Salud

24 noviembre, 2016

Diputados aprobaron el uso del cannabis medicinal pero no legalizaron el autocultivo

Este miércoles 23 de noviembre la Cámara de Diputados votó por unanimidad el proyecto que habilita el uso medicinal del cannabis. De aprobarse la norma, los pacientes y familiares podrán adquirir la sustancia pero no se les permitirá producirla. Mientras el Estado comienza a producirla, el cannabis se importará de otros países como Estados Unidos, donde ya es legal.

Este miércoles 23 de noviembre la Cámara de Diputados votó por unanimidad el proyecto que habilita el uso medicinal del cannabis. De aprobarse la norma en el Senado, los pacientes y familiares podrán adquirir la sustancia pero no se les permitirá producirla. Mientras el Estado comienza a producirla, el cannabis se importará de otros países como Estados Unidos, donde ya es legal.

El proyecto votado fue presentado por Cambiemos en el mes de octubre y obtuvo aprobación en las comisiones de Seguridad Interior, Salud y Legislación Penal. Fue incorporado en el orden del día aunque no estaba contemplado, debido a la visibilidad que adquirió el tema de la mano organizaciones como Cannabis Medicinal Argentina (CAMEDA) y Mamá Cultiva, de madres y padres que practican el autocultivo para el tratamiento médico de sus hijos.

El proyecto fue aprobado con 221 votos a favor y ninguno en contra. El único que se abstuvo fue el diputado salteño de Cambiemos, Alfredo Olmedo. Fue la primera vez que una iniciativa de Cambiemos contó con pleno apoyo de la Cámara.

De aprobarse esta norma, se habilitará el uso del aceite de cannabis para tratamientos médicos, una práctica extendida en el mundo y en nuestro país. Sin embargo, la ley únicamente prevé la importación y distribución del producto y no habilita el autocultivo, limitando su acceso.

Además del proyecto de Cambiemos se presentó un dictamen de minoría apoyado por bloque del Frente para la Victoria (FpV) junto con Libres del Sur, el Partido Socialista, el Frente de Izquierda, y parte del bloque Justicialista, que incluye la legalización del autocultivo.

Esta propuesta es defendida principalmente por las organizaciones ligadas al tema, que son más de veinte, y presentaron un documento en el que defienden la autoproducción de la sustancia. «Sólo el autocultivo y el cultivo solidario y cooperativo de cannabis con fines medicinales en manos de los usuarios garantizan la existencia de una red de salud pública que no depende de la industria farmacéutica y su concepción mercantilista de la medicina, apuntalando el derecho a la salud como bien social y humanitario», señala el texto.

El proyecto del oficialismo fue defendido por el diputado mendocino Luis Petri (UCR-Cambiemos), presidente de la Comisión de Seguridad Interior, quien dijo que “la respuesta del Estado siempre fue la misma: negar el problema, negar la utilización del cannabis para uso medicinal”, y lo relacionó principalmente al gobierno anterior. Petri dijo que “se requieren controles para garantizar la pureza del cannabis” y que “el Estado tendrá la obligación de dar aceite de cannabis y todo el sistema de salud se pondrá a generar evidencia científica”.

El Ministerio de Salud deberá crear un registro nacional voluntario de pacientes y familiares que utilicen el aceite de cannabis para poder acceder al mismo de forma gratuita, bajo la acreditación de alguna de las enfermedades contempladas. Estas enfermedades no fueron establecidas en el texto y, de ser aprobado, serán explicitadas en su reglamentación.

Además, prevé la creación de un registro nacional voluntario y confidencial de pacientes y familiares de pacientes que acrediten algunas de las patologías incluidas en la reglamentación del programa a quienes se les permitirá la importación gratuita hasta tanto el Estado pueda abastecer la sustancia.

En el tratamiento en particular se incorporaron modificaciones que habilitan a los laboratorios públicos a producir localmente. También se habilita al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a cultivar cannabis en el marco de proyectos de investigación científica con el objetivo de profundizar sobre las propiedades terapéuticas de la sustancia.

Para su aprobación definitiva, el proyecto deberá pasar a la Cámara de Senadores y de ser aprobado, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) deberá aprobar la importación de aceite de cannabis que se produce principalmente en Estados Unidos.

Una ley incompleta: el debate sobre el autocultivo

Por su parte, la presidenta de la Comisión de Salud, Carolina Gaillard (FpV-Entre Ríos) señaló sus diferencias con el proyecto de Cambiemos al que criticó por sus limitaciones, argumentando que “el aceite importado sirve, pero no para todas las patologías”. De la misma manera, hizo hincapié en la criminalización de quienes cultivan cannabis con fines medicinales, contradiciendo a Petri, ya que en su opinión “el Estado no está ausente, sino que está presente para criminalizar”. Gaillard centró su intervención en la defensa del autocultivo argumentando que “el Estado no puede atender toda la demanda”. Este argumento fue retomado y defendido por la ex ministra de Seguridad y actual diputada del FpV, Nilda Garré.

La visibilización de este tema está vinculado al relato de las experiencias de las integrantes de Mamá Cultiva y otras organizaciones que defienden el uso del cannabis medicinal. Esto incluyó una campaña en las redes sociales durante las últimas semanas, mientras el proyecto se trataba en comisiones, bajo el lema #YoMePongoEnSusZapatos. Decenas de actores, cantantes, políticos y diversas personalidades adhirieron expresamente a la misma, demostrando el nivel de aceptación que la sociedad mantiene sobre este tema.

El uso medicinal del cannabis está legalizado en Canadá, Alemania, Israel, Colombia, México, Chile, Uruguay, Colombia y 25 estados de Estados Unidos. Durante las últimas elecciones en ese país, los estados de California y Nevada aprobaron, además, su uso con fines recreativos. Su utilización registró resultados trascendentales en pacientes con diagnósticos de epilepsia refractaria, VIH, cáncer, fibromialgias, Parkinson, esclerosis múltiple, entre otras patologías.

En la actualidad, bajo las leyes vigentes y la doctrina sostenida por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, una madre que cultiva cannabis para elaborar la medicina para su hijo puede ser considerada “narcotraficante” y recibir penas de entre cuatro y 15 años de cárcel.

Ahora, el proyecto deberá ser tratado en el Senado para su aprobación. Sin embargo, por encontrarse el Congreso en el fin de sus sesiones ordinarias es incierto si esta iniciativa será tratada en lo que queda del 2016.

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