Géneros

23 noviembre, 2016

El estado crítico de las políticas públicas hacia las mujeres en CABA

Desde las 9 de la mañana de este miércoles, trabajadoras de la Dirección General de la Mujer (DGM) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires concentrarán en el Obelisco para denunciar el vaciamiento de la dependencia y su crítica situación.

Desde las 9 de la mañana de este miércoles, trabajadoras de la Dirección General de la Mujer (DGM) del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires concentrarán en el Obelisco para denunciar el vaciamiento de la dependencia.

Aunque el desfinanciamiento comenzó con el primer gobierno del PRO, este año se fue «agudizando muchísimo más”, dijo a Notas Julieta Minervini, trabajadora de la DGM. “Estamos en una situación extrema de múltiples necesidades”, sintetizó.

En primer lugar Minervini detalló que la DGM no puede dar respuesta a una “demanda en aumento” que exige políticas públicas efectivas e integrales en especial en lo vinculado a violencia de género. “Las mujeres piden más ayuda pero no damos a basto”, contó.

En los últimos nueve años (los dos mandatos de Mauricio Macri en la Ciudad y este primer año de Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno), no sólo no se aumentaron los recursos sino que se redujo el personal a la mitad de lo que había en la gestión anterior. De 500 pasaron a ser menos de 280 trabajadoras.

El gobierno porteño además, incumple la ley que establece que debe existir un Centro Integral de la Mujer (CIM) por comuna: en la actualidad solo existen siete y, de acuerdo a Minervini, “funcionan deficientemente por falta de personal”. Algunos no tienen ni abogadas ni trabajadoras sociales, con lo cual la tarea que es de acompañamiento, contención y derivación no puede ser llevada a cabo.

Los ejemplos del vaciamiento continúan: el programa de Noviazgos Violentos que debería trabajar en la prevención y asistencia de esa problemática cuenta con una sola trabajadora. Lo mismo ocurre en el Observatorio de Género, que debería producir planes y políticas públicas para la Ciudad.

Además, Minervini detalló que si bien el gobierno de la Ciudad cuenta con cuatro hogares y una casa de medio camino entre el refugio y cuando la mujer logra rehacer su vida (llamada “Juana Manso”), en todos esos dispositivos faltan trabajadoras. “Nos vemos obligadas a trabajar muchas veces en turnos y guardias que son cubiertas por una sola compañera”, comentó. En las casas refugio faltan también lavarropas, estufas, heladeras y camas.

En el área de capacitación, que realiza tareas de prevención formando a otros efectores de gobierno en escuelas, comedores comunitarios, etc., el equipo está conformado por sólo siete personas para toda la Ciudad. El programa Todas que trabaja con mujeres migrantes cuenta con únicamente tres empleadas. “Es muy difícil llevar adelante esa tarea en un territorio tan grande con millones de habitantes”, dijo Minervini.

Por otro lado la trabajadora contó que la línea telefónica de asistencia, contención y orientación para mujeres víctimas de violencia de género (0800 – 666 – 8537) cada vez recibe menos llamadas producto de la falta de difusión. “En 2008 se recibían 21 mil llamadas y en la actualidad sólo 6 mil” al año, precisó. Al plantear este panorama a la ministra de Desarrollo Social porteña, Guadalupe Tagliaferri, la respuesta que obtuvieron fue que lo que pasaba era que había múltiples líneas telefónicas, como el 144 y otras. “Ustedes están celosas de las mujeres, las mujeres no son suyas”, les dijo Tagliaferri.

El 45% de las llamadas que recibe el 0800 no son respondidas por falta de personal. Las mujeres que requieren asistencia quedan en espera mientras quienes se desempeñan en el call center atienden otros llamados. Así lo indicaron las trabajadoras en un informe presentado a la Legislatura en octubre.

“Los distintos funcionarios no responden a nuestras demandas, por eso realizamos esta acción”, contó Minervini, “nos vapulean, nos maltratan y nos dicen que somos actrices, no trabajadoras”.

Las trabajadoras de la DGM no se quedan solo en denunciar las limitaciones de funcionamiento sino que elaboraron un presupuesto alternativo para la dependencia, que depende del Ministerio de Desarrollo Social. En él consideraron que para simplemente sostener las actividades que hoy realiza la Dirección, deberían contratarse 108 personas más.

Además de las implicancias en materia de políticas públicas, las trabajadoras también sufren una situación laboral que califican de “crítica”. Sueldos por debajo de 10 mil pesos por mes y contratos de planta transitoria conforman un panorama laboral que el gobierno porteño desoye sistemáticamente. “El aumento este año fue muy bajo”, concluyó Minervini.

Julia de Titto – @julitadt

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