América del Norte

22 enero, 2017

El movimiento de mujeres a la cabeza de la resistencia contra Trump

Por Julia de Titto. La marcha de mujeres contra Donald Trump convocó a casi 3 millones de personas en 673 lugares del mundo y marcó la agenda un día después de la asunción del nuevo presidente estadounidense.

Por Julia de Titto. De acuerdo a la organización, la marcha de mujeres contra Donald Trump y en defensa de derechos y conquistas convocó a casi tres millones de personas en 673 lugares del mundo. En Estados Unidos, la mayoría se congregó en Washington DC (aproximadamente medio millón) y se replicó en las principales ciudades del país.

El sábado 21, un día después de la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, una multitudinaria marcha de mujeres protagonizó la primera gran demostración de resistencia del pueblo norteamericano al nuevo gobierno.

Scarlett Johansson, Madonna, Michael Moore y Alicia Keys, fueron algunas de las figuras del espectáculo que participaron del acto en la capital estadounidense. También se hicieron presentes históricas activistas del feminismo y los derechos civiles como Ángela Davis y Gloria Steinem.

«Durante su discurso inaugural, Trump afirmó que estaría con el pueblo. Que él es ‘el pueblo’. Y lo único que puedo decir es que conozco al pueblo y que tú no eres ‘el pueblo’. Nosotros somos ‘el pueblo», dijo Steinem desde el escenario. También celebró el «desborde de democracia» más importante que vio en su vida.

Davis, por su parte, sostuvo que la marcha de mujeres expresa “la promesa del feminismo contra los poderes perniciosos de la violencia estatal”. “Durante los próximos meses y años vamos a ser convocados a intensificar nuestras demandas de justicia social para ser más militantes en la defensa de las poblaciones vulnerables. Los que todavía defienden la supremacía del hombre blanco hetero-patriarcal mejor que se cuiden”, advirtió.

Con mujeres tendrán que pelear

La movilización fue una advertencia y un llamado de atención. Desde la campaña electoral Trump viene siendo cuestionado por sus dichos y actitudes misóginas, además de ser un expreso opositor a políticas en favor de los derechos de las mujeres, como el aborto legal y la planificación familiar. Pero la marcha, convocada principalmente por mujeres y a la que también asistieron varones y personas trans, no limitó su denuncia y crítica a las cuestiones de género sino que también expresó un fuerte descontento con el racismo y negacionismo respecto al cambio climático que pregona el nuevo inquilino de la Casa Blanca, entre otras cosas.

“La Marcha de las Mujeres a Washington envía un mensaje audaz a nuestro nuevo gobierno en su primer día en el cargo y a todo el mundo: los derechos de las mujeres son derechos humanos. Estamos unidas, reconociendo que la defensa de las más marginadas entre nosotras es la defensa de todas y todos nosotros”, declaraba el comité organizador al convocar a la movilización.

Contra la violencia, por los derechos reproductivos, de las personas LGBTTI, de la clase trabajadora, personas discapacitadas, inmigrantes y por justicia ambiental, la protesta enmarcó su reclamo en una comprensión integral de los derechos civiles y humanos.

En una entrevista con Notas, Florencia Alcaraz y Florencia Minici, del colectivo Ni Una Menos, analizaban que el movimiento feminista era uno de los actores globales por excelencia en la actualidad y que cumplía un rol articulador de resistencias contra el avance conservador en distintas partes del mundo. Vale la reflexión para pensar cómo en Estados Unidos -donde el feminismo en las décadas del 60 y 70 vio nacer lo que se conoce como la “tercera ola” y abrió discusiones en el conjunto de la sociedad que luego se expresaron en conquista de derechos y cambios culturales- el movimiento quiere volver al centro de la escena política.

Necio sería hacer una comparación entre Argentina u otros países latinoamericanos con EE.UU., donde los movimientos sociales se encuentran mucho más institucionalizados y “ongizados”. Apresurado sería también pronosticar rebeliones profundas en el país del norte o un fin de mandato anticipado para Trump. Pero, al mismo tiempo, difícil es obviar el mensaje político que envió la enorme movilización del pasado sábado.

Los cuatro años inaugurados el viernes con la asunción de Trump encuentran a Estados Unidos en tiempos convulsionados económica, política y socialmente. Y es posible pensar que el movimiento de mujeres de ese país tiene el potencial que expresa también en otros lugares del mundo a la hora de convertirse en emergente y cohesionador de resistencia y luchas en defensa de derechos democráticos y humanos.

No serán años calmos para la protesta social estadounidense. Las mujeres se comprometieron este sábado a estar en la primera línea de batalla.

@julitadt

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