Salud

4 julio, 2017

Daniel Gollán: «El gobierno ve a la salud como un gasto, no como una inversión»

La semana pasada trascendió que una diputada de Cambiemos había presentado un proyecto para eliminar la obligatoriedad de la vacunación. Notas entrevistó a Daniel Gollán, reconocido sanitarista y ex ministro de Salud del último año de gobierno de Cristina Fernández, quien sostuvo que la iniciativa es «una más» de tantas otras que apuntan a «poner en juego derechos adquiridos».

La semana pasada trascendió que una diputada de Cambiemos había presentado un proyecto para eliminar la obligatoriedad de la vacunación, que generó un amplio rechazo de la comunidad científica y la sociedad. Notas entrevistó a Daniel Gollán, reconocido sanitarista y ex ministro de Salud del último año de gobierno de Cristina Fernández, quien sostuvo que la iniciativa es «una más» de tantas otras que apuntan a «poner en juego derechos adquiridos».

– ¿El proyecto de ley que presentó la diputada Paula Urroz (Cambiemos) está vinculado a un proceso para “relajar” el calendario de vacunación en la Argentina?

– Cuando los hechos suceden de forma individual uno podría decir que quizás es una opinión de una diputada que tiene criterio propio. Pero cuando uno lo ve que está en el contexto de un gobierno que viene a poner en juego un montón de derechos adquiridos y permanentemente por todos lados los están jaqueando, con esto de que “si pasa, pasa” y que cuando retrotraen la situación a una supuesta situación anterior nunca es así, siempre quedan vulnerados derechos. Por ejemplo lo de las personas discapacitadas no es que volvieron los 170 mil, al contrario, la enorme mayoría no volvió a cobrar la pensión. Y a quienes sí pudieron volver a cobrarla los tienen meses haciendo papeles. Así es con todo.

– Eso quiere decir que la discusión científica sobre el carácter limitante o peligroso de la vacunación es marginal y que la discusión pasa por otro lado que tiene que ver con el ajuste…

– Es absolutamente marginal. Por suerte rápidamente en este caso todas las sociedades científicas y médicas y la población en general salieron en un 99% a posicionarse en contra. Cuando nosotros estábamos en el Ministerio firmamos con las dos entidades más representativas de las medicinas alternativas, tanto la ayurveda como la homeopática, un convenio para trabajar en conjunto porque ellos también apoyan la vacunación obligatoria y gratuita. E hicieron un documento público que firmamos juntos. No es siquiera que todas las medicinas alternativas están en contra de las vacunas.

Uno ve que hace un año y medio atrás empezaron bajándole la categoría al Programa Nacional de Inmunizaciones del Ministerio de Salud, que pasó de ser de Dirección Nacional a simple “Coordinación”. Luego subejecutaron el presupuesto el año pasado, es decir, gastaron menos dinero que el previsto con lo cual obviamente eso tiene un impacto en haber dado menos servicios de vacunación. En lo que va de este año llevan ejecutado apenas un tercio del presupuesto inicial del programa y ya pasó medio año. No están mandando más dinero para capacitación de las vacunadoras que es un punto importantísimo del mantenimiento de la calidad de la vacunación, porque si no se hace ese Programa Ampliado de Inmunizaciones, con dos capacitaciones anuales, se va perdiendo calidad en la técnica, en la cadena de frío. Todo eso va a generando que sea menos efectiva la vacunación.

Además, levantaron el vacunatorio que funcionaba en el salón externo del Hospital Garrahan. Levantaron el principal vacunatorio del Ministerio de Salud de la Nación, de la calle Huergo que vacunaba entre 500 y 600 personas por día. Por lo general es gente que necesitaba viajar al extranjero y como llegan siempre con el tiempo justo los mandan al Hospital Muñiz, que es un escándalo de demanda y por eso terminan yendo a privados.

Así podemos repasar punto por punto y no es una medida aislada. Es una más, muy mala y que pone en duda para toda la sociedad algo que habíamos ganado que es la conciencia de la necesidad de vacunarse.

Los portales de noticias estos días publicaban que en Italia hay 3 mil casos de sarampión. Hubo rebrotes en Estados Unidos y Europa, producto de que estas posiciones naturistas mal entendidas hace que se relaje un sector de la población, se generan gran cantidad de susceptibles y se enferman. Hay un brote y se enferman todos. En Argentina no tenemos desde hace años el sarampión porque mantenemos una cobertura de entre el 90 y el 94% de vacunación.

– ¿Cuán peligroso es a nivel epidemiológico que se produzca un bache en la población? Es decir, si durante este mandato de Macri se “relajan” esas condiciones de vacunación, ¿pueden producirse rebrotes de enfermedades como el sarampión?

– Es peligroso porque es lo que está pasando en estos países que te digo. En dos, tres, cuatro años se juntan lo que se llaman grupos de susceptibles. Hay una gran cantidad de gente con capacidad de enfermarse.

Esto nos pasó a nosotros en el año 98 que se aplicaba la vacuna antisarampión en una sola dosis y los epidemiólogos decíamos que se estaban juntando grupos de gran cantidad de susceptibles. Año tras año una cantidad de chicos no se inmunizaba porque la cobertura siempre estaba en un 89, 87, 85% y el porcentaje restante no se vacunaba. Eso se acumulaba. Y se sumaba a la gente que de por sí no se inmuniza: por ejemplo, que uno vacuna pero en lugares de mucho calor se cortó la cadena de frío, etc. Ahí con la Sociedad Argentina de Pediatría tuvimos una discusión, porque decían que una dosis era suficiente y nosotros planteábamos que había que hacer una nueva campaña. No se hizo y tuvimos la famosa epidemia de aquellos años. Luego sí, entonces, se agregó una dosis más y se tomó el sano criterio de hacer una campaña de refuerzo cada tanto. Todo ese esfuerzo ha llevado a que hace años no tengamos ningún caso. Si eso se relaja es muy probable que volvamos a tener casos.

– Tener que estar discutiendo la defensa de los derechos conquistados en este plano también impide o dificulta plantear un debate sobre ampliarlos, por ejemplo a otras vacunas que están disponibles en el sector privado pero que aún no llegaron a los calendarios de vacunación oficiales.

– Sí. Y yo creo que claramente el objetivo que está teniendo el gobierno nacional no es sacar todas las vacunas, porque eso sería una situación desastrosa. Pero sí creo que le “tienen ganas” a tres o cuatro que sostienen que no son tan necesarias, que dicen que la eficacia que tienen no tiene un impacto sanitario muy importante. En todo caso lo que plantean es que no sean obligatorias. Que estén disponibles en el mercado y el que las pueda pagar que las pague pero que no estén en el calendario.

Estoy casi seguro que están queriendo achicar por ese lado, como están achicando todas las otras áreas y presupuestos del Ministerio de Salud de la Nación. Es un gobierno que a la salud la ve como un gasto, no como una inversión.

– ¿Cómo es la estructura de producción de vacunas en la Argentina?

– En el país la única vacuna que se está produciendo, y en el ámbito de la provincia de Buenos Aires porque no está avalado para el resto del país, es la BCG. El resto se importan todas, salvo el caso de una asociación público-privado que se hizo con la vacuna H1N1, pero en realidad la parte más sustantiva de la vacuna viene de afuera.

En la década anterior empezaron varios desarrollos de vacunas, pero hoy están todos absolutamente desarticulados. La idea era hacerlos en asociaciones público-privadas pero verdaderas y sino directamente en los laboratorios públicos, que habíamos comenzado algunas tareas, como fue el caso de Candid #1, contra la fiebre hemorrágica argentina, que se hizo gran parte en el país y la idea era seguir desarrollando en el Instituto Maiztegui y el Malbrán. Eso hoy está todo cortado. Yo creo que no vamos a poder tener un desarrollo soberano tampoco con un gobierno de estas características.

Federico Araya – @fedearayac y Julia de Titto – @julitadt

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