Derechos Humanos

22 febrero, 2017

30 años de la Ley de Punto Final: “La fortuna de Macri se funda en la violencia y el terrorismo de Estado”

Este 22 de febrero se cumplen 30 años de la entrada en vigencia de la Ley de Punto Final sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. José Schulman de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre dialogó con Notas al respecto.

Este 22 de febrero se cumplen 30 años de la entrada en vigencia de la Ley de Punto Final sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín. José Schulman de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre dialogó con Notas al respecto.

– Para pensar el presente es interesante tener en cuenta es que la sanción de esa ley fue resultado de un debate político y mediático en relación a cuál debían ser las políticas públicas en relación al genocidio que habíamos vivido. ¿Qué recuerdo tenés vos de ese debate?

– La puesta en vigencia de la impunidad legislativa que promovió Raúl Alfonsín merece algunos comentarios. El primero es hacer notar el compromiso de un sector de la dirigencia política para garantizar la impunidad de los genocidas y del terrorismo de Estado y cómo se movieron con un juego de chantaje militar y claudicación civil que convenció a una parte de la sociedad de la necesidad de esa leyes. Aun cuando los sobrevivientes y los organismos de Derechos Humanos en su totalidad resistieron y produjeron algunas de las acciones más importantes de la historia política argentina.

El chantaje y la claudicación estaban en relación con una mirada sobre el golpe de Estado que es la que había construido el liberalismo y había asumido Alfonsín y que era la idea de la “interrupción de la vida democrática”, la excepcionalidad del golpe y tal como describe Alfonsín en el primer decreto donde se crea los Juicios a las Juntas Militares donde se dice que Argentina vivía en paz hasta que violencia de la ultra izquierda y la guerrilla rompió esa paz. No sólo se hablaba de los dos demonios sino que ponía en la violencia popular la responsabilidad principal de la tragedia que vivió el país.

– ¿Y cómo se conecta ese momento histórico con la realidad actual de nuestro país?

– Yo creo que hay un contacto con la realidad en dónde, al menos en el último reportaje que publica La Nación, a Claudio Avruj, el secretario de Derechos Humanos da un paso bastante firme no sólo en cuestionar la responsabilidad del Estado durante el terrorismo de Estado sino en resignificar la historia reciente. Y creo que esa es la batalla cultura que el macrismo empieza a proponer. No sólo cuestionar a los militantes como ñoquis, como ladrones, como rentados, como faltos de ética, sino a empezar a reescribir la historia para que –una vez más- los agresores sean los militantes y las víctimas, los militares.

– ¿Cómo ves el próximo 24 de marzo? ¿Cuáles son las tareas de cara a un nuevo aniversario del golpe de Estado?

– Este 24 de marzo hay que volver a decir que los terroristas fueron los ejecutores del plan de exterminio y que ese plan tenía un objetivo económico muy claro y que SOCMA, el grupo económico de la familia Macri, tenía 3 empresas en 1973 y que llegó a 51 empresas en 1982. Después se benefició con la deuda externa que Domingo Cavallo estatizó en 1981 y que pagamos todos los argentinos. Y que, además, tuvo el coraje de donar dinero para pagar los gastos de un viaje para un grupo de 50 oficiales que fueron, con ese dinero, a la escuela de tortura que funcionaba en Panamá, la llamada Escuela de las Américas. La relación entre dictadura y sector económico tiene en el grupo Macri un sujeto muy visible y se puede entender que la riqueza de la familia Macri es el resultado de la tortura y la desaparición de los compañeros. Entonces, este hombre que pretende presentarse como un edulcorado sonriente y que repite el discurso que le dicta el asesor ecuatoriano Durán Barba, en realidad es el heredero de una fortuna que se funda en la violencia, la desaparición forzada y el terrorismo de Estado; como toda la riqueza de toda la oligarquía argentina.

Creo que hay que volver a contar la historia de una operación continental que forjó los Estados Unidos en la época de la Guerra Fría y que es la historia de la disputa de los grupos económicos por concentrar toda la riqueza del país. Y volver a recordar aquella enseñanza metodológica que nos dejó Rodolfo Walsh cuando, dolido por el asesinato de su hija Victoria y desde la clandestinidad y perseguido, escribe la Carta Abierta a la Junta Militar y primero describe una a una las violaciones terroristas a los Derechos Humanos, pero cierra diciendo: esto no es lo más grave que ustedes hacen, lo más grave es el robo a los argentinos de su riqueza. Y creo que esto es aplicable a Mauricio Macri: hoy hay presos políticos y persecución, hay autoritarismo en el poder judicial contra los camaristas que dicen que se debe cumplir un convenio colectivo de trabajo, pero eso no es lo más grave, lo más grave es que otra vez están colonizando la economía argentina en favor de un pequeño grupo de intereses económicos internacionales.

– Parece que el gobierno intentara adoptar la lógica –que se ha visto en Sudáfrica- donde la política pública apunta a la reconciliación y a partir de ahí desarmar el tendido de Memoria, Verdad y Justicia.

– Sí, pero creo que se puede anotar que en Argentina el acumulado histórico de Nunca Más y de repudio al genocidio es muy grande y, entonces, creo que Macri se equivoca en su política. Si uno repasa este año y medio, en el único lugar dónde no pudo pasar este gobierno como quería porque no pudo entrar con Obama a la ex Esma, no pudo liquidar los juicios por delitos de lesa humanidad, no pudo ensuciar a los organismos de Derechos Humanos y tampoco los pudo dividir, creo que en el balance venimos ganando nosotros porque estamos parados en la ética y creo que esta bandera en Argentina -como diría Macri- cotiza alto.

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