Medio Oriente

11 mayo, 2017

¿Por qué una familia siria prefirió volver antes que vivir en Argentina?

Durante esta semana fue noticia el hecho de que una familia de refugiados sirios que se había instalado en Argentina en 2016 anunció que iba a regresar a su país. Los medios locales hicieron eje en las dificultades que tuvieron para adaptarse pero aún así era extraño que prefirieran volver a la guerra. ¿Qué está pasando en Siria?

Durante esta semana fue noticia que una familia de refugiados sirios que se había instalado en Argentina en 2016 anunció que iba a regresar a su país. Los medios locales hicieron eje en las dificultades que tuvieron para adaptarse pero aún así era extraño que prefirieran volver a la guerra. ¿Qué está pasando en Siria?

«No aguantamos más, nos queremos volver a nuestro país», fue la frase de Taufiq Touma, de 40 años, que se replicó masivamente. Este hombre había llegado al país en 2016 con su esposa Ani (29) y sus hijas Mari Flor (13) y Kristel (10).

En los pocos meses que estuvieron en Argentina sufrieron un robo en su casa de Pilar, Córdoba, donde se habían asentado. Allí les quitaron el poco dinero que tenían y sus documentos argentinos.

A esto se sumó la dificultad para aprender el idioma -Taufiq y Ani se encontraban estudiando español gracias a un programa universitario-, para conseguir trabajo y también el alto costo de vida. «Pensamos que la vida aquí sería más barata y que nuestras hijas tendrían futuro, pero no lo vemos ahora. Con 150 dólares allá vivimos un mes, pero acá todo aumenta», explicó el padre de familia.

Por otra parte denunció que «faltó ayuda del Estado» y «hubo varias promesas incumplidas». No obstante aclaró: «No queremos pedirle plata a nadie, sino ganarla. Mi padre fue la última persona que me dio dinero y no queremos ser una carga en Argentina».

Taufiq también dijo que quiere volver a abrir su perfumería en Siria pero si no le va bien, allá puede «trabajar como taxista, aquí no».

De todas formas, el planteo sigue siendo llamativo: que toda una familia prefiere volver a un país azotado por la guerra en vez de vivir en otro donde, si bien las condiciones pueden ser difíciles, no hay peligro de un bombardeo o ataque terrorista.

No todo es lo que parece

Si bien la prensa internacional occidental pinta a Siria como un país absolutamente devastado, la situación no es exactamente así. Por supuesto se trata de un país atravesado por una guerra que ya lleva seis años y cuenta con la intervención de distintos actores internacionales -estatales y no estatales-, pero dependiendo la región la situación es muy distinta.

“La mayoría de las zonas bajo control gubernamental tienen acceso a servicios, hay infraestructura, una mayor estabilidad institucional y de seguridad”, explicó a Notas el periodista Julián Aguirre. “Aún en el contexto de guerra, con la obvia falta de insumos y la carencia de personal técnico y profesional (porque son los primeros en huir del conflicto)», el territorio controlado con el gobierno «presenta mejores índice de calidad de vida”, añadió Aguirre quién además es co-autor del libro ISIS. El Ejército del terror.

Para el especialista este es uno de los pilares “de la estrategia política y comunicacional del gobierno sirio: mantener la normalidad y estabilidad del país». Así se puede entender «por qué hay una parte importante de la población que adhiere al gobierno. O al menos, pragmáticamente, lo ve como el único sostén de la continuidad misma del país”.

Ana Schinder, politóloga y ex integrante del Departamento de Medio Oriente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, coincidió en esta mirada. En diálogo con RT en Español apuntó que las zonas más violentas de Siria «son aquellas controladas por el Estado Islámico -casi un tercio del país- y por los grupos armados opositores denominados como ‘moderados’ por Estados Unidos».

Asimismo Schinder resaltó que existe desde el Estado sirio «un importante gasto social en agricultura, salud, educación» y se trata de reinstaurar otros aspectos presentes en «la vida normal de una sociedad».

“La mayoría de la población desplazada internamente se va de las zonas controladas por los terroristas a las regiones controladas por el gobierno. Esto es porque ahí tienen mayor seguridad, estabilidad y una mejor situación económica”, completó Aguirre y explicó que allí se suma que no hay «ningún tipo de bombardeo». Ni por parte de la coalición liderada por EE.UU., ni por Rusia, ni por las Fuerzas Armadas sirias.

Desde la perspectiva del periodista -que visitó Palestina y estuvo en la frontera con Siria en 2016- es falso «el relato de la mayoría de los medios que sostienen que la guerra es de carácter sectario u ordenada en término de confesiones». En realidad, a la gente que se refugia bajo el amparo gubernamental «no le importa la religión. En los centros de refugiados hay sunitas, cristianos, chiitas”, explicó.

“Después de seis años de guerra lo único que les importa es poder acceder a cierto grado de normalidad”, dijo. Por eso, “lo primero que hace el gobierno cuando recupera el control de un área es el restablecimiento de servicios, seguridad y el empleo”, concluyó.

Con este escenario resulta más sencillo comprender que ante las dificultades encontradas en Argentina, alejados de su cultura, su familia y su modo de vida, los Touma hayan decidido regresar a un país que, poco a poco, busca recuperar la paz.

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