El Mundo

6 noviembre, 2016

Papa Francisco: “Sigamos trabajando para construir puentes entre los pueblos”

El sábado 5 de noviembre concluyó el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) que se llevó adelante en Roma, Italia, con la presencia de más de 170 referentes de movimientos sociales del mundo, de 65 países de los cinco continentes. El Papa Francisco dirigió unas palabras a los participantes del Encuentro y enfatizó la necesidad de luchar para cambiar el sistema económico actual.

El sábado 5 de noviembre concluyó el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP) que se llevó adelante en Roma, Italia, con la presencia de más de 170 referentes de movimientos sociales del mundo, de 65 países de los cinco continentes. El Papa Francisco dirigió unas palabras a los participantes y enfatizó la necesidad de luchar para cambiar el sistema económico actual.

Como conclusión del III EMMP los participantes elaboraron un documento titulado “Propuestas de Acción Transformadora que asumimos los Movimientos Populares del Mundo en diálogo con el Papa Francisco” que entregaron al Papa Francisco. A su vez, elaboraron una “Síntesis de las estrategias comunes a todas las líneas de acción”.

En primer lugar, recordaron a Bertha Cáceres, portavoz del I EMMP, asesinada en Honduras en marzo de este año por sicarios. “Los pueblos defendemos el derecho a la paz basado en justicia social”, afirmaron. Los movimientos sociales asumieron el desafío de “impulsar mecanismos institucionales” para garantizar el acceso del pueblo a la toma de decisiones; rechazaron la privatización del agua considerándola de dominio público y como un derecho; y propusieron “prohibir el patentamiento y manipulación genética de todas las formas de vida, en particular de las semillas” en defensa de la soberanía alimentaria y el derecho humano a una alimentación sana.

Además, destacaron la necesidad de una reforma laboral justa que garantice el acceso pleno al trabajo digno y propusieron implementar un salario social universal para todos los trabajadores. En sexto lugar, plantearon declarar la inviolabilidad de la vivienda familiar para erradicar los desalojos. Por último, propusieron construir una ciudadanía universal que “derribe los muros de la exclusión y la xenofobia, acogiendo dignamente a los que se ven obligados a abandonar su hogar”.

Las palabras de Francisco para los movimientos populares

Francisco comenzó recordando los tres puntos de acuerdo alcanzados durante el II EMMP realizado en el 2015 en Bolivia: poner la economía al servicio de los pueblos, construir la paz y la justicia y defender la Madre Tierra. “Quienes hoy estamos aquí, de orígenes, creencias e ideas diversas, tal vez no estemos de acuerdo en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero ciertamente coincidimos en estos puntos”, manifestó.

El Papa se refirió a tres temas puntuales. Al primero lo denominó “el terror y los muros” en relación al sufrimiento de los pueblos. “¿Quién gobierna entonces? El dinero. ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás”, argumentó. Y agregó que “hay un ‘terrorismo de base’ que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera”.

El Papa afirmó que esto llevó a la construcción de “muros físicos o sociales” y que hoy la vida es de “ciudadanos amurallados, aterrorizados, de un lado; excluidos, desterrados, más aterrorizados todavía, del otro”. Además, enfatizó que al miedo debe enfrentárselo con coraje y sostuvo: “Todos los muros caen”. En la misma línea, destacó la propuesta construida por los movimientos populares de «seguir trabajando para construir puentes entre los pueblos, puentes que nos permitan derribar los muros de la exclusión y la explotación”.

El segundo tema sobre el que disertó el Papa fue “el amor y los puentes”. “A veces pienso que cuando ustedes, los pobres organizados, se inventan su propio trabajo (…) están imitando a Jesús porque buscan sanar, aunque sea un poquito, aunque sea precariamente, esa atrofia del sistema socioeconómico imperante que es el desempleo”, reflexionó. “No me extraña que a ustedes también a veces los vigilen o los persigan y tampoco me extraña que a los soberbios no les interese lo que ustedes digan”, agregó, reconociendo que muchos de los presentes muchas veces “se juegan la vida”.

“Tierra, techo y trabajo, ese grito de ustedes que hago mío, tiene algo de esa inteligencia humilde pero a la vez fuerte y sanadora. Un proyecto-puente de los pueblos frente al proyecto-muro del dinero. Un proyecto que apunta al desarrollo humano integral”, agregó.

El tercer y último punto del discurso de Francisco se tituló “la bancarrota y el salvataje” centrándose en el  “drama de los migrantes, refugiados y desplazados”.

“Nadie debería verse obligado a huir de su Patria. Pero el mal es doble cuando, frente a esas circunstancias terribles, el migrante se ve arrojado a las garras de los traficantes de personas para cruzar las fronteras y es triple si al llegar a la tierra donde creyó que iba a encontrar un futuro mejor, se lo desprecia, se lo explota, incluso se lo esclaviza”, enfatizó.

Francisco también se refirió a uno de los ejes trabajados durante el Encuentro: la relación entre pueblo y democracia. “La brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas”, describió. “No tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en Política con mayúscula”, aconsejó a los movimientos.

En esta línea, señaló dos posibles riesgos. El primero, dijo, es “no dejarse encorsetar” con las políticas sociales, ya que “mientras no cuestionen la política económica o la política con mayúscula, se los tolera”.  Y destacó que cuando los movimientos populares “se atreven a cuestionar las ‘macrorrelaciones’ (…) no se lo tolera tanto porque se están metiendo en el terreno de las grandes decisiones que algunos pretenden monopolizar en pequeñas castas”.

El segundo riesgo que señaló “es dejarse corromper”, alertando que la corrupción no es exclusiva de la política.

Francisco les pidió a los movimientos populares que “sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que más sufren”. Y agregó: “Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, más temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor antídoto es el amor”.

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