América del Norte

5 enero, 2017

El 2016 fue un año récord en venta de armas a civiles en EE.UU.

De acuerdo a un informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) publicado este miércoles 3, el 2016 fue el año en que más armas de fuego fueron compradas por la población estadounidense. La cifra oficial, basada en el chequeo de antecedentes para quienes las adquieren de forma legal, supera los 27 millones.

De acuerdo a un informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) publicado este miércoles 3 de enero, el 2016 fue el año en que más armas de fuego fueron compradas por la población estadounidense. La cifra oficial, basada en el chequeo de antecedentes para quienes las adquieren de forma legal, supera los 27 millones.

Son cuatro millones más que en 2015. Además, según informó Prensa Latina, desde que Barack Obama asumió la presidencia en enero de 2009, la cantidad de propietarios de armas en Estados Unidos se duplicó.

De acuerdo con datos oficiales, en Estados Unidos existen registradas 319 millones de armas de fuego en manos de civiles, de ellas 114 millones de pistolas, 110 millones de rifles y 86 millones de escopetas. Otras cifras, elaboradas por las universidades de Harvard y Northeastern hablan de 265 millones y aseguran que la mitad de ellas es de propiedad de sólo el 3% de la población adulta de ese país. Vale recordar que en EE.UU. viven aproximadamente 325 millones de personas, 242 millones de las cuales son mayores de edad.

Por otro lado, un estudio reciente de Annals of Internal Medicine asegura que el 22% de los compradores de armas lo hacen sin pasar por el análisis de antecedentes dispuesto por la ley. En las últimas dos décadas, 19 Estados avanzaron en la regulación de la compraventa de armas entre privados.

El debate por mayor regulación en este tema fue parte de la campaña electoral, y tanto Hillary Clinton como el hasta ahora presidente Barack Obama son partidarios de mayores controles.

Pero los partidarios del «derecho a portar armas», no sólo desde la ciudadanía, sino desde el poderoso lobby de la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), incluido el próximo presidente, Donald Trump, muy cercano a ellos, sostienen que no se debe avanzar en controles más incisivos sino aplicar lo que ya está escrito en la legislación.

Wayne LaPierre, director de la NRA dijo hace unos días que la asociación es «el principal aliado de Trump». También aseguró que con el republicano en el gobierno se abre una posibilidad histórica para «tener en la Corte Suprema una mayoría que defienda el derecho individual a portar armas».

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