Mundo Gremial

29 diciembre, 2016

Los medios en la era Macri: retrocesos y resistencias

La llegada del macrismo al Ejecutivo abonó al desmoronamiento de la ya endeble estructura mediática. El sector de prensa no estuvo excluido del contexto regresivo que sufrió la clase trabajadora durante 2016. La precarización laboral, el ajuste en el salario, las persecuciones a periodistas y despidos se intensificaron en los últimos 12 meses.

La llegada del macrismo al Ejecutivo abonó al desmoronamiento de la ya endeble estructura mediática. El sector de prensa no estuvo excluido del contexto regresivo que sufrió la clase trabajadora durante 2016. La precarización laboral, el ajuste en el salario, las persecuciones a periodistas y despidos se intensificaron en los últimos 12 meses.

El 2016 empezó en noviembre del año pasado

Los últimos días del mes de noviembre de 2015, en una entrevista publicada por el periódico brasileño Folha de São Paulo, Jorge Fontevecchia, CEO de Editorial Perfil, declaraba que “los medios que fueron creados con financiamiento del Estado no tendrán como subsistir”.

Mientras tanto Sergio Szposlki y Matías Garfunkel, miembros del directorio del Grupo 23 que aglutinaba a Tiempo Argentino, las revistas Siete Días y Cielos Argentinos, las distintas versiones del diario El Argentino, y las radios América, Splendid, Vorterix -en sociedad con Mario Pergolini- y Rock and Pop, y el canal de noticias CN23, informaban que la empresa atravesaba problemas financieros.

Según datos oficiales, entre 2009 y 2015 el grupo recibió 814 millones de pesos en pauta oficial sólo del gobierno nacional. Se sumaba a ese monto la pauta de los gobiernos provinciales, de la Ciudad de Buenos Aires y la privada.

Conflictos en el éter

Hace exactamente un año, mediante un comunicado los y las trabajadoras de Radio América hacían pública la decisión de los operadores técnicos de la emisora de no percibir la totalidad del aguinaldo: “La mecánica de intentar separar a los operadores que son quienes más poder tienen para poner o no la radio al aire, ofreciendo pagarles a ellos y no al resto de los gremios, es una práctica perversa”, argumentaban.

En el transcurso del año a los propietarios de Radio del Plata (Grupo Electroingeniería), Gerardo y Sebastián Ferreyra y su socio Osvaldo Acosta, los y las integrantes de la emisora les exigieron que normalicen el pago de la deuda salarial y de los aportes correspondientes a la cobertura médica.

Otro dato que abulta la cantidad de conflictos en el ámbito periodístico son los cinco despidos en Radio Nacional Santa Fe que se dieron a conocer la semana pasada. Tres de los trabajadores son miembros de la comisión directiva de la Asociación de Prensa de Santa Fe.

Bocinazos y veredazos por el récord en paritaria

La paritaria de prensa de Capital Federal y Gran Buenos Aires alcanzó el primer lugar en el podio de las peores del año: 27% en trece meses (24,9% anualizado) más 3 mil pesos no remunerativos.

Fue acordada por la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) y la Asociación de Editores de Buenos Aires (Aedba), que agrupa a las patronales de Clarín, Página/12 y La Nación y dejó afuera de las negociaciones al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba) que contiene a las comisiones internas y delegados de los principales medios escritos, radiales y televisivos.

Las y los trabajadores de Página/12 realizaron diferentes medidas de fuerza durante el año rechazando el magro aumento. Paros, quites de firma, veredazo -baldearon la vereda y limpiaron los vidrios de la redacción- para visibilizar el reclamo.

En la misma línea, como parte del plan de lucha, salieron sin firmas las ediciones digitales e impresas de los matutinos Clarín y Ámbito Financiero.

La Editorial Perfil optó no sólo por desestimar la existencia de la paritaria sino que incumplió con el pago del aguinaldo, otorgó los sueldos en cuotas y con atrasos. Los y las trabajadoras recurrieron al quite de firmas, los bocinazos en la redacción y otras medidas.

La autogestión como respuesta

A pesar de la situación desalentadora, la apuesta al desarrollo del espacio periodístico y la lucha en unidad por la recuperación de los medios de comunicación en defensa de los puestos laborales dieron a luz algunas experiencias autogestionadas.

En el mes de abril, luego de meses sin percibir salarios y frente a la situación de acefalía, los y las trabajadoras de Tiempo Argentino decidieron constituirse en cooperativa de trabajo. Con el slogan “En medio de la nada salimos para decir todo”, la cooperativa Por Más Tiempo actualiza a diario su portal web de noticias y publica en papel una vez por semana, desde el 24 de marzo de este año, día en que el periódico se reencontró con los y las lectoras en la calle.

Javier Borelli, periodista y presidente de la cooperativa, explicó a Notas que las alianzas con sectores populares y experiencias que transitan el camino de la autogestión fueron y son fundamentales para el sostenimiento del proyecto. Por ejemplo, la edición en papel se realiza íntegramente en una gráfica recuperada. “Queríamos hacer un medio que fuera nuestro sustento, este sacrificio no se lo vamos a regalar a nadie”, afirmó.

Sufrieron la amenaza y el destrozo de la redacción por la patota enviada por Mariano Martínez Rojas, sucesor de Garfunkel y Szpolski. Resistieron. En la actualidad, 105 periodistas sostienen Por Más Tiempo.

En mayo, la noticia del vaciamiento y cierre de Infonews, portal del Grupo 23, circuló por redes sociales. Tres meses después, también se constituyó como cooperativa: “Somos más de 50 trabajadores y trabajadoras que, como tantos otros, fuimos estafados por los empresarios Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, quienes cerraron el portal sin abonarnos los sueldos adeudados ni la indemnización. Decidimos formar una cooperativa para hacerle frente al vaciamiento”, anunciaban en una carta.

En simultáneo los dueños del edificio donde funcionaba la redacción comenzaron un juicio de desalojo. Tras numerosos intentos por alcanzar un acuerdo, hace dos semanas dejaron las instalaciones. Hoy actualizan el portal sin contar con un espacio físico, con el objetivo de reencontrarse en los próximos meses en una nueva redacción.

En el año 1998, en la ciudad de Rosario Orlando Vignatti fundó el diario El ciudadano. Posteriormente se asoció al grupo Vila-Manzano, en el año 2000 cerró y un año después reabrió de la mano de Eduardo López, entonces presidente de Newell’s All Boys. Los últimos dos años el diario estuvo gestionado por el Grupo Indalo, hasta que Cristóbal López dio a conocer la decisión de discontinuar la impresión del periódico.

A fines de octubre, una vez más gracias a la lucha, las 84 personas que trabajan en el medio volvieron a la calle con la edición impresa. La cooperativa está en vías de conformación, la autogestión fue la respuesta.

Los oídos sordos del Estado

Sólo en la primera mitad del año el Sipreba contabilizó más de 900 puestos de trabajo perdidos y en el segundo semestre entre despidos, retiros ‘voluntarios’ y cierre de medios, la cifra superó los 500. Las persecuciones que sufrieron los y las trabajadoras fueron de las que se libraron los dueños de los medios.

Desde el Estado no se incentivaron políticas que protegieran los puestos laborales. Por ejemplo: las ocasiones en las que intervino el Ministerio de Trabajo no fue en resguardo de los y las trabajadoras, las empresas incumplieron las conciliaciones obligatorias y la patota que destrozó la redacción y amenazó a periodistas de Tiempo Argentino, se retiró del lugar escoltada por la policía. Las batallas ganadas fueron gracias a la unidad de la clase trabajadora.

Noelia Depaoli – @_Depy

Foto: Mariano Martino

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