Nacionales

2 abril, 2017

«La mujer no podía quedar olvidada de la historia de Malvinas»

Alicia Mabel Reynoso, enfermera de la Fuerza Aérea que prestó funciones de apoyo durante la guerra de Malvinas, fue entrevistada por la Radio de la Universidad Nacional del Nordeste. «Nos habíamos preparado en diferentes facultades, que era curar las heridas del cuerpo, lo que tuvimos que improvisar fue curar las heridas del alma», afirmó.

Entrevistada por la Radio de la Universidad Nacional del Nordeste, Alicia Mabel Reynoso, enfermera de la Fuerza Aérea Argentina y veterana de la guerra de Malvinas, recordó el rol de las 14 enfermeras de la fuerza y confirmo la edición de un libro relatando la experiencia.

– En líneas generales, ¿cómo estuvieron presentes las mujeres en Malvinas?

– Nosotras pertenecemos a la Fuerza Aérea Argentina, somos un grupo de 14 enfermeras que fuimos a la guerra de Malvinas, reconocidas por el Congreso de la Nación con diploma y medalla, y por nuestra fuerza, obviamente.

Respecto de la participación de la mujer en la guerra, si bien es cierto que estuvo callada, silenciada, ninguneada, soslayada, olvidada, creo que simplemente es porque en un ámbito emblemáticamente machista, como lo es una guerra, por ahí la participación de una mujer para algunos no es tan importante.

Pero nosotras en su momento, que éramos jóvenes, teníamos entre 22 y 24 años, hicimos de enfermeras, madres, amigas, hermanas y hasta correos, porque ellos veían en nosotras una cara medianamente aceptable después del horror que ellos vivían y venían desde las islas.

La Fuerza Aérea trasladó, con su hospital reubicable, hoy localizado en Haití, a todo su personal. Y desplegó al personal militar femenino que había en ese momento. Y allí estábamos nosotras, cumpliendo una función, un rol, ni detrás ni delante del hombre: codo a codo por una Argentina mejor.

– ¿Cómo fue enterarse de que fue llamada para ir a Malvinas?

– Te repito, nosotras éramos personal militar, estábamos bajo el Código de Justicia Militar, con un gobierno de facto como el que había en ese momento en la Argentina, y por lo tanto no pensábamos así… Recibimos la orden y marchamos. En realidad tomamos consciencia en la medida en que esa madrugada llegamos a Palomar y nos subieron a un avión con un montón de soldados, que iban eufóricos, contentos, alegres a defender la Patria, como también lo íbamos nosotras, como estaba todo el país en vela para defenderla si fuera necesario.

Creo que la mujer no lo pensó, la mujer militar en esos momentos dijo “acá estamos y allá vamos”. Y ahí fuimos, a hacer lo que sabíamos hacer, para lo que nos habíamos preparado en diferentes facultades, que era curar las heridas del cuerpo. Lo que sí tuvimos que improvisar fue curar las heridas del alma, porque esto no se estudia en la facultad. Y había muchas heridas del alma, inclusive las nuestras.

– ¿Vos sentiste que el hecho de ser mujer marcó alguna diferencia estando allá? Porque no están visibilizadas las mujeres dentro de la historia de Malvinas…

– Bueno, la Fuerza Aérea participó con todo su personal preparado y mayor de edad. Así que como enfermeras militares dentro del hospital y sobre los aviones cumplíamos los roles que teníamos que cumplir. Y yo te digo que fuimos muy cuidadas por nuestros compañeros, pero el problema nuestro, el dolor nuestro, quizás vino después, en la posguerra, cuando nos olvidaron. Nuestros propios compañeros y la sociedad en general no hablaban de nosotras y tal vez fuimos un poco parte, un poco cómplices de ese silencio porque nos fuimos encerrando en una caparazón. Caparazón de la que nos costó años poder salir. Nos pasó a todas.

Yo fui la primera que levanté la bandera por la visibilidad de la mujer porque creía que no podía quedar olvidada en la historia. Y creo que fuimos sumando pequeñas grandes victorias de justicia para que la mujer no sea olvidada en este mundo donde la mujer está reconocida. Y acá también lo estuvo. Codo a codo, sin opacar a nadie, sin pretender ser más que nadie, simplemente dejando la huella de que la mujer participó.

– ¿En qué momento sintió que necesitaba visibilizar ese rol de la mujer? ¿Cómo fue que se dio cuenta?

-Cuando llegamos a Comodoro Rivadavia, que íbamos directamente para Malvinas, y ahí la superioridad ordena que el hospital quede desplegado ahí en cabecera de pista en la Novena Brigada Aérea, y empezaron a llegar los heridos y nos dimos cuenta del rol importante de la mujer. No nos dimos cuenta en ese momento, porque esos no son momentos de reflexión sino que teníamos que actuar, no teníamos tiempo ni para reflexionar, ni para llorar, ni para pensar. Eso pasó con el tiempo, cuando nos dimos cuenta de que el soldado venía gritando y la primer palabra que escuchábamos cuando los bajábamos de los aviones era: “Mamá, mamá”.

O sea, la Fuerza Aérea estuvo avezada en llevar a ese lugar a mujeres, que si bien no combatimos porque no es nuestra función, nuestra función es la sanidad, creo que el soldado se sentía apoyado, reconfortado, sostenido, por este grupo de mujeres que no sabíamos, ni ellos ni nosotras, que estábamos escribiendo una parte importante de la historia de nuestro país.

– Vos recién decías que fueron a curar las heridas del cuerpo y que eso es lo que sabían hacer pero se encontraron con que también tenían que curar el alma. Hoy, a la luz de los años, de todo el proceso que fuiste haciendo, pensando sobre lo que pasó, ¿estás conforme con lo que pudiste hacer en ese momento? ¿Qué es hoy Malvinas para vos, después de tantos años?

– Mirá, nosotras estamos muy conformes con lo que hicimos. Sabemos que estuvimos en el momento justo, cuando el país nos necesitó, llevando nuestra bandera de género y también de nuestra profesión. Algunas de nosotras todavía continuamos conteniendo a algunos soldados, porque el soldado y nosotras sabemos de lo que estamos hablando. Tuvimos el honor de participar pero sentimos el dolor y vimos el horror de una guerra. Entonces nos entendemos porque hablamos el mismo idioma que muchos no entienden, que solamente a veces lo ponen al descubierto o lo reavivan en esta fecha, pero Malvinas son los 365 días del año.

– ¿Y qué sentís cuándo vuelven a surgir estas discusiones sobre la pertinencia del conflicto, de que todos los que fueron en realidad eran una excusa o una pantalla para otras cuestiones, que fue una guerra inventada por la dictadura?

– Nosotras juramos defender la Patria cuando egresamos como personal militar y en ese momento, y en cualquier momento en que la Patria lo necesite, estábamos listas para hacerlo. Más allá del gobierno que esté.

– Nos gustaría comentar el libro Crónica de un olvido. Mujeres enfermeras en la guerra de Malvinas, de Ediciones Libris, que se puede conseguir a través de la página o en diferentes librerías del país.

– Hay cuatro o cinco librerías de Buenos Aires que lo tienen. Y aprovecho para decir que el 4 de mayo a las cinco de la tarde en la Feria del Libro estaré firmando ejemplares. Esto yo siempre digo que es la frutillita de la torta porque no pretendo ser escritora ni mucho menos, pero lo escrito, escrito está.

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