sus familias cuando deciden un trayecto para volver a sus casas”.

Y por otro lado, aseguró que  “esto no tiene que ver con ‘una de cal y otra de arena’. Tiene que ver con que el gobierno local tiene ciertos límites políticos e ideológicos con respecto a la bicicleta, y esas contradicciones son las que percibimos quienes hoy nos movemos en bici”.

Para Néstor Sebastián de la Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU), por el contrario, no necesariamente existe un plan en contra de la bici. “Me parece que el oficialismo usa el tema de la bici como ‘chapa’ de su gestión, teniendo en sus ‘equipos’ pocas personas comprometidas con el uso de la bicicleta más allá de su versión saludable, verde, linda y segregada”. “Si al desconocimiento le sumamos improvisación el resultado son las propuestas que hemos visto en este último tiempo”, indicó.

Respecto a qué medidas podrían tomarse desde el gobierno de la Ciudad para promover el ciclismo, Sebastián de ACU señaló que, si bien la gestión del Gobierno de CABA “ha sido eficaz en términos políticos, basada en la creación de infraestructura básica y el Transporte Público en Bicicleta”, actualmente el sistema está en una meseta sin poder crecer.

“Como primera medida y sin ánimo provocador o irónico entiendo que hay que generar a nivel local un espacio que convoque aquellas personas, grupos e instituciones civiles comprometidos con la temática y con ganas de participar, para que coincidamos básicamente en lo que ya no hay que hacer”, planteó.

Y agregó que con esa premisa, podrían establecerse “como referencia para el gobierno, la legislatura y los medios de comunicación”. “El espíritu ciclista hará el resto”, concluyó.

Al mismo tiempo, la semana pasada la agrupación Mujeres sin Frenos llevó a cabo un reclamo por el derecho a circular por avenidas. Daiana Glizer resaltó a Notas la necesidad de desarrollar “políticas con perspectiva de género que consideren la movilidad de la mujer en la ciudad”. Ante la prohibición de la circulación por avenidas, “probablemente me quites como mujer la posibilidad de trasladarme de noche: es en ellas donde me siento más segura pedaleando, ya que son las calles más iluminadas, con más tráfico y mejor asfaltadas”.

La propuesta de Ciclofamilia incluye itinerarios en red, continuos y por avenidas. Además, mejorar la calidad y hacer más anchas las ciclovías, para permitir bicicletas adaptadas para personas con discapacidad y de carga. “Y falta pensar en las mujeres, niñas/os y familias en su diversidad y complejidad de trayectos, como sujetos activos de las políticas de movilidad ciclista”, suman.

Por último, plantean la importancia de tener datos e información pública para conocer el perfil de las y los ciclistas de la CABA, cómo son sus viajes, y cómo se mueven esas familias, lo que permitiría “generar políticas públicas adecuadas a las necesidades de la gente”.

Irene Fernández

Foto: Mujeres sin frenos

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