Mundo Gremial

25 enero, 2017

Los 250 despedidos de Banghó ocuparon la planta de Vicente López

La política de eliminar los aranceles de importación para tablets y computadoras aplicada por el gobierno en noviembre pasado ya da sus frutos. Banghó decidió cerrar su planta de Vicente López, despedir a 250 trabajadores y ofreer el 50% de indemnización. Este martes se votó la ocupación de la fábrica.

El pasado 19 de diciembre Banghó, la fábrica argentina más importante de computadoras, anunció el cierre de su planta de Vicente López y el despido de unos 250 trabajadores de la misma que se encontraban de vacaciones. Este martes los despedidos decidieron ocupar la planta en reclamo por su situación, ya que además la empresa ofrece pagar el 50% de las indemnizaciones.

Banghó, compañía fundada en el año 2006 y controlada por la empresa PC Arts Argentina, se fue convirtiendo en la principal marca argentina de productos de tecnología informática, con marca propia para notebooks, netbooks, ultrabooks, tablets y equipos de escritorio. Llegó a tener una planta de producción en el Distrito Tecnológico de Parque Patricios y otra en el Partido de Vicente López, además de centros de distribución en Buenos Aires, Córdoba y Mendoza .

Sin embargo, la decisión oficial, anunciada en noviembre pasado, de eliminar el arancel del 35% para la importación de computadoras y tablets, tuvo un impacto casi inmediato para Banghó que ante la imposibilidad de competir con los productos importados decidió directamente el cierre de su planta de Vicente López, dejando a 250 trabajadores en la calle. Desde el Ministerio de Producción conducido por Francisco Cabrera se justificaba la medida planteando que «el objetivo es reducir el precio y mejorar la calidad de los productos», además de afirmar que «se beneficia de manera transversal a toda la economía al bajar el costo de un insumo básico, generando incentivos a la creación de empleos y emprendimientos».

La parte de la creación de empleos ya se sabía que no iba a funcionar. En el mismo momento del anuncio de la medida, un comunicado de Producción anticipaba que de las 4.900 personas que trabajaban «en tareas vinculadas al ensamblaje de computadoras y notebooks», tan sólo «unos 1.000 trabajadores se verían afectados (74% en Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires)». Para ellos se prometía: «Los ministerios de Trabajo y Producción están trabajando con los sindicatos, las empresas y los trabajadores para acompañar la transición con un plan que incluye: capacitación, seguro laboral y acuerdos con nuevos empleadores, donde el Estado cubrirá hasta el 50 por ciento del salario por un año». Los 250 despedidos de Banghó aún no han tenido noticias de todos estos proyectos de asistencia estatal.

Sabiendo ya que los empleos estaban en riesgo, la modalidad de la empresa para comunicar los despidos fue brutal. A principios de enero se fijaron las vacaciones para los 650 empleados de Bangho y el día 19, cuando tenían que retomar las actividades, se enviaron 243 telegramas de despido, sin ningún tipo de preaviso o modalidad de transición.

El objetivo empresarial es terminar con su sección de ensamblado para el mercado local y volcarse de lleno a la importación, en una “reconversión” sugerida por el mismo gobierno. Si, se seguirá produciendo en la planta de Parque Patricios, ya que allí se ensamblan las notebook para el mercado cautivo del plan Conectar. Al menos mientras el Ministerio de Educación decida sostener parcialmente el programa, cosa que tampoco está tan segura.

Luego de varios días de debates, los trabajadores despedidos (183 pertenecientes a la UOM, 40 de Comercio y 20 están fuera de convenio) decidieron realizar una asamblea en la puerta de la fábrica cerrada, que luego de una discusión se transformó en ocupación de la planta.

El secretario General de la UOM de Vicente López, Emiliano Gallo, confirmó que además la empresa pretende pagar apenas el 50% de las indemnizaciones correspondientes. «La empresa argumenta que tiene problemas por la decisión del Gobierno de sacarle la retención a las netbooks, lo que hace improductiva la planta. Eso no lo negamos porque es una realidad que en este problema nos mete el Gobierno», explica Gallo. Y agrega que si bien se plantea el objetivo de la reincorporación, «de no ser posible, queremos que paguen la indemnización como corresponde».

Desde la UOM central confirma luego del anuncio oficial sobre la quita de aranceles a las importaciones electrónicas ya cerraron tres empresas en la Capital Federal, con más de 500 despidos. Más en general, durante 2016 fueron más de 10 mil los metalúrgicos que perdieron su empleo, mientras que otros 14 mil sufrieron suspensiones. El secretario General del gremio, Antonio Caló sostenía días atrás: «Yo lo pregunto a Macri que me cuente sobre un empleo nuevo que haya generado. La situación en la UOM es insostenible, no vimos ningún brote verde».

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