América Latina

18 junio, 2017

Encuentro de movimientos sociales e intelectuales de América Latina en México

Los días 15 y 16 de Junio movimientos sociales mexicanos e intelectuales y militantes de toda Latinoamérica se dieron cita en la Ciudad de México para denunciar las violaciones de derechos humanos en el país y repudiar el injerecismo de los Estados Unidos en Venezuela.

Los días 15 y 16 de Junio movimientos sociales mexicanos e intelectuales y militantes de toda Latinoamérica se dieron cita en la Ciudad de México para denunciar las violaciones de derechos humanos en el país y repudiar el injerecismo de los Estados Unidos en Venezuela.

El Encuentro de los Pueblos por la Paz, la Soberanía y el Futuro se realizó con la intención de sentar postura ante la Asamblea Ordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA) que tendrá lugar en Cancún la próxima semana.

Cuando rompieron los últimos aplausos que coronaban dos jornadas de debates y movilización, el balance que se imponía era el de la novedad ejemplar. A pesar de que el conflicto que enfrenta al gobierno y el pueblo venezolano con los intereses estadounidenses ya abarca casi una generación en la historia de nuestra región, lo sucedido el viernes y el sábado pasados en la capital mexicana aporta elementos que colaboran a romper la inercia en la que estaba sumido.

En primer lugar, fue una expresión de conciencia y compromiso del pueblo mexicano que, a través de sus organizaciones sociales, sindicales y políticas, expresaron su postura ante una cuestión geopolítica. Las expositoras mexicanas y mexicanos impugnaron la legitimidad del secretario de relaciones exteriores Luis Videgaray Caso y el presidente Enrique Peña Nieto para acusar y juzgar a otros Estados de violaciones a los derechos humanos y prácticas antidemocráticas.

En segundo lugar, la memoria histórica de intelectuales y militantes sociales y políticos de toda la región puso nombres propios en la OEA y aportó contundentes argumentos para dotar de realidad a una idea denostada por los medios masivos de comunicación, el imperialismo.

El auditorio del Sindicato Mexicano de Electricistas se llenó de testimonios de primera mano provenientes de todas las latitudes del país.

Los vendedores ambulantes de Puebla recordaron para el mundo que cinco de ellos está presos por razones políticas, otros cuatro están procesados y hay 120 órdenes de aprehensión a nombre de personas que participan en su organización. Representantes de Oaxaca indicaron que hace apenas un año la represión desatada por el Estado mexicano en Nochixtlán dejó ocho muertos y más de un centenar de heridos. Desde Atenco, en el Estado de México, los pobladores en defensa de su territorio no quisieron olvidar las sentencias de hasta 32 años de prisión que recayeron sobre ellos después de las manifestaciones en 2006 en contra de la instalación del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Los maestros de Guerrero y los familiares de los 43 normalistas desaparecidos llegaron para sumar su denuncia y decir que todo el mundo sabe que el gobierno mexicano no ha dado ni un sólo paso en lograr justicia ante el crimen de lesa humanidad más resonante del país. Y para decir, como cada vez, que no es el único sino apenas una muestra de asesinatos y desapariciones que se cuentan por decenas de miles.

La marcha del viernes a la tarde fue el complemento de las horas de testimonio. La diversidad de organizaciones reunidas para expresar su punto de vista ante una cuestión como el posicionamiento del Estado Mexicano en la geopolítica regional fue el dato llamativo. Los movimientos sociales y sindicatos mexicanos demostraron una postura que excedió largamente al corporativismo.

OEA 2Dos mil personas marcharon desde la Embajada de Estados Unidos hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores, para indicar y repudiar a los que consideran responsables de violar la autonomía del pueblo venezolano para decidir su futuro. Coincidieron en la calle gremios, como el Sindicato Mexicano de Electricistas, la Nueva Central de Trabajadores y el Sindicato de Trabajadores del Transporte de Pasajeros de la Ciudad de México, con organizaciones sociales, el Frente Popular Francisco Villa, la Asamblea Nacional de las Resistencias Ciudadanas y la Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Cuba.

La ofensiva de los Estados Unidos en contra del proceso bolivariano logró ésta imagen memorable en las calles de México; la de un pueblo, en una de sus horas más aciagas, movilizado en apoyo a otro pueblo hermano, también en momentos cruciales de su historia.

La situación continental

Un apunte sobre estas jornadas estaría incompleto si no se mencionara el voluminoso aporte de decenas de participantes internacionales de toda América Latina.

Fueron un diputado dominicano y una activista de derechos humanos panameña quienes no nos dejaron olvidar las invasiones, directas y sangrientas, del ejército de los Estados Unidos a sus países soberanos. En 1965 los marines ocuparon la República Dominicana, en 1989 invadieron Panamá. El silencio y la queja inútil de la OEA, en aquel entonces, no hicieron nada por los pueblos invadidos por la potencia militar más importante del planeta. Fue un peruano el que puso nombre a la silla de la OEA donde se sentará Ricardo Luna, otrora embajador de Fujimori en Estados Unidos, y actual canciller peruano. Mientras que los representantes de El Salvador advirtieron acerca del irreparable costo de la guerra y recordaron los mayúsculos esfuerzos por hacer de América Latina y el Caribe una zona de paz.

Todas las intervenciones lo mencionaron. La batalla en Venezuela es la batalla por la subjetividad de América Latina, por el espíritu de una generación. Es algo que se olfaten en el aire desde la Bahía de Lapataia hasta el margen sur del río Bravo.

Facundo Cruz, desde México DF

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