Cultura

29 noviembre, 2016

Silvio Rodríguez, un canto a la vida y la revolución

Silvio Rodríguez nació un 29 de noviembre de 1946 en San Antonio de los Baños. En un nuevo aniversario de su natalicio, un repaso por la carrera del trovador.

Que tiemble la injusticia cuando lloran
los que no tienen nada que perder.
Que tiemble la injusticia cuando llora
el aguerrido pueblo de Fidel
Silvio Rodríguez

Silvio Rodríguez nació un 29 de noviembre de 1946 en San Antonio de los Baños, pequeña ciudad al suroeste de La Habana, pero ya en 1952 se mudó a la capital cubana, la ciudad que ama y a la que le ha dedicado bellísimos versos.

A poco del triunfo de la revolución en 1959 se inscribió en la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) creada por Ernesto «Che» Guevara y en 1961, con apenas 15 años, se sumó a los cien mil jóvenes que conformaron las brigadas “Conrado Benítez” que fueron a alfabetizar al campo y a la montaña. Su amistad con el cantautor Santiago Feliú viene de esa época. Ese mismo año se inscribió en las milicias estudiantiles. Siempre cantando, aunque también tuvo una breve etapa como dibujante en la revista Mella.

En 1964 tuvo que cumplir con su Servicio Militar Obligatorio, donde aprovechó su tiempo libre para tocar la guitarra y componer con regularidad, presentándose en diversos festivales de aficionados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Contemporáneamente, colaboró con dibujos para las revistas Arte y ciencia y Verde olivo. En 1967, justo antes de terminar su servicio militar, ganó la primera mención del concurso literario de las FAR.

El gran debut público de Silvio se dio en el programa televisivo «Música y estrellas», donde tocó sus temas “Es sed”, “Sueño del colgado y la tierra” y “Quédate”. Poco después comenzó a conducir un programa llamado “Mientras Tanto”, título de otra de sus canciones de la época. Por el show pasaron desde Bola de Nieve hasta Elena Burke, además de Pablo Milanés, con quien luego forjó una larga sociedad musical.

En 1966 se fundó la Casa de la Trova en Santiago de los Baños, espacio que aglutinó a esta nueva generación de cantautores revolucionarios, que luego mostró lo mejor de su producción en el Festival Internacional de la Canción Protesta, organizado por la Casa de las Américas en 1968 en lo que fue el nacimiento de la llamada Nueva Trova Cubana.

Luego Silvio se convirtió en uno de los fundadores del Grupo de Experimentación Sonora del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), un taller para el desarrollo de bandas sonoras y conciertos, fusionando la música pop y la electrónica con la música tradicional cubana y la naciente Nueva Trova. Allí compuso numerosas canciones que integraron bandas de sonido cinemetográficas.

En 1969 Silvio se sumó a la tripulación del barco de pesca Playa Girón. En los cuatro meses de travesía compuso canciones inolvidables como “Ojalá”, “Resumen de noticias”, “Cuando digo futuro” y la misma “Playa Girón”.

Su primer disco en solitario, Días y flores (con temas como «El Mayor», «Sueño con serpientes», «Como Esperando Abril», «Yo Digo Que las Estrellas», «Santiago de Chile»o «Días y Flores»), se editó en 1975. Pocos meses después, la Sudáfrica del apartheid invadió Angola y Silvio recorrió el frente, alentando con su música a los combatientes cubanos y angoleños.

Desde 1977 comenzó a girar con sus canciones por América y Europa. Visitó el Chile de Salvador Allende, a pedido de Violeta Parra y llegó a EE.UU., donde actuó junto a Pete Seeger, y posteriormente a Dinamarca, Noruega y Suecia (invitado por el primer ministro Olof Palme).

A fines de 1978 editó Mujeres, uno de sus discos más conocidos en el mundo y uno de sus favoritos. Allí están temas como “Qué hago ahora”, “Y nada más” y “A dónde van”. Dos años después salió Rabo de nube. «Vamos a andar», «El día feliz que está llegando», «Fábula de los tres hermanos», «Con diez años de menos» y «Testamento», son parte de esta obra.

En 1982 Silvio presentó su quinto trabajo oficial, Unicornio, con el que es posiblemente su tema más conocido. Aquí por primera vez sumó orquestación a las canciones. También está “Canción urgente para Nicaragua”, como homenaje a la revolución sandinista.

En 1984, a poco del fin de la dictadura argentina, visitó por primera vez nuestro país junto a Pablo Milanés y sus conciertos fueron compliados en el álbum En vivo en Argentina, donde participaron Víctor Heredia, el Cuarteto Zupay, Piero, León Gieco, Antonio Tarragó Ros y César Isella. El mismo año editó Tríptico. En 1988 apareció ¡Oh, melancolía!, grabado con Afrocuba. Tras el fin de la dictadura chilena en 1990 realizó un gran recital en el Estadio Nacional de Santiago que luego fue editado como doble CD.

Ya en el fin del siglo XX y en los inicios del XXI editó una segunda trilogía llamada Silvio (1992), Rodríguez (1994) y Domínguez (1996) en la que vuelve a un sonido acústico. En 1994 publicó Mariposas, en 2002 Expedición, un año después Cita con ángeles y en 2006 Érase que se era.

En 2016, en su cumpleaños 70 que fue apenas unos días después de la muerte de Fidel Castro, Silvio lo calificó como «uno de los seres humanos más extraordinarios de todos los tiempos”. Sobre el líder de la revolución, mucho más había dicho en sus canciones, especialmente en «El necio», que en una entrevista reconoció que fue escrita pensando en el máximo dirigente de la revolución cubana.

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