Nacionales

13 abril, 2017

La UCR repartió regalos con la inscripción «La casa está en orden» por Pascua

Con la firma del jefe del bloque radical de la Legislatura cordobesa, la Unión Cívica Radical (UCR) distribuyó bolsas de regalo por Pascua con la famosa frase dicha por Raúl Alfonsín en la Semana Santa de 1987.

Con la firma del jefe del bloque radical de la Legislatura cordobesa, la Unión Cívica Radical (UCR) distribuyó bolsas de regalo por Pascua con la famosa frase dicha por Raúl Alfonsín en la Semana Santa de 1987.

Orlando Arduh, legislador de la provincia de Córdoba, fue el responsable del particular presente que lleva la leyenda «Felices Pascuas, la casa está en orden». Con esa consigna, el ex presidente Alfonsín había cerrado su discurso en la Plaza de Mayo, el 19 de abril de 1987.

 

Esa Semana Santa se dio el primer levantamiento «carapintada». La rebelión de oficiales del Ejército se inició el 16 de abril, cuando el mayor de Inteligencia, Ernesto Barreiro, se negó a concurrir al juzgado que lo investigaba por tortura y asesinato. Barreiro se amotinó en el Comando de Infantería Aerotransportada de Córdoba junto a 130 militares, para resistir la orden de detención. La rebelión se extendió a otros cuarteles y Aldo Rico, teniente coronel responsable de un regimiento en Misiones, se convirtió en líder del movimiento militar. El principal foco fue en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo.

Los «carapintadas» -llamados así por usar pintura de camuflaje en sus rostros- exigían que los altos mandos del Ejército renuncien y que se contemplen distintos grados de responsabilidad para los oficiales que recibieron órdenes en materia de violación a los derechos humanos en la última dictadura militar.

Ante los acontecimientos, el gobierno nacional ordenó a fuerzas militares la intervención para que sus pares depongan la rebelión. La respuesta fue prácticamente nula y sólo el general Ernesto Alais salió con tanques desde Rosario, aunque nunca llegó. Mientras tanto, un fuerte rechazo social a la posibilidad de un nuevo golpe de Estado se expresó con masivas movilizaciones a Plaza de Mayo.

En ese escenario, Raúl Alfonsín se dirigió a Campo de Mayo a negociar con Aldo Rico y los rebeldes. A la vuelta, habló a la población pronunció un histórico discurso en el que, primero, sostuvo que los militares no habían querido dar un golpe de Estado.

 

Después, aunque nunca dijo la conocida frase «Felices Pascuas», sí afirmó: «Para evitar derramamientos de sangre di instrucciones a los mandos del Ejército para que no se procediera a la represión. Y hoy podemos dar todos gracias a Dios. La casa está en orden y no hay sangre en la Argentina. Le pido al pueblo que ha ingresado a la Plaza de Mayo que vuelva a sus casas a besar a sus hijos y a celebrar las Pascuas en paz en la Argentina”.

Las manifestaciones se disolvieron a la par que el levantamiento militar. En junio de ese mismo año, el Congreso aprobó la propuesta del Poder Ejecutivo de Ley de Obediencia Debida. La misma fue resultado de la negociación entre el gobierno radical y los «carapintadas» y eliminaba la responsabilidad de oficiales de rango medio y bajo sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura. Esa misma ley estuvo vigente hasta el año 2003 cuando fue anulada por el Congreso de la Nación.

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