Nacionales

24 noviembre, 2016

La convergencia y el periodismo: cambiar o morir

Existen dos palabras que se repiten como un mantra en las redacciones de los grandes medios en Argentina: convergencia y multiplataforma. Es decir, el desafío de unificar el papel con la web y ofrecerle a los lectores un producto nuevo.

Existen dos palabras que se repiten como un mantra en las redacciones de los grandes medios en Argentina: convergencia y multiplataforma. Es decir, el desafío de unificar el papel con la web y ofrecerle a los lectores un producto nuevo.

Algunas voces de La Nación aseguran que hoy la opción es cambiar o morir. Sin embargo, miembros de Clarín sostienen que las empresas aún eligen el papel porque es el sustento económico. Y en esa decisión ¿Qué peso tienen los trabajadores? Una redactora de Página/12 asegura que la calidad de los contenidos periodísticos configuran otro debate pendiente en la agenda establecida por el camino a un mundo digital.

Convergencia

La transición a una nueva lógica comunicacional comenzó hace varios años, pero los monstruos mediáticos de nuestro país no asimilan por completo el cambio. Lo que se presenta como una dificultad para las estructuras clásicas de la prensa escrita, los medios autogestivos lo viven como una facilidad. “La digitalización representa una herramienta más económica y brinda un mayor alcance”, aporta Santiago Mayor, miembro fundador del portal Notas, y agrega que más allá de las regulaciones vigentes las nuevas vías habilitan una mayor pluralidad de voces.

No existe una receta infalible que garantice el éxito de los sitios web. En este sentido, Hernán Cappiello, periodista en La Nación, comenta: “Las antiguas lógicas de mercado ejercen un peso preponderante y generan reticencias en lectores y trabajadores”. Y agrega: “Muchos periodistas siguen pensando que el papel es la última reserva del periodismo de calidad”. Desde la otra vereda Mariano Verrina, redactor en Clarín, opina: “La negativa de escribir para la web se basa en un criterio establecido por el medio hace mucho tiempo”.

Feedback

El papel como soporte tampoco sirve para generar comunidad. El feedback con los lectores ahora se mide en likes y en cantidad de compartidos. Sin embargo, Javier Schurr, encargado de la web en Tiempo Argentino, cuenta que cuando todo estalló en el diario detectaron que en Internet había más impunidad. Las redes sociales facilitan el acceso masivo, lo cual resulta crucial para los medios con menores recursos. “Hoy nuestra principal fuente de visitas son Twitter y Facebook”, confiesa Mayor.

Los recursos para interpelar al público van más allá de la compulsividad del click. “No queremos ser un medio alternativo clásico hecho sólo en el tiempo libre”, apunta el periodista de Notas. Experiencias como esta rompen el mito de que los productos pensados, en principio, para la web carecen de calidad. “Buscamos una profesionalización periodística y mejorar las condiciones laborales”, remarca.

Producción de contenidos

La producción de contenidos está indefectiblemente ligada a la compra-venta ¿O deberíamos decir a la cantidad de clicks? La lectura hipertextual transforma el rol de quien está del otro lado de la pantalla y aparece un sujeto denominado, por algunos especialistas, prosumidor. El mismo opina, refuta, desautoriza la palabra que hasta entonces era patrimonio exclusivo del profesional. Así algo que de la mano de Google, como herramienta de consulta, nació disruptivo y cuestionó el monopolio de la información, se ha convertido en una suerte de opinología barata -y zapatos de goma- y se denomina “periodismo ciudadano”.

Esta práctica debe ser manejada con cautela y las redes sociales de ninguna manera pueden ser tomadas como fuente única. “Clarín publicó una encuesta que ponía a Ricardo Darín en el podio de los diez mejores actores del mundo y era falso -revela Verrina- Fue una noticia levantada de Twitter y salió en la tapa. De eso no se vuelve y cada vez pasa más seguido”. En el mismo punto Ailín Bulentini, redactora en Página/12, asegura que ser periodista conlleva una responsabilidad social, y ambos coinciden en que la misma es independiente para cada trabajador de prensa. “Esa batalla si no la da la empresa se la tenemos que dar nosotros individualmente. Al menos te vas a dormir tranquilo a tu casa”, sentencia Verrina.

Mayor también se pronuncia en relación a la calidad y comenta: “Queremos recuperar la rigurosidad y el chequeo de fuentes. Hay un manejo de la información en función de los intereses que representa cada uno”. Por su parte, Cappiello asegura: “En los últimos dos años nos dimos cuenta que los diarios están en pleno proceso de transformación y necesitamos estar en la web”. Lo que subyace a esta afirmación es una puerta abierta a pensar el cómo y a través de qué recursos.

Situación laboral

“Las tareas que realizan los periodistas se reestructuran al igual que las condiciones del contrato laboral”, asegura Capiello al observar las aristas del cambio. El nuevo canal de noticias 24 horas La Nación + evidencia que el diario se asemeja más a una empresa productora de contenidos.

A falta de recursos económicos, o como una decisión política y laboral de la entidad mediática, los empleados asumen distintas tareas a la vez. En Página/12, pese a que el 14 de noviembre se haya apostado a un nuevo formato digital más interactivo, la multifuncionalidad se evidencia. Quienes allí trabajan deben leer la cablera, seleccionar las notas, acomodarlas, “ponerlas a punto”, subirlas, editarlas, titularlas, armarles la bajada, elegirles la foto, editarlas y todo por un sueldo inferior al de un redactor raso del papel.

Desde el 24 de marzo pasado, Tiempo Argentino se volvió dueño de sus palabras y destino, delineado en asamblea. Schurr asegura que al convertirse en cooperativa surgieron otro tipo de multitareas, como las contables o administrativas. Sin embargo “el periodista no saca fotos, y el fotógrafo no escribe”, comenta.

En Clarín y Página/12 se aplica la práctica de “goteo”. Por ello, se entiende que la vacante dejada por la muerte, renuncia, o jubilación de un trabajador no es ocupada por nadie y las tareas se reabsorben dentro de la planta. Verrina explica la implementación del retiro voluntario: “Pagan una indemnización un poco mayor y evitan así el costo político de echar gente”; Bulentini sostiene: “El área de corrección la están desarmando y eso se lee en los errores publicados”.

El camino hacia la convergencia es largo de recorrer. En su trayecto, hay varias paradas. La incertidumbre de los trabajadores por su situación laboral, la prevalencia de la inmediatez por sobre la calidad como criterio deseable, y la supremacía de la voracidad informativa. Quizás, en un futuro los periódicos en papel se conviertan en un objeto de culto y un producto vintage que se exhiba al lado de tocadiscos y vinilos. Parece que el cambio, como lema que engloba una amalgama de interpretaciones y las vuelve homogéneas, ha logrado instalarse no sólo en el ámbito de la política sino también en el periodístico.

Florencia Villegas y Evelyna Rey

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