Mundo Gremial

25 mayo, 2017

#FeriadosPuente: Argentina, entre los peores países del mundo en descansos laborales

Si el gobierno no lo hubiese eliminado por decreto, este viernes podría ser feriado. ¿Pero qué sucede en otros países? ¿Cuánto se descansa en Europa? ¿Y en África? Escasas vacaciones y jornadas largas, claves de un modelo local a la retaguardia del mundo.

Este viernes podría ser feriado. Pero no. En enero pasado, Mauricio Macri firmó el decreto 52/17 que echó por tierra la modalidad inaugurada en 2011.

El argumento de varios políticos y empresarios es que en nuestro país abundan los feriados, aunque en materia de descansos la realidad los contradice.

En Argentina el mínimo de vacaciones anuales está anclado en apenas 14 días desde el año 1974. En cuatro décadas nunca se modificaron las escalas. Y aunque en aquel entonces el nuevo piso suponía un avance, hoy ya estamos a la zaga del mundo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomendaba en 1936 conceder al menos seis días laborales de vacaciones. Pero en la actualidad, y desde 1970, el mínimo convenido es de tres semanas al año. Y aunque existen proyectos en el Congreso, nuestro país nunca ratificó ese tratado.

El organismo asegura asimismo que las normas más generosas rigen en los países más desarrollados: casi el 90% de los miembros de la Unión Europea establecieron un mínimo de vacaciones de entre 20 y 25 días. Desde 1993, allí además el piso recomendado por normativa regional es de cuatro semanas.

Entre las estadísticas sobre máximo de horas de trabajo semanales por región, los guarismos son similares a los de las vacaciones: más del 70% de los países desarrollados y de la Unión Europea fijaron su límite entre las 35 y 40 horas.

Argentina, mientras tanto, mantiene el techo de 48 horas que se fijó por ley en 1929, cuando no existían ni el bolígrafo ni la computadora ni la frecuencia modulada.

En rigor, ese límite máximo es el que continúa vigente en apenas el 20% de los países del mundo. La enorme mayoría, el 65% del globo, decidió en cambio una regulación que oscila entre las 35 y las 45 horas semanales. Es más: incluso el 80% de las naciones africanas, donde el desarrollo no es ley, instituyó una jornada más beneficiosa que la nuestra.

La escasa productividad, sin embargo, es el argumento central que prima entre los empresarios para justificar el menor descanso concedido. Aunque los estudios realizados sobre este punto indican lo contrario.

Lonnie Golden, por ejemplo, en un trabajo para la OIT, asegura que existen sobradas evidencias de que una mayor cantidad de horas trabajadas no trae necesariamente más productividad, sino menos.

En suma, con el nuevo decreto Argentina dio un paso al frente. Aunque en la dirección contraria. Jornadas largas, vacaciones escasas y menos feriados. A contramano de las conquistas sociales en el mundo.

Federico Dalponte – @fdalponte

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