Nacionales

3 abril, 2017

Barras, balas y punteros: perfil de los gestores PRO en Lanús

Después de la bestial represión en el merendero de Villa Caraza, las miradas apuntan a los funcionarios detrás de la violencia policial. Pactos con barras bravas, amenazas y balazos. Facetas de un gobierno surgido del riñón mismo del macrismo.

Entre las sorpresas que dejó la elección de octubre de 2015, la victoria de Cambiemos en el municipio de Lanús no fue menor. La elección difícil, reñida, contenía además otro aditamento: el candidato era Néstor Grindetti, un hijo predilecto del macrismo.

Con un perfil notoriamente más bajo que otros ministros, Grindetti ocupó el ministerio de Hacienda de la ciudad de Buenos Aires desde 2007 hasta 2015. Fue el hacedor de una política tributaria caracterizada por fuertes aumentos y por un endeudamiento que se cuadruplicó en ocho años. De aquella época proviene también uno de los primeros escándalos que lo tuvo en vilo. Fue en septiembre de 2014, cuando el legislador Martín Hourest (GEN) lo denunció por haber emitido bonos de manera presumiblemente fraudulenta, costándole al Estado porteño cerca de 120 millones de pesos.

Crecido y criado en el grupo SOCMA, el joven Néstor acompañó desde antaño al actual presidente. Gobernaron juntos la Ciudad, respondieron a la par los llamados del juez Jorge De Santo aquella vez y aparecieron también los dos, en sospechoso vínculo, en la investigación «Panamá Papers» sobre sociedades off-shore.

Allí salió a la luz otro dato sugestivo: desde 2012 el entonces ministro era seguido por Interpol por la supuesta comisión de delitos tributarios en Brasil. Nadie lo sabía antes. La orden de captura internacional cesó, pero el escándalo no.

Con todo, todavía continúa Grindetti sin poder justificar las acusaciones de enriquecimiento ilícito que se ventilaron tras la filtración de los documentos de la firma Mossack Fonseca.

Aires nuevos, vicios viejos

Con la llegada al municipio del sur, Grindetti logró dejar parte de su pasado reciente atrás y ocuparse del presente. A menos de un mes de asumir, decidió despedir a más de 1.200 trabajadores municipales.

La relación del ex SOCMA con su terruño nunca fue fácil, y ahora no parecía estar haciendo las paces. Desconocido entre sus vecinos en 2011, quedó lejos de la carrera por el sillón que ganaría finalmente Darío Díaz Pérez.

Pero incluso así, no puede decirse que no lo intentó. Según denunció el periodista Gustavo Grabia, en aquella campaña Grindetti pactó y recibió el apoyo de las barras “bravas” del club Lanús, con Diego “Fanfi” Goncebate a la cabeza, de Claypole, con su jefe el “Narigón” Calvo, y de San Telmo, bajo el mando del “Negro” Gastón. Sin mencionar, claro, el apoyo siempre presente de Daniel D’Ippolito, actual presidente de la Junta de la Comuna 10, pero ex asesor del entonces titular de Hacienda y ex barrabrava de Vélez Sársfield.

Todo un combo explosivo de violencia y economía negra. Como muestra de creatividad financiera, para la elección de 2015 el ministro logró que parte del personal a su cargo aportara 700 mil pesos a la campaña electoral de Cambiemos. Como sabrá D’Ippolito, increíble gestión de un buen jefe.

Entre esa maleza, pero sólo después del brutal allanamiento en el comedor de Villa Caraza, salió a la luz esa otra faceta vinculada al perfil político del PRO: corrupción, ajuste, tarifazo y represión.

Según Pablo Arburua, dirigente de Libres del Sur, incluso después de la violencia policial desatada la semana pasada, uno de los punteros que responden al intendente, de nombre Marcelo Rodríguez, continúa merodeando el barrio para amedrentar a los vecinos y evitar las protestas.

Otro de los punteros del PRO en Lanús es el ya conocido Miguel Alfonso, quien se hizo pasar por cartonero en un programa de Canal 13 para denunciar a Juan Grabois, referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). De pertenencia macrista, Alfonso se identifica además como policía federal en un municipio donde no falta violencia.

De Grindetti para abajo

“A pesar de las agresiones que sufrió el cuerpo policial, ningún vecino resultó herido”, señala el increíble comunicado oficial del Municipio tras la salvaje represión en el merendero de Caraza.

Detrás del intendente, Diego Kravetz y Adrián Urreli le siguen en línea de responsabilidad. Son la mesa chica de una jornada negra y exponentes de la gestión macrista en Lanús.

Tras un largo recorrido político pero sin antecedentes en la materia, Kravetz es desde 2015 el secretario de Seguridad del municipio. Orgulloso de los 700 cadetes de la policía local que patrullan las calles de Lanús, es también hoy el centro de todos los cuestionamientos. Según los vecinos, el funcionario estuvo presente en el operativo y desde el otro lado nadie lo niega con firmeza.

Esos mismos cadetes son contra los que apunta Nicolás Caropresi, referente del MTE. “Ya venían cacheando a los pibes de 13 y 14 años antes de entrar al comedor. Los tiraban contra la pared y les revisaban pantalones y zapatillas”, denunció.

Adrián Urreli, por su parte, es el jefe de gabinete de Grindetti. Con experiencia en despidos desde su paso por “el área de recursos humanos del Gobierno de la Ciudad”, el funcionario compartió la cartera de Hacienda con el actual intendente, de quien también fue jefe de campaña en 2011, 2013 y 2015.

Según el Frente Popular Darío Santillán, es uno de los responsables de la violencia provocada por la barra del club Lanús en abril del año pasado, cuando diversas organizaciones se manifestaron contra Grindetti en las afueras del Concejo Deliberante y recibieron balazos como respuesta.

Federico Dalponte – @fdalponte

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas