Nacionales

15 enero, 2017

Gustavo Arribas: su ascenso de la mano de Macri al borde de la legalidad

El actual titular de la AFI no cuenta con ningún pergamino en el área y su única «virtud» es el vínculo histórico con Mauricio Macri. De intemediario de jugadores en Boca y, según numerosas denuncias, testaferro del actual presidente, a la gestión de la inteligencia nacional, pasando por múltiples denuncias de lavado de dinero.

Como sucedió con los Panamá Papers, una investigación del periodista Hugo Alconada Mon publicada por La Nación, pone al presidente Mauricio Macri en el foco de un escándalo internacional de corrupción. Esta vez la denuncia tuvo que ver con una derivación del Lava Jato, la investigación de la justicia brasilera sobre diversos hechos de corrupción que involucraron a funcionarios de gobierno en diversos países. Uno de los argentinos sospechados es Gustavo Arribas, ex intermediario de futbolistas, actual jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y amigo íntimo de Macri desde hace más de cuatro décadas.

Leonardo Meirelles, operaba como “doleiro” (responsable de diversas operaciones de circulación de dinero a nivel internacional) para la constructora brasileña Odebrecht, la más grande de América Latina y una de las más grandes del mundo. Hace algunos meses Meirelles se acogió a la figura de “delación premiada” y a cambio de mejoras en su situación procesal presentó documentos que probaban miles de transferencias de la empresa, muchas consideradas como coimas para obtener contratos de obra en diversos países, entre ellos Argentina.

La denuncia (que aparentemente no fue una sorpresa para el gobierno sino que, como en el caso de los Panamá Papers, se les había avisado con el tiempo necesario para preparar alguna defensa) detallaba pagos de Meirelles a Arribas por casi 600 mil dólares. En ese entonces el titular de la AFI vivía en Brasil, país que había elegido como centro de operaciones para su negocio millonario de intermediario de jugadores de fútbol. Por eso, una de líneas de defensa oficiales plantea que no puede considerarse el caso como soborno, ya que Arribas no era funcionario.

Antes de ser designado por Mauricio Macri al frente de la AFI, Arribas sólo podía acreditar experiencia como escribano y como empresario del fútbol. De hecho, el cuestionado CV que presentó en el Senado antes de su asunción tenía apenas una carilla, sin una referencia lejanamente vinculada a las tareas de inteligencia.

Su relación con el actual presidente se remonta a principios de los ’80, donde un veinteañero Mauricio Macri lo conoció cuando un común amigo del Colegio Cardenal Newman lo sumó al equipo de fútbol de los ex alumnos para una gira por los Estados Unidos. Ya durante los ’90 Arribas aprovechó su titulación como escribano para ponerla al servicio de su amigo. La relación de amistad se iba fortaleciendo con los partidos que el empresario organizaba en su quinta Los Cardenales, según recuerda el periodista Alejandro Wall.

El arribo de Macri a la presidencia de Boca (entre 1995 y 2007) fue una época dorada para el escribano, que vio crecer meteóricamente su patrimonio. Este no es el único caso. El gobierno de Cambiemos se ha alimentado de varias personas que pasaron por el semillero xeneize. De allí proviene Andrés Ibarra, actual ministro de Modernización, que en su momento fuera gerente general del club. Más acá en el tiempo, Daniel “el Tano” Angelici, logró la presidencia del club en 2011 con al apoyo del entonces Jefe de Gobierno porteño y hoy funge como operador político en el Poder Judicial.

Empresas, testaferros y negocios

Fernando Hidalgo (quien supo ser mano de derecha del representante Fernando Mascardi) se acercó a Macri y, junto con Arribas y el empresario israelí Pinhas “Pini” Zahavi, formaron la empresa HAZ (por los apellidos de los tres socios). Macri también le encargó la gestión del fondo de inversión Xeneize, un paso más en el camino del ansiado proyecto macrista de convertir a los clubes de fútbol en sociedades anónimas.

Desde la empresa destinada a las transferencias de jugadores Arribas firmó algunas tan famosas como cuestionadas, entre ellas el pase de Carlos Tévez y Javier Mascherano al Corinthians. Según diversas denuncias, entre ellas de Roberto Digón, ex vicepresidente de Boca durante la gestión Macri, por esas operaciones se desviaron hasta 30 millones de dólares. También sostuvo que Arribas se quedaba con el 15% de cada uno de esos pases millonarios, actuando como testaferro de Macri.

El pase de Tévez mostró que, aunque se suponía que el pago del pase del jugador venía del Corinthians, Boca recibió el dinero en una cuenta de Nueva York a través del fondo de inversión MSI, con dinero proveniente de paraísos fiscales. MSI es un fondo vinculado según múltiples denuncias a la mafia rusa y su actuación en el fútbol tiene justificación en tanto se supone que este deporte es uno de los espacios más aptos de la economía mundial para el blanqueo de activos millonarios. Aún hay causas abiertas en Brasil por este negocio.

La designación de Arribas al frente de la AFI no siguió, como es evidente, ningún criterio vinculado con la experiencia sino que, como lo dijo explícitamente en el acto de posesión, Macri lo eligió por ser un hombre de su extrema y absoluta confianza. De hecho, el jefe de la inteligencia hoy está viviendo en el departamento de Av. Libertador que ocupaba Macri antes de mudarse a Olivos. Sin contrato, como acuerdo de amigos. Cualquier avance en la investigación contra él necesariamente salpicará al presidente.

En la última declaración jurada de Arribas aún figuran varios departamentos a su nombre en San Pablo. De hecho, su justificación ante la constatación de que Meirelles le hizo cinco transferencias a una de sus cuentas fue que la única que reconoce, por 70.500 dólares, correspondía a la venta de uno de estos inmuebles.

La Unidad de Información Financiera (UIF), el organismo antilavado, había sido alertado de estas transferencias sospechosas a mediados de 2016, pero eligió no investigar. Así que el tema recién volvió a cobrar relevancia para el gobierno a partir de la denuncia de Alconada Mon que además plantea la hipótesis de un vínculo entre los pagos hechos a Arribas y la aprobación, días después, del proyecto de soterramiento del tren Sarmiento -en 2013-, que tenía a Odebrecht como contratista principal junto con la empresa del primo de Macri, Ángelo Calcaterra.

Al momento los jueces Rodolfo Canicoba Corral y Sebastián Casanello tienen denuncias penales contra Arribas y siguen multiplicándose las voces de legisladores y funcionarios, incluso dentro de Cambiemos y sus aliados (tales como Elisa Carrió, Margarita Stolbizer o Julio Cobos) que piden su alejamiento del cargo hasta que avance la investigación.

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