Salud

2 enero, 2017

Detrás del aumento de las prepagas, la voracidad de la industria farmacéutica

El gobierno de Cambiemos acaba de autorizar un nuevo aumento en la medicina prepaga del 6% para el mes de febrero, argumentando el incremento que se dio en los costos de medicamentos e insumos médicos. ¿Por qué los medicamentos aumentan por encima de la inflación y por qué las prepagas y obras sociales acompañan la tendencia?

El gobierno de Cambiemos acaba de autorizar un nuevo aumento en la medicina prepaga del 6% para el mes de febrero a partir de ponderar los datos obtenidos del análisis de la Superintendencia de Sistemas de Salud en relación al aumento de los costos de medicamentos e insumos médicos.

Este aumento de la medicina privada se suma a otros cuatro ajustes realizados a lo largo del año, acumulando un 44% respecto de 2015. ¿Por qué los medicamentos aumentan por encima de la inflación y por qué las prepagas y obras sociales acompañan la tendencia?

El monopolio de la industria farmacéutica

El grueso de las ganancias de la industria se concentra en el segmento de los medicamentos para enfermedades graves como cáncer, esclerosis múltiple, HIV o Hepatitis C.  Estos medicamentos, así como también las prótesis y otros insumos hospitalarios, son subsidiados por los Estados ya que los pacientes no podrían adquirirlos individualmente por su alto valor.  “La premisa y estrategia de marketing de estos proveedores es fijar el máximo precio tolerable por el mercado, en ningún caso en su lógica esta determinarlo por costos y menos aún en función de la salud”, señala un informe del Instituto de Estudios sobre Políticas de Salud (IEPS).

Esta posibilidad de fijar precios se sostiene en la exclusividad de las patentes para producir  determinados medicamentos, lo que impide la producción de genéricos que puedan resultar competencia. Desde la industria los llaman “medicamentos innovadores” y la exclusividad de la patente es argumentada como necesaria para recuperar la inversión que conlleva la investigación para su creación.

Sin embargo, no están claros los procedimientos utilizados para aprobar su salida al mercado y el otorgamiento de la exclusividad en las patentes. En cada país la autoridad sanitaria competente (en nuestro caso Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica, ANMAT) debe aprobarla y fiscalizar que los estudios no sean fraguados. Generalmente, las autoridades locales toman como referencia los estudios llevados adelante por la agencia de salud estadounidense (FDA) o la Agencia Europea de Medicamentos (EMA).

Un artículo aparecido en Agencia Reuters cita la investigación llevada adelante por Diana Zuckerman, presidenta de la Fundación para el tratamiento y la prevención del Cáncer del Centro Nacional para la investigación en salud  de Washington. En dicho estudio se analizaron 18 medicamentos para tratamiento de cáncer aprobados por la FDA entre 2008-2012 y se demostró que no prolongan la vida de los pacientes y solo uno de ellos puede ser considerado una mejora en la calidad de vida. Incluso algunos resultaron peores para la calidad de vida de los pacientes que la utilización de placebos. Estos tratamientos de eficacia cuestionada cuestan entre 20 mil y 170 mil dólares.

La FDA defendió haber aprobado estas medicaciones, justificándose en que utilizan ensayos indirectos para poder aprobar con mayor rapidez la entrada de una droga al mercado. Utilizan como indicador, por ejemplo, si la aplicación de dicha droga hace que el crecimiento del cáncer sea más lento sin ponderar que los efectos adversos pueden ser más graves que el desarrollo de la enfermedad de base. Es decir, se otorga exclusividad en la explotación de una patente aún sin corroborar si implican prolongación o mejora de la vida de los pacientes de dichas enfermedades.

A estas prácticas monopólicas, se suma la ausencia de regulación de precios en nuestro país. Según denuncias del IEPS en Argentina los medicamentos de alto costo cuestan hasta un 250% más que en países como Gran Bretaña o España.

Al trabajarse por “licitación”, los precios de los medicamentos de alto costo no son tenidos en cuenta en las estadísticas del INDEC. Aún sin contabilizar estas ganancias, pero sí tomando en cuenta las ventas de la industria en cuanto a medicamentos bajo receta y de venta libre, el Programa de seguimiento de la industria farmacéutica del organismo señaló un crecimiento de un 37,2% en la facturación de los laboratorios durante el 3er trimestre 2016 comparado con el mismo período del año anterior.

Promoción no ética de los medicamentos

Una fórmula utilizada por los laboratorios para que los médicos receten sus productos es el otorgamiento de ciertas prebendas a los profesionales de la salud para que receten un fármaco por una marca y no por otra. Recientemente en la Legislatura porteña se aprobó un proyecto presentado por la legisladora Ocaña que pretende dar publicidad a este tipo de actividades por parte de los laboratorios, ya que señalan que sería una manera de bajar los precios.

Se basan en lo dispuesto por el Obamacare, entendiendo que el paciente como individuo al ver que un médico le receta un medicamento de determinado laboratorio que le financió sus actividades, va a poder optar por un medicamento de marca alternativa que sea menos costoso y eso bajaría los gastos en salud. Contrariamente a estas expectativas, el Obamacare se ha mostrado ineficaz en la baja de los precios de los medicamentos.

De hecho, el ex precandidato presidencial demócrata Bernie Sanders denunció en la campaña electoral, basado en un informe de la consultora SSR Health, que los precios de los medicamentos en los Estados Unidos han aumentado en bloque. El senador, tomando como ejemplo los precios de Lantus de Sanofi y Levemir de Novo (insulina de acción prolongada), denunció que los incrementos se dieron en paralelo 13 veces desde 2009.

Fragmentación del sistema de salud

La Superintendencia de Servicios de Salud justifica los aumentos de las prepagas en las subas de precios de los medicamentos e insumos médicos. Cabe preguntarse qué controles tiene el Estado sobre la producción y formación de precios de ellos entendiendo su valor como un bien social y no mera mercancía.

La concentración de la producción, tendencia que se refuerza con la disputa por la propiedad intelectual y la exclusividad de las patentes, hace que los costos en salud sean cada vez más elevados. De allí la necesidad de incluir en los acuerdos de libre comercio como el Acuerdo Transpacífico (TPP) capítulos especiales en esta materia.

Con prepagas cada vez más caras, obras sociales desfinanciadas que no pueden cubrir determinadas prestaciones por sus altos costos y con servicios públicos incapaces de invertir en infraestructura y obligados a tercerizar servicios en privados, el sistema de salud se está fragmentando cada vez más. Así, la tendencia en salud parece ser que cada vez más es el lucro de unos pocos más que el derecho de todos.

Alejandra Soifer – @soifereta

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Notas