Batalla de Ideas

28 octubre, 2016

Sprint final

Por Martín Ogando. Fin de año a la vuelta de la esquina. Con un escenario complejo pero favorable, el gobierno prepara un sprint final que se corre en varias canchas y será decisivo para redondear, hacia arriba o hacia abajo, el balance de su primer año de gestión. Agenda legislativa, regar los “brotes verdes” y contener la protesta.

Por Martín Ogando. Este jueves el oficialismo pensaba obtener despacho favorable para su proyecto de Presupuesto 2017. No pudo ser. Si las negociaciones avanzan rápido la fecha podría ser este viernes, de lo contrario, la rosca se extenderá hasta el martes. La proporción de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que irán a coparticipación automática, la rediscusión de partidas para CONEA, CONICET e INTA y la letra chica de los “superpoderes” son algunos de los temas en negociación. Afuera, trabajadores y trabajadoras del sistema científico y las universidades nacionales, docentes y estudiantes, protestaban contra los recortes en el sector que prevé el proyecto.

La foto es ilustrativa del momento que transita el gobierno. Ha logrado sortear los obstáculos mas gruesos y preocupantes. Ha salido relativamente airoso de pulseadas tensas con el sindicalismo y de algunos porrazos autoinflingidos. Sin embargo, sin mayoría en ninguna de las dos cámaras, con la economía todavía fría y diciembre muy cerca, el camino para consolidar el optimismo oficial será todavía escarpado.

En los 64 días que restan el gobierno se propone tres tareas claves: avanzar en la agenda legislativa, fortalecer los escasos “brotes verdes” de la economía, y contener la protesta social. Si sale airoso en este tramo final puede darse por satisfecho. Terminaría un año con devaluación, ajuste, pérdida de puestos de trabajo y empobrecimiento popular, manteniendo chances competitivas para las legislativas del año que viene. No es poca cosa.

La agenda del Parlamento

En la agenda legislativa la “ley de leyes” es la prioridad. Como en otros terrenos, Cambiemos parece tener el horizonte bastante despejado, pero el hilado fino de la cosa amenaza ser trabajoso. Después de todo, el Parlamento es el ámbito en el cual la fragilidad política del proyecto macrista es más evidente. Cuenta a su favor con la “buena voluntad” o mutua necesidad de la mayor parte de la oposición. Pero la voluntad tiene su precio. De todas formas, con algo de trabajo, todo indica que el miércoles 2 de noviembre el Ejecutivo podrá darse el gusto de tratar el proyecto en el recinto con todo los cabos relativamente anudados.

Los asuntos parlamentarios a destrabar no se agotan en el presupuesto. Dos de los proyectos más relevantes para el gobierno le trajeron dolores de cabeza en los últimos días. El martes último, Cambiemos debió cajonear el polémico proyecto de reforma del Ministerio Público Fiscal, luego de las fuertes críticas esgrimidas por un amplio abanico de jueces y fiscales, y por la estridente voz de Elisa Carrió. De la mano del ataque a la procuradora Gils Garbó el proyecto de ley suponía un evidente avance del Ejecutivo sobre la autonomía de los fiscales. El Frente Renovador, que había comprometido su apoyo a la propuesta, quedó pagando como consecuencia de la interna oficialista. Como revancha, el massismo le jugó una mala pasada con otro proyecto prioritario para Cambiemos: el proyecto de participación público – privada para obras públicas. En una sorpresiva votación el Frente Renovador secundó una moción del kirchnerismo para volver el proyecto a comisión.

Es la economía, estúpido

Si de encaminar las cosas se trata, hay que hablar de la economía. Y si hay algo que desvela a Prat Gay es multiplicar por cien cada noticia que muestre algún indicio de reactivación. A pesar de los deseos, la cosa cuesta, y hay que seleccionar muy cuidadosamente los datos para identificar tendencias positivas. En la construcción aparecen algunos levemente positivos, que el gobierno busca construir como confirmación de un cambio de tendencia. En agosto se crearon 6.600 puestos de trabajo en el sector, lo cual supone un crecimiento de 1,8% respecto de agosto, aunque siga siendo un 12% menos que igual mes del 2015. Poco todavía, a pesar de que la obra pública es una de las cartas fuertes que el gobierno piensa jugar para generar algún repunte.

Aunque la caída del PBI se desaceleró en agosto y la mayoría de los consultores pronostican cierto rebote para el último trimestre, la cruda realidad de los números todavía es recesiva. En el comercio minorista las ventas siguieron cayendo y la actividad industrial sigue en franco deterioro, con un impulso extra por la recesión en Brasil. En lo que va de octubre las reservas del Banco Central subieron un 36% y Hacienda ha logrado volver a colocar deuda en pesos a nada menos que diez años. Esto marca el optimismo del sector financiero sobre el rumbo futuro, pero poco impacta en la reactivación del consumo que Macri necesita para llenar las urnas. Parece difícil que antes de diciembre el panorama cambie demasiado.

Un hueso duro de roer

Finalmente, Macri tiene el desafío de evitar un escenario conflictivo para diciembre. La movilización social es un hueso duro de roer en nuestro país. Históricamente hemos sido una sociedad altamente movilizada y conflictiva, particularmente dotada de un movimiento obrero con gran poder de negociación. Neoliberalismo mediante, emergieron otras expresiones de las clases trabajadoras que, desbordando las formas de representación tradicionales, hace más de veinte años ocupan calles, rutas y plazas. Luego de la irrupción popular del 2001 muchas experiencias se fortalecieron y bajo los gobiernos kirchneristas el acumulado militante en diversos ámbitos creció. Esto quiere decir que, aun en un escenario de relativa estabilidad, el gobierno contará con focos de conflictividad permanentes.

Preocupa particularmente al gobierno lo que pueda desencadenarse en las barriadas más postergadas del Gran Buenos Aires. No es un secreto que el ajuste ha pegado de manera más despiadada en esos sectores que en ningún otro. Su poder adquisitivo ha caído bastante más que el 12% promedio evaluado para los registrados y los trabajos perdidos son incontables estadísticamente hablando. Además, los sectores más sumergidos y precarizados de la clase trabajadora serán los últimos en sentir el impacto de cualquier recuperación económica. O peor aún, a muchos y muchas ese impacto no les llegará. Los números del INDEC marcan algo evidente: nos encaminamos a una sociedad mas desigual. El 10% más beneficiado de la sociedad se lleva hoy casi un tercio del ingreso nacional.

Allí entra la política de contención que encabeza la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley. El gobierno necesita otorgar concesiones a las organizaciones territoriales y de la economía popular, para garantizar un fin de año en paz. Pero al mismo tiempo, sabe que los recursos que se bajan para apaciguar, también son utilizados para organizar, y para hacerlo en el marco de organizaciones estratégicamente opositoras a este gobierno. La movilización planteada para el 18 de noviembre por la CTEP, Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa exigiendo una Ley de Emergencia Social será una pulseada decisiva en este terreno. Y esperemos que por una vez ganen los de abajo.

@MartinOgando

Si llegaste hasta acá es porque te interesa la información rigurosa, porque valorás tener otra mirada más allá del bombardeo cotidiano de la gran mayoría de los medios. NOTAS Periodismo Popular cuenta con vos para renovarse cada día. Defendé la otra mirada.

Aportá a Batalla de Ideas