América del Norte

7 noviembre, 2016

El último spot de Hillary y la guerra de avisos en la campaña estadounidense

Hillary Clinton gastó mucho más que Donald Trump en sus spots de campaña, aunque esto no impactó en la cobertura mediática. La candidatura republicana se llevó más minutos de aire televisivo. La ex secretaria de Estado busca construir un relato épico y sobre la hora emitió un aviso de siete minutos relatando los pormenores de su carrera a la Casa Blanca.

La campaña electoral en Estados Unidos llega a su momento de la verdad. Pero antes que eso, los candidatos lanzaron sus spots finales. Con un tono épico, Hillary Clinton hace un repaso desde el momento en que anunció su candidatura, pasando por las primarias y mostrando la diversidad social y cultural que apoya su candidatura. No faltan los ataques a Donald Trump y, apuntando al decisorio público latino, el video está subtitulado en español.

«Nuestra historia», se titula la producción audiovisual con la que Hillary intenta dar un último envión a su campaña y asegurarse el triunfo. «Escribamos el próximo capítulo juntos», concluye.

Con imágenes del detrás de escena de la campaña, actos, multitudes, personalidades, activistas y todos los detalles que sirven para construir una imagen legendaria del camino de Clinton a la Casa Blanca, el video apela al sentimentalismo, el humor y a mostrar a la candidata como una persona común. Uno de los principales obstáculos que atravesó en estos meses fue precisamente su imagen negativa, asociada a la frialdad. Lejos del carisma de Barack Obama y del mismísimo Trump.

El video de siete minutos muestra a la ex secretaria de Estado sonriente, amistosa y cariñosa. Capaz de conmover y comprender. Destaca su rol como mujer en el poder, su compromiso con temas raciales y de derechos de la diversidad sexual y, obviamente, la muestra como la única capaz de detener la amenaza de Donald Trump. Alegría, aplausos, abrazos, lágrimas de emoción.

Trump, por su parte, sacó el último spot en sintonía con el resto de su campaña. Un extracto de discurso como voz en off e imágenes de estadounidenses «esperanzados», a lo que suma críticas al establishment y a Wall Street, reforzando su intención de mostrarse como un outsider del sistema político.

Como siempre, la guerra de spots -que incluye tanto a los oficiales como a los firmados por «grupos de apoyo», que tradicionalmente son más agresivos- cumple un importante papel en las elecciones estadounidenses, más aún desde que la masificación del uso de Internet y redes sociales permite su amplia difusión por mucho menos costo. De todas formas, los gastos en propaganda televisiva son multimillonarios y en este punto Clinton le gana abrumadoramente a Trump.

Por ejemplo, en el Estado de Florida, que va a jugar un rol central en la elección ya que otorga 29 votos electorales, Clinton gastó, sólo en la semana del 25 de octubre, 294 mil dólares en anuncios para la TV. Su contrincante, 145 mil. A nivel nacional, el cociente entre la cantidad de dinero invertido y los votos del colegio electoral (la forma más estandarizada de calcular el gasto despejando variables como población de cada uno de los estados) resulta en que ganar -si las elecciones hubieran sido sólo esos siete días- cada uno de ellos le costaba 154.696 dólares a la demócrata y 91.938 dólares a Trump.

El primer anuncio televisivo de la ex secretaria de Estado se emitió el 16 de junio, dos meses antes que el de Trump que llegó a la pantalla chica recién el 19 de agosto. El Proyecto Wesleyan Media afirmó el 3 de noviembre que, analizando los gastos de los comités de campaña y grupos de apoyo, «Hillary Clinton tuvo una ventaja aplastante de spots en una proporción de 3 a 1 sobre Trump en el período entre el 8 de junio y el 30 de octubre de 2016». Su foco fueron las campañas locales, donde emitió alrededor de 330 mil avisos de campaña.

Los spots de Trump, por otro lado, se focalizaron en el prime time y las cadenas nacionales, apuntando al público masivo y sin tanta direccionalidad en el mensaje. Trump habla a todos por igual. De hecho no realizó ningún spot local.

De cualquier manera, la cantidad total de avisos de campaña emitidos en la televisión fue mucho menor para ambos partidos que en las elecciones de 2012, cuando Obama y Mitt Romney se disputaban la presidencia.

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De acuerdo al informe de Wesleyan, en comparación con la anterior campaña hubo también una importante disminución en la proporción de avisos agresivos, y muchísimos más de comparación y contrapuntos entre los candidatos, dato que expresa la polarización calculada que se vivió. Cualquier error de cálculo en la ofensiva podía ser costosa en términos de apoyo.

Aunque con menos peso que otras elecciones, los spots negativos existieron.

Pero, por otro lado, este aspecto de la campaña no impactó directamente en la cobertura mediática. En las cadenas televisivas nacionales, Trump tuvo muchas más menciones que Hillary. Algunos datos de ese relevamiento de los últimos 30 días indican por ejemplo que la CNN habló 25 mil veces de la demócrata contra 43 mil del republicano mientras que Fox News fue una de las pocas emisoras parejas: 24.750 para el empresario y 22.600 para la favorita en la elección de este martes.

Por último, aunque todos los ojos están puestos en la elección presidencial, otras candidaturas también están en juego, no sólo en el Congreso, sino en múltiples instancias locales. También hubo propaganda televisiva para ellos. Es el caso de Gerald Daugherty, que se postula como comisionado del condado de Travis, en Texas. La esposa, harta de tenerlo en la casa, casi suplica en este spot: «Please, reelect Gerald».

Julia de Titto – @julitadt

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