Derechos Humanos

27 marzo, 2017

«Más que impunidad, la policía ahora parece tener la orden de cometer abusos»

Micaela, integrante de La Garganta Poderosa estuvo siete horas en la Comisaría 11 de la Ciudad de Buenos Aires por filmar la detención ilegal de un niño de 13 años. Ignacio Levy, referente de la publicación villera, contó a “LlevaloPuesto” (FM La Tribu) los hechos del pasado domingo y reflexionó sobre el accionar violento y arbitrario de la policía.

En domingo 26 la Policía de la Ciudad intentó esposar a un niño de 13 años en Díaz Vélez y Acoyte, a cuadras del Parque Centenario en la Ciudad de Buenos Aires, cuando una integrante de La Garganta Poderosa que pasaba por ahí trató de registrar los hechos y fue detenida.

Micaela tiene 25 años y milita en la villa 21-24. Volvía de hacer unas compras y se encontró ante una situación en la que efectivos de las fuerzas de seguridad estaban “verdugueando”, como definió Ignacio Levy, referente de La Garganta…, a un niño de 13 años. “Estaban intentando esposarlo y nuestra compañera sabía que eso era absolutamente ilegal y en el marco de sus posibilidades democráticas estaba prender el teléfono y registrar las imágenes”, contó Levy a “LlevaloPuesto” (FM La Tribu).

Cuando Micaela se dispuso a filmar, los efectivos -que estaban sin identificación- la interpelaron. Mientras, golpeaban al chico en las piernas para que suba al móvil y llamaban al juzgado. En esa comunicación, la policía mintió y dijo que la integrante de La Garganta… estaba obstruyendo la detención, lo que, con el video filmado por la joven fue rápidamente desmentido. Sin importar la ilegalidad del procedimiento, ambos quedaron detenidos.

– ¿Cómo fue que Micaela terminó detenida y qué pasó en la comisaría?

– Los tuvieron tres horas en el patrullero. Al chico lo llevaron al Instituto de Menores Inchausti y a nuestra compañera a la Comisaría 11 donde permaneció más de siete horas privada ilegítimamente de su libertad. Se acercaron un montón de organizaciones sociales, organismos de derechos humanos y la Madre de Plaza de Mayo Norita Cortiñas. A Norita le prohibieron el ingreso en el momento en que a Micaela le intentaban hacer una extracción involuntaria de sangre. La hicieron desnudar siete horas después de la detención. Le decían que si nosotros no dejábamos de hacer quilombo afuera iba a pasar toda la noche ahí adentro.

En fin, la síntesis para nosotros es que por suerte Mica pudo registrar eso para que volvamos a discutir una dinámica que es recurrente en nuestros barrios. Lo que es aislado es que tengamos la posibilidad de contarlo en los grandes medios pero es lo que pasa todos los días con todos nuestros chicos en los barrios.

– Nombrás no solo la irregularidad de querer llevar detenido a un menor sino que a tu compañera ¿le quisieron sacar sangre en la comisaría?

– Trajeron a una médica legista, en teoría. No dejaron pasar a la médica que la abogada de Mica quería hacer pasar, tampoco a Norita, que gritaba de afuera con la polenta que la caracteriza que ni se les ocurriera sacarle sangre. La realidad es que intentó tres veces contra la voluntad de la compañera, que estaba sola ahí adentro así que por supuesto se sintió amedrentada. La médica le decía que por protocolo lo tenía que intentar tres veces pero no le encontraba la vena. Finalmente no le pudo extraer sangre.

Sí la hicieron desvestir, y un montón de cuestiones de un protocolo absolutamente innecesario con el único objetivo amedrentar a quien había intentado registrar parte de las irregularidades que históricamente cometieron las fuerzas en nuestros barrios. Pero que aún sobre esa naturalización, aun entendiendo que muchas veces actúan con una impunidad que pareciera gozaran de permiso para cometer esos abusos, ahora parecieran que contaran con la orden de cometerlos.

– ¿Cuál es la situación actual de Micaela, tras ser liberada, qué carátula tiene la causa?

– Averiguación de antecedentes. Nosotros entendemos que la extracción de sangre podría estar vinculada a intentar deslegitimar su denuncia, lo cual es ridícula. La carátula que sí va a haber es de privación ilegítima de la libertad, el fiscal mismo reconoció ayer que los policías le mintieron y que Micaela no tenía que estar ahí.

– Vienen saliendo en los medios diferentes notas sobre detenciones a menores. En relación a lo que dijo el policía de que se iba a acabar la imposibilidad de detener menores, ¿cómo lo leen ustedes?

– De manera absolutamente inversa a como lo presentan los grandes medios de comunicación. Nosotros convivimos con este tipo de cosas. Están los registros, nosotros presentamos todas las denuncias que registramos con el control popular de las fuerzas. Muchos de nuestros compañeros pasaron a ser planta de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) a partir del trabajo que hacemos, porque es un agujero del Estado, porque en general llegan las elecciones y se pelean para ver quién ofrece más patrulleros pero nadie dice cómo nos piensan cuidar.

La realidad es que la inseguridad que nosotros vivimos está mucho más relacionada con los que vienen a cuidarnos que a lo que ellos dicen combatir. Los medios construyen de eso un escenario tan irreal, tan a contramano de lo que nos pasa, que después muchas veces la opinión pública termina jugando a favor de lo que en realidad alimenta el problema.

– ¿Cuál es la situación del chico?

– De punta a punta le tocó vivir una situación absolutamente inconstitucional. No podían estar esposándolo bajo ninguna circunstancia. El argumento que le da el policía a nuestra compañera cuando saca la cámara de por qué no filma la moto… Yo no tengo ni idea si quiso o no robar la moto, pero aún si lo hubiera hecho, no lo podían esposar. Entonces la realidad es que intentan siempre darnos vuelta el debate, para terminar posicionándonos en un lugar donde lo que se debate es qué tan de acuerdo están con la ley. Eso no nos importa, la tienen que cumplir y en esa normativa no entra que esposen a un chico de 13 años.

Se amparan en el colchón de opinión pública que ellos mismos generan. La semana pasada el canal América TV tuvo un sócalo que decía “El poder de los reclusos en el sistema penitenciario”. A nosotros nos matan un chico del barrio cada semana en el marco del sistema penitenciario y nunca vimos la cobertura de ninguna de esas muertes en esos mismos programas de televisión. Nos parece que lo que hay que hacer es circular la información de lo que realmente sucede en nuestros barrios a contramano de lo que intentan imponer, para que podamos a empezar discutir soluciones reales.

Es cierto que hay problemas de seguridad de la que ellos hablan, pero para nosotros nace en la inseguridad de la que hablamos nosotros. Entonces en tanto nadie se quiere sentar a discutir quién va a controlar a las fuerzas de seguridad nosotros nos vamos a seguir negando a que las llamen “de seguridad”.

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