Nacionales

25 octubre, 2016

Quilmes: Martiniano Molina vetó la ordenanza que regulaba los centros culturales

Un fuerte conflicto se viene dando en el municipio de Quilmes desde hace algunas semanas cuando, miembros del gabinete del intendente Martiniano Molina, decidieron vetar la ordenanza municipal que regulaba la actividad cultural en el distrito.

Un fuerte conflicto se desarrolla en el municipio de Quilmes desde hace algunas semanas cuando miembros del gabinete del intendente Martiniano Molina decidieron vetar la ordenanza municipal que regulaba la actividad cultural en el distrito.

Con fecha 15 de junio de 2016, el Honorable Concejo Deliberante de Quilmes aprobó la primera ordenanza municipal que permitía la actividad cultural alternativa, regulando su desarrollo y extensión y garantizando la seguridad y adecuamiento de los espacios en los cuales dichas actividades se desarrollan.

La mencionada ordenanza fue en principio un proyecto redactado por los miembros del Colectivo Cultural Quilmeño (CCQ), que luego fue discutida con todos y cada uno de los concejales de los distintos partidos políticos, así como con el secretario de Cultura y Educación, Ariel Domene, quién aprobó y festejó «el triunfo del diálogo y la unidad en pos de la cultura como derecho humano».

La resolución está basada en ordenanzas presentes en los distritos de Avellaneda, La Plata, la Ciudad de Buenos Aires y Bahía Blanca. Durante dos meses se realizaron cambios y modificaciones por parte de los presidentes de bloque, abogados e ingenieros en Seguridad e Higiene, hasta que por fin fue votada y aprobada por unanimidad en el recinto.

El texto definitivo reconocía a los espacios culturales y fomentaba su desarrollo. En su artículo 19° establecía: «Se otorgará una contribución económica semestral a cada Espacio Cultural Alternativo, contribución que sería utilizada para poner los centros culturales en condiciones y acatar a todas las medidas de seguridad correspondientes». Además en el artículo 20° la ordenanza estipulaba la creación de «una partida presupuestaria anual destinada al régimen de promoción e impulso de las actividades culturales».

El conflicto

Sin embargo, a principios del mes de octubre el propio Ariel Domene, junto con el secretario de gobierno y diputado nacional, el radical Fernando Pérez, llamaron al CCQ a una reunión privada en la que les comunicaron que la ordenanza sería vetada porque el tiempo de adecuación a las normas de seguridad presentaba conflictos.

Cabe destacar que dicho plazo, de cuatro años, está basado en las necesidades económicas de cada espacio para poder poner en condiciones la infraestuctura del lugar. Sin actividades, no se puede recaudar fondos, y sin ordenanza no hay subsidios. Por ende, la cultura quilmeña queda en un callejón sin salida.

El clima se intensificó cuando los miembros del Colectivo Cultural advirtieron que el veto tenía fecha del 25 de agosto. Desde la entidad, aseguran que el diputado nacional Fernando Pérez afirmó que se procedió con el veto porque “el gobierno no está de acuerdo conceptulmente con la ordenanza”. Es decir que no está basado en las condiciones técnicas de la misma, sino en una negativa política por parte del gobierno de Molina a fomentar los espacios culturales.

El veto a la ordenanza no solo implica un gran problema para estos sectores, sino que sienta un precedente político, de mínima, poco serio para todo el gabinete de Martiniano Molina y el bloque de concejales de Cambiemos, que votó y aprobó una ordenanza discutida por más de siete meses y que se vetó sin argumentos técnicos.

En ese contexto, este lunes una importante movilización de artistas y centros culturales llenó las calles de Quilmes para protestar. Pacíficamente, con antorchas, pancartas e intervenciones artísticas, mas de 500 manifestantes se dirigieron hacia la Casa de la Cultura Municipal donde leyeron un comunicado. Allí el CCQ afirmó la constante persecución que sufren los centros culturales por parte de los inspectores municipales y fuerzas de seguridad, quienes periódicamente se hacen presentes para clausurar las casas e impedir el desarrollo de las actividades.

Según declararon, desde el gobierno “están presentes para controlar y censurar, pero no para dar soluciones estructurales a los problemas de la cultura” y aseguraron que saldrán a manifestarse la cantidad de veces que sea necesario para buscar el reconocimiento de las actividades culturales independientes “ante cualquier censura que quieran imponer desde un escritorio”.

El martes la sesión del Concejo Deliberante se llevó a cabo entre gritos, cantos y desorden. El bloque de Concejales de Cambiemos no sólo se desdijo de su voto favorable a la ordenanza y apoyó el veto, sino que la presidenta Raquel Coldani ni siquiera asistió a la votación.

Finalmente el oficialismo logró que el veto continúe su camino hacia la aprobación. Si bien no se trató sobre tablas, pasó a despacho por comisión.

Carla Martilotta – @carlamartilotta

Foto: Leandro Guidi

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