Educación y Ciencia

3 mayo, 2017

Una escuela que cerró el Gobierno y abrió el pueblo

Después de tres años lograron recuperar la Escuela Carlos Fuentealba en el barrio porteño de Parque Patricios. La flamante escuela tiene 100 vacantes a jornada completa, bajo gestión del gobierno de la Ciudad. Estefanía Barone, de la agrupación Simón Rodríguez, detalló la experiencia a Notas.

“¡Estamos emocionadísimos! Sabemos que no soluciona el problema estructural, pero es una alegría inmensa, una experiencia testigo de que luchando y organizándonos, podemos seguir arrancando derechos para el pueblo”, dijo a Notas Estefanía Barone, docente de nivel primario del distrito 5 de la Ciudad de Buenos Aires e integrante de la agrupación docente – estudiantil Simón Rodríguez.

Se refiere a la apertura de la escuela recuperada Carlos Fuentealba, que después de tres años de haberse iniciado la toma del edificio, hoy puede garantizar vacantes para que 100 niños y niñas de los barrios del sur de la ciudad puedan ir a la escuela.

– ¿Podés resumir el proceso que llevó a la apertura de una nueva escuela en la ciudad?

– Es una experiencia que se dio en unidad con muchos actores de la comunidad educativa: docentes, familias, vecinos, organizaciones, sindicatos y también se acercaron legisladores. La lucha por la escuela Carlos Fuentealba tiene ese espíritu de unidad porque en 2014 con la primera inscripción online que visibilizaba la falta de vacantes, docentes del distrito encontramos en Manuel García 370 una escuela abandonada por el Gobierno porteño desde 2009. El 25 de febrero de 2014, desde la Jefatura de Gobierno fuimos al lugar y en asamblea definimos tomarlo.

Veíamos mucha impunidad en que hubiera un edificio abandonado cuando chicos y chicas de ese barrio estaban sin su derecho garantizado a la escuela pública. Luego de un mes, con muchas acciones de visibilización en el medio, se contactaron con nosotros los funcionarios del Gobierno y finalmente el 3 de abril, un día antes del aniversario de la muerte de Fuentealba, en la Legislatura porteña se votó por unanimidad el proyecto de expropiación del edificio para refaccionarlo y abrir una escuela pública.

Pasaron siete meses hasta que se empezó a trabajar en la escuela, seguimos adentro del edificio llenandolo de actividades culturales hasta que empezaron a trabajar en la obra. A los pocos meses, retiraron los materiales y dejaron de venir los obreros. Ahí volvimos a hacer una serie festivales de visibilización, hasta que nos recibió un nuevo subsecretario de Infraestructura, que se comprometió a reanudar la obra. Finalmente en mayo de 2016 se empezó a trabajar de nuevo pero los plazos se volvieron a incumplir. Nosotros íbamos a supervisar todas las semanas la obra y le íbamos avisando al Ministerio si veíamos que no avanzaba.

Finalmente hoy la escuela está casi terminada. Faltan detalles como el pulido de los pisos y podemos decir que ahora sí la escuela recuperada Carlos Fuentealba está lista para abrir sus puertas y tener a los chicos adentro.

Es una escuela pública de jornada completa de nivel inicial, con salas de tres, cuatro y cinco años.

– La escuela se inaugura el 13 de mayo con un festival, ¿cuándo abre sus puertas?¿Ya se realizó la inscripción?

– No se sabe la fecha exacta, por un tema que hay con Metrogas, pero creemos que abrirá a fines de esta semana o el lunes de la siguiente. La inscripción fue todo un tema. Gowland (subsecretario de Infraestructura) se había comprometido a que en 2016 las obras estarían terminadas y eso no sucedió. Así que la inscripción se pospuso para la segunda etapa, febrero de 2017, lo que tampoco se cumplió.

Finalmente las vacantes se otorgaron en este último tiempo, a través de la Supervisión del distrito, a familias que habían quedado en lista de espera. En principio la idea era que fuesen 200 chicos porque iba a haber dos turnos pero finalmente se definió que sería de jornada completa, con la mitad de chicos, pero es una muy buena opción igual la jornada completa. La escuela quedó preciosa y está lista para recibir a los 100 chicos.

– ¿Los cargos docentes ya se designaron?

– Sí. Los de conducción se designaron el 20 de abril a través de acto público. Con los cargos docentes hubo una situación un poco rara porque no se hizo acto público y se asignaron de manera telefónica. Como nos preocupó el proceso de designación, sobre todo para una escuela y cargos de creación, averiguamos en distintos sindicatos y con docentes del nivel inicial pero nos dijeron que aparentemente es habitual en muchos distritos en el nivel inicial designar así los cargos; tampoco encontramos docentes que sugieran que estos no fueron otorgados siguiendo el orden de puntaje.

Hay ocho maestras asignadas y la conducción. El equipo docente ya está cumpliendo horario dentro de la escuela; mientras tanto se están haciendo las entrevistas preliminares con las familias para ir ganando tiempo.

– ¿Qué impronta tendrá la escuela? ¿Las organizaciones van a participar de alguna manera en su proyecto?

– La gestión será íntegramente del Gobierno de la Ciudad; era lo que queríamos. No queríamos una escuela de las organizaciones, sino una escuela pública con gestión estatal. Ya conocimos a la conducción. Nos preguntaron cuáles eran las expectativas de los docentes de nivel primario que estamos organizados en el distrito y participamos del proceso. Les contamos un poco cómo fue la historia del edificio, de la lucha. Y les dijimos que nos gustaría que las familias que lograron obtener la vacante puedan enterarse cómo se dio que se abriera una escuela pública en ese lugar, contarles el proceso de lucha desde 2014, que la iniciativa del nombre de la escuela fue de una vecina.

Nos comentaban que ponerle el nombre a una escuela es un proceso que implica que toda la comunidad educativa participe en la votación y que tiene que haber distintas alternativas. Nuestra expectativa es dar a conocer el proceso de lucha por el cual se llega a abrir la escuela y poder contar por qué para nosotros es tan importante que lleve ese nombre.

Es muy importante que una escuela que cerró el Gobierno y la abrió el pueblo en unidad lleve el nombre de Carlos Fuentealba, porque lo tenemos como ejemplo de compañero y de maestro.

– ¿En qué estado están las obras de los demás predios por los cuales están luchando para que sean escuelas? ¿Qué perspectivas tienen?

– La Carlos Fuentealba es una experiencia testigo de que con lucha y organización se le puede arrancar al Gobierno la construcción de una escuela. Seguimos muy de cerca las obras en el predio de Venezuela 3269, que será la escuela infantil Azucena Villaflor. Las obras están avanzando; terminaron la primera etapa de demolición y están haciendo los pozos para empezar con los cimientos.

Ahora estamos más preparados, tenemos los planos, estamos muy al tanto de las obras, en comunicación con el arquitecto, visitándola muy seguido, sin dejar de mantener reuniones con el Ministerio para que se cumplan las obras que deberían estar para febrero de 2018.

Va a ser más grande, con dos pisos, dos patios, y tendrá vacantes para chicos desde los 45 días a 5 años; 400 vacantes si es jornada simple o 200 de jornada completa. Hay que estar muy alerta para que no se paralicen las obras y se pierda tanto tiempo como en la Fuentealba. Y además seguimos buscando y encontrando espacios ociosos del Gobierno porteño para resolver este problema estructural que tiene a 11 mil chicos sin vacante.

– En estos días, la ministra de Educación hizo público un video en el que presenta un mapa con obras de infraestructura en escuelas de la ciudad. ¿Qué pensás de esto?

– La verdad es que da bastante bronca ver ese mapa porque cuando empezaron las clases este año vimos que habían pintado las escuelas por fuera pero por dentro están en estado deplorable, con techos que se caen, faltan pupitres, baños que no pueden usarse.

Esto lo venimos reclamando a través de las direcciones de las escuelas y también a través de los sindicatos en las reuniones de febrero y marzo, cuando decían que sólo íbamos a pedir salarios. El Gobierno de la Ciudad cerró por decreto las reuniones de nuestra paritaria cerró y ya no nos reciben más.

Se gasta muchísimo en publicidad y con mentiras porque el estado de infraestructura escolar es deficiente. Esto se ve en la baja del presupuesto educativo de un 28 a un 20%; la porción de infraestructura escolar también va bajando y es mucho menor al porcentaje destinado a escuelas privadas.

Leticia Garziglia – @letigarziglia

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